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Vilagrà se reúne mañana en Madrid con Bolaños tras el 19-J y con el 'Catalangate' de fondo

En la agenda de la 'consellera' se incluyen también los incumplimientos de las inversiones y la "represión" contra el independentismo la comunicación. Queda aún pendiente de agendar la reunión de Sánchez y Aragonès

Vilagrà se reúne con Bolaños

Vilagrà se reúne con Bolaños / Toni Albir

Xabi Barrena
Juanma Romero
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Estaba agendada desde antes del domingo, porque en el Govern son conscientes de la alergia del Gobierno del Pedro Sánchez a dejarse ver en público con dirigentes catalanes en plena precampaña, en este caso, de las andaluzas. Pero el batacazo del PSOE el 19-J ha hecho que el Gobierno intente retomar con más ahínco la interlocución con ERC. En el Govern ven con distancia los agobios de Sánchez, que se dispone a transitar por el último de legislatura (con el colofón de la presidencia europea) sin apoyos parlamentarios, y mantienen el tono con el que se han dirigido al Ejecutivo en los últimos meses. Así, la 'consellera de Presidència, Laura Vilagrà, se desplazará mañana a Madrid para verse con el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, según adelantó 'La Vanguardia', y confirmaron fuentes del Ejecutivo y del Govern.  "No se trata de 'normalizar relaciones'", apuntan fuentes catalanas, "sino de seguir abordando lo que queda pendiente".

En la agenda de Vilagrà, como en el anterior cónclave con Bolaños, en abril, en el Palau de la Generalitat, a cara de perro, al poco de estallar el ‘caso Pegasus’, se halla, por encima de todo, otra vez, el 'Catalangate'. Fuentes del Govern señalaron que la 'consellera' exigirá garantías de que no se vuelva a producir un espionaje masivo al independentismo. Las mismas fuentes declinaron confirmar que Vilagrà, asimismo, acuda a Madrid para insistir en la desclasificación de documentos oficiales, auténtico punto de tensión entre ambos ejecutivos. Si la titular de Presidència se queda en solo las garantías de que no se reproduzca el escándalo, ERC estará dando señales de que desea la entente rápida con el PSOE para lo que queda de legislatura.

Si por el contrario, se mantiene en querer saber "qué y cómo pasó", en palabras varias veces repetidas de Pere Aragonès, ello supondrá un nuevo emplazamiento a los socialistas para que se muevan de su posición.

No será el 'Catalangate' el único tema candente en la lista de Vilagrà. La 'consellera' abordará el ridículo grado de ejecución de las inversiones presupuestadas en los PGE del 2021 (apenas un 35%) y, sobre todo, citan fuentes del Executiu, "la carpeta de la represión", sin dar más detalles ni concretar qué caso en concreto. No está previsto abordar otra polémica candente, como la candidatura de los Juegos Olímpicos de 2030.

Reunión en Ginebra

La reunión de mañana llega no solo tras las elecciones andaluzas, sino después de una reunión de cuatro días del alto mando republicano en Ginebra (ciudad de acogida de Marta Rovira) para establecer nuevas líneas estratégicas cara al año que falta para el inicio del ciclo electoral del 2023 que incluye las elecciones municipales y las generales.

Y hasta que Vilagrà y Bolaños no resuelvan el encauzamiento del 'Catalangate', sea porque el Govern renuncia a la información o sea porque el Gobierno la comparta, no se va a sustanciar la reunión entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès. Un encuentro que el 'president' no quiere celebrar hasta que haya una vía ya acordada de salida a la polémica del espionaje.

Para el Govern, hacían falta más gestos por parte de Sánchez, y no una simple foto. Pero además se cruzaron las andaluzas, y el líder socialista se comprometió con el candidato de su partido, Juan Espadas, como publicó este periódico, a no hacer ningún gesto con Catalunya que pudiera enturbiar la campaña, consciente de que podría ser aprovechado por una derecha que se anticipaba disparada y que el domingo firmó una mayoría absoluta histórica en la comunidad más poblada de España.

La necesidad del PSOE

Pero ahora las elecciones ya se han ventilado, con catastrófico resultado para el PSOE, y el Gobierno necesita volver a tender puentes con ERC para estabilizar la legislatura. Tras tensarse las relaciones con los republicanos (nunca se han llegado a romper), el Ejecutivo ha tirado de geometría variable para sacar adelante sus iniciativas sin contar con sus votos. No sin desgaste, porque cada semana se ha convertido en una montaña rusa para los socialistas. En un sufrimiento.

Desde la Moncloa, sin embargo, se ha venido apuntando que no habrá más gestos hacia la Generalitat, porque se da el ‘caso Pegasus’ como amortizado, porque ya se ofreció una cabeza (la de la directora del Centro Nacional de Inteligencia, Paz Esteban) y porque también el propio presidente se comprometió en el Congreso a acelerar la nueva ley de secretos oficiales —que podría llegar pronto en primera lectura al Consejo de Ministros— y preparar una nueva regulación del CNI para reforzar el control judicial. Pero hasta ahora el Ejecutivo se ha negado a una desclasificación de oficio de los documentos que justificaron el espionaje a 18 líderes independentistas —lo hará solo por requerimiento judicial—, y Sánchez no tiene en mente, o eso dicen en su entorno, la caída de la ministra de Defensa, Margarita Robles.

La portavoz del Gobierno, por descontado, evitó dar detalles este martes de los contenidos del encuentro de mañana entre Bolaños y Vilagrà. Isabel Rodríguez valoró, de entrada, que se produzca la entrevista como una "buena noticia", que se inscribe en la "normalidad institucional" y el "diálogo", hoja de ruta patrocinada por el Gobierno con todas las autonomías, también con Catalunya. Diálogo que ha permitido cambiar el clima en la comunidad respecto al que existía en 2017 y 2017 y que es, añadió, una "manera de hacer política para superar la complejidad". Fuentes del Ejecutivo evitaron adelantar si de la reunión saldrá fecha para la reunión de Sánchez y Aragonès o para la mesa de diálogo.