SERIE MULTIMEDIA EL PERIÓDICO 'Los caladeros de la yihad' (II)

Así actúa un reclutador del terrorismo islámico

A la izquierda, apaleamiento de ladrones en Kabul una vez restablecida la sharía por los talibanes. A la derecha, alocución de un yihadista desde un frente de guerra. Las dos imágenes pertenecen a la propaganda que consumen los islamistas radicales.

A la izquierda, apaleamiento de ladrones en Kabul una vez restablecida la sharía por los talibanes. A la derecha, alocución de un yihadista desde un frente de guerra. Las dos imágenes pertenecen a la propaganda que consumen los islamistas radicales. / El Periódico

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Juan José Fernández

Los manuales clandestinos del Estado Islámico lo llaman “yihad de la palabra”. Consiste en la difusión de millares de mensajes de propaganda para radicalizar y atraer a fanáticos dispuestos a pasar a la siguiente fase, la de la capacitación terrorista. Pero también abarca la administración y ocultación de chats telefónicos, y una predicación del integrismo islámico a pequeños grupos de jóvenes en barrios propicios.

Son las labores de los agentes precursores del yihadismo que han sido detenidos en España desde 2016, a los que la Policía llama “mindhunters”. Su cacería de mentes para Daesh reúne estos rasgos básicos, según fuentes de la lucha antiterrorista.

Mejor el chat que el post


La mayoría de los radicalizadores yihadistas detenidos en España eran meros repicadores de vídeos y posts de propaganda que el Estado Islámico y Al Qaeda depositan en repositorios virtuales gestionados desde Asia y África. Es la munición que disparan con el uso masivo de servicios como Telegram. Solo el fin de semana del 25 y el 26 de septiembre, IsisWatch, la red de vigilancia antiyihadista de Telegram, ha detectado y retirado de su plataforma 2.079 contenidos de perfil terrorista. En el año 2020, según el recuento del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo, Telegram eliminó 346.281. En la leva por medio de chats, más cualificada que el simple repiqueteo, se había especializado un ceutí de 29 años, autodenominado “reportero”, tres veces interceptado por las fuerzas de seguridad por proselitismo terrorista, la última en la prisión de Murcia II el pasado 9 de septiembre. Los expertos consultados lo consideran un caso emblemático. En noviembre de 2017, la primera vez que la Policía Nacional lo detuvo tras un año en su radar,  administraba solo con su móvil y desde el dormitorio de su casa en Ceuta a “más de 1.000 seguidores en cinco chats diferentes, con un control de redes sociales alucinante”, relatan fuentes cercanas al caso.

Podar seguidores y migrar de plataforma


El reportero es grande, torpón, y pese a su juventud, 29 años, no ha tenido capacidad física como para alistarse e irse a Siria o Irak. En su lugar, animaba a otros a ir. Su figura está relacionada con una docena de ceutíes enviados a frentes de guerra. A voluntarios como este, los manuales que difunde Daesh para capacitar a terroristas solitarios les dicen que “hay muchas labores que puede hacer un mujahidin” (soldado, guerrero), y les insta a convertirse en “mujahidines de la palabra”, ya que no de la acción. Esos manuales les explican cómo mudar de plataforma un chat entero y les aconsejan una poda frecuente de seguidores. El reclutador ceutí no tiene estudios superiores ni un trabajo estable. Convivía con sus padres, mayores y analfabetos, en una vivienda modestísima. Pero sí sabía usar anonimizadores en Facebook y migradores de Telegram. Migrar y podar son medidas básicas de precaución. La cadencia suele ser de cuatro a seis meses. Según crece el número de seguidores de un chat sube también el riesgo de que se le infiltre la Policía. El mindhunter bloqueará de repente a una porción de seguidores, o anunciará el cierre de una cuenta y la apertura de otra.

Pasar al trato de tú a tú


El reportero, como otros reclutadores detenidos en Algeciras o la periferia de Barcelona, tenía etapas de plena dedicación al repiqueteo de propaganda. La Policía Nacional le ha encontrado mensajes que emitió Daesh a una hora determinada y propagó el ceutí solo cinco minutos después. La lluvia de mensajes “es una lotería”, explica un experto policial, una siembra indiscriminada que germinará solo en una ínfima porción de seguidores. Pero uno solo que decida atacar será un éxito. Y eso es más probable pasando del post al chat. Y aún más en la fase del contacto personal. La primera detención del reportero por la Policía se adelantó porque ya estaba frecuentando a jóvenes musulmanes en un centro de formación profesional de Ceuta. En el caso más reciente de la periferia barcelonesa, la desarticulación de la llamada Célula de Badalona en julio de 2020, sus integrantes adoctrinaba a un grupo de cuatro jóvenes a los que habían enseñado a seguir y despistar a la Policía.

En prisión nadie se mete con un terrorista


Para la Policía Nacional, la investigación de un mindhunter no acaba con su condena a prisión. “Ahí solo comienza una nueva fase”, dice una fuente de la lucha antiterrorista. Las Fuerzas de Seguridad han aprendido que los reclutadores mantienen su compromiso entre rejas y no dejan de hacer proselitismo. Continuar con la "yihad de la palabra" en prisión les proporcionará seguridad. “Están descubriendo que el estatus de terrorista les da un valor añadido frente al resto de internos”, cuenta Francisco J. Macero, funcionario de prisiones, experto en fanatismo de la central ACAIP y miembro de la red RAN de alerta europea antirradicalización.

La leyenda de las mantas de los muertos de covid


El argumentario yihadista explica dos tipos de ofensas al acólito: las globales y las locales. Por rachas, una parte de la propaganda que mueva el radicalizador consistirá en mostrar los efectos de bombardeos occidentales en zonas de guerra. El filón local lo constituirán situaciones cercanas a la audiencia en ciudades europeas e intentará recoger los efectos de la crisis, la pandemia y las injusticias o el racismo que sufran los musulmanes. También “amplificará cualquier comentario xenófobo que se recoja en los medios”, explica un agente de la inteligencia antiterrorista. Valen también bulos artesanales que contribuyan a desconectar de los “infieles” a la audiencia que conviva con población no integrista. Un ejemplo: en el invierno pasado, durante el temporal Filomena, entre los inmigrantes magrebíes necesitados de ayuda en Madrid se extendió un fake de Facebook según el cual la Cruz Roja daba a los extranjeros pobres las mantas que dejaban de usar los enfermos muertos de covid.

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“Vais a lamentar haber nacido”



Los vídeos de propaganda que los mindhunters o reclutadores recogen en sus repositorios presentan los atentados suicidas como victorias para la umma, la comunidad de los creyentes, realizadas por hombres elegidos por Alá entre millones. Según fuentes policiales, el material propagandístico interceptado en móviles y ordenadores a los mindhunters detenidos en España muestra seis temas: escenas de adiestramiento militar, francotiradores, ejecuciones en descampados o plazas, preparativos de terroristas suicidas, escenas de atentados en Europa y, en menor medida, sermones de jeques. El fondo musical para las imágenes suele ser el cántico de un nasib, o versículo, con relatos de triunfos y amenazas a los infieles. Durante su avance en Afganistán, los talibanes difundían  vídeos de combatientes extranjeros llegados al país para ayudar. A los combatientes se les ve sonrientes, en actitudes épicas o deportivas, como viviendo una aventura en un parque temático. En todos los casos, son objeto de hagiografía las figuras de terroristas que hayan dejado un vídeo previo a su acción criminal. Los atacantes de Barcelona y Cambrils de agosto del 17 rodaron uno en Alcanar amenazando a sus futuras víctimas: “Vais a lamentar haber nacido”. En sus preparativos se les verá felices, incluso bromeando: “Venid, venid”, decía riendo Mohamed Hichamy, integrante de la célula de Ripoll, con un cartucho explosivo en la mano.

Más información en la primera entrega de la serie, sobre los principales lugares de reclutamiento de la yihad en España.