Cercanías catalanas

El Govern 'sacará' a Renfe de Lleida en el 2024

  • El Executiu retira la operativa de la R-12 a la ferroviaria española y espera implantar el sistema en toda Catalunya

Estación de Mollerussa, una de las paradas de la R12

Estación de Mollerussa, una de las paradas de la R12 / ORIOL BOSCH / ACN

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Xabi Barrena
Xabi Barrena

Periodista

Especialista en información sobre el Govern de Catalunya, de ERC y en el seguimiento de la actualidad del Parlament.

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El Govern ha decidido otorgar la operativa de la actual R-12 que da servicio a a Lleida a Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya, que sustituirá, así a la actual empresa operadora, Renfe, en el 2024. El plan es convertir esta línea en dos de cercanías para la capital leridana, una, la RL-1, la unirá con Cervera y, la otra, la RL-2, con Manresa. La medida se enmarca en las competencias sobre la materia que ya tiene la Generalitat, aunque, obviamente, tiene un punto de órdago en la partida que se juega, a cuenta de los Presupuestos Generales del Estado y el traspaso total del servicio a la Generalitat.

En palabras del vicepresidente del Govern, y titular de Territori, Jordi Puigneró, es la legislatura de los traspasos y mejoras y hemos decidido empezar por Lleida", en referencia a que este esquema es el que se desea para las Rodalies de Barcelona, para "todo el país", sentenció Puigneró. Es la respuesta del Executiu a los problemas que ha vivido la red barcelonesa de trenes que, con la huelga de maquinistas de hace 15 días, revivió el horror de los principios de siglo.

Traspaso de "pacotilla"

El vicepresidente insistió en su demanda del traspaso total del servicio de ferrocarril de cercanías. "No al traspaso de pacotilla del 2009", exclamó.

Puigneró avanzó que la entrada de FGC supondrá duplicar la frecuencia de paso de los trenes de ambas líneas. En la de Cervera se pasará de seis a 12 trenes y en la de Manresa, de tres a cinco. El coste del servicio será de ocho millones anuales, a lo que hay que añadir el coste del material móvil, los convoyes, de última generación, que el Govern comprará por valor de 44 millones. "Queremos asumir la movilidad de los catalanes", remachó Puigneró.

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No escondió Puigneró que la modestia del coste en el caso leridano (supone el 10% de las cercanías catalanas) ha sido decisivo a la hora de adelantar los recursos. Un modelo imposible de trasplantar, por ejemplo, a Barcelona. En cualquier caso, aseguró Puigneró, el coste final, con traspaso o no, corre a cargo del Estado. Sobre los trabajadores, el vicepresidente aseveró que "nadie debe sufrir. Pueden seguir trabajando en renfe, en otros servicios, o integrarse en las nueva- red de cercanías".

"Es cuestión de tiempo que asumamos todos los servicios de cercanias de Catalunya. Creo que eso lo sabemos todos", remachó retador el vicepresidente.

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