Huida hacia delante de Casado tras el 14-F

  • Anuncia, sin comunicárselo antes a los barones, que dejarán la sede de Génova en un intento de hacer olvidar la corrupción

  • Desoye las peticiones de cambios en su cúpula y evita identificar los errores internos ante el sorpaso de Vox

Casado anuncia que el PP abandona la sede de Génova, 13. / JOSÉ LUIS ROCA / VÍDEO: EFE

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Pablo Casado volvió este martes a buscar las razones de sus males en los demás, obviando cualquier asomo de autocrítica por el hundimiento del PP en Catalunya. En la reunión del comité ejecutivo, anunció que dejarán la sede de Génova, 13, en un intento de que esa mudanza acabe con todos los fantasmas de la corrupción. Hace solo tres años afirmó ante las cámaras que modificar las siglas o abandonar ese edificio no solucionaba nada. “El problema es de fondo”, aseguró entonces. Ha cambiado de opinión.

“Son fuegos artificiales. Es el titular de un día", se queja un dirigente autonómico. "Es una improvisación más", añade otro alto cargo

Según ha podido saber este diario, Casado no comunicó previamente a los barones del partido su decisión sobre la sede. Solo lo sabía su círculo más cercano en Madrid. “Son fuegos artificiales. Es el titular de un día y, encima, da a entender que las obras se pagaron en dinero negro, porque el juicio acaba de empezar”, se queja un dirigente autonómico que pide no ser citado y que asegura que, tras la noticia, recibió decenas de mensajes de “estupefacción” de altos cargos de toda España. "Es una improvisación más", lamenta un alto cargo del grupo parlamentario.

Casado ha emprendido una huida hacia delante y el camino está lleno de curvas y con Vox agazapado en los bordes. La semana pasada renegó de la gestión que su partido hizo del 1-O y esta reniega de la sede. Hace gestos, pero sin rumbo claro. Este martes lanzó un mensaje a los críticos: tanto Mariano Rajoy como José María Aznar dispusieron de siete años para consolidar un “proyecto ganador”. Los dos vencieron en las urnas a la tercera. Y esa ley no escrita la quiere para él también. Por ahora lleva unas generales que se tuvieron que repetir (abril y noviembre de 2019).

Reunión telemática

El cónclave conservador se celebró de manera telemática por la pandemia y el único punto del orden del día era el análisis de las elecciones del 14-F, en las que cayeron a tres escaños frente a los 11 de Vox. Faltó el líder de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, porque tenía reunión de Gobierno. Sí participaron los otros dos de los barones con más poder y también críticos: los presidentes autonómicos Alberto Núñez Feijóo (Galicia) y Alfonso Fernández Mañueco (Castilla y León). Primero escucharon al cabeza de lista al Parlament, Alejandro Fernández, que agradeció el apoyo de sus compañeros en la campaña; después, al secretario general, Teodoro García Egea, que no incluyó ningún análisis sobre las razones de la debacle y, por último, a Casado. En su discurso de 20 minutos, culpó al Gobierno de su hundimiento por dos razones: porque, en su opinión, da alas a la ultraderecha y porque considera que la fiscalía filtró la confesión de Luis Bárcenas en el marco del juicio a la 'caja b' para perjudicarles. Casado repartió la responsabilidad de la estrategia entre el PP de Catalunya y el nacional (destacó que la decisión de no buscar la alianza con Cs fue de Fernández) y dio a entender que en su cúpula no sobra nadie. Soltó la noticia del cambio de sede y anunció que ni él ni sus compañeros volverán a dar "explicaciones sobre ninguna cuestión pasada que corresponda a una acción personal que no haya sido en beneficio del partido o incluso haya podido perjudicarle". "Sencillamente no nos lo podemos permitir más con el calendario judicial que se avecina", afirmó en referencia a las causas sobre la 'caja b' y la 'operación Kitchen', entre otras. Casado también comunicó que celebrarán una convención nacional en otoño, para fortalecer los pilares ideológicos y captar “talento de fuera del PP”.

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Ante este discurso, Feijóo y Mañueco, que mantienen una relación muy fluida con Moreno, decidieron no decir nada. Los mensajes de peticiones de cambios en la cúpula y de examen de las causas del sorpaso de Vox que altos cargos habían reclamado no habían calado. Y los dos prefirieron callar. No hay generales a la vista, la crisis económica acecha y el PP está en mitad de la travesía del desierto. Solo tomaron la palabra Isabel Díaz Ayuso, presidenta de Madrid, y José Antonio Monago, jefe de filas de los populares en Extremadura. Y para elogiar el cambio de sede.   

Nuevo departamento para evitar nuevas corruptelas

Casado anunció también que creará un nuevo departamento ("de compliance", dijo) con "mecanismos de transparencia, rendición de cuentas y un canal anónimo de denuncias, con absolutas garantías, a semejanza de lo que sucede en las grandes empresas". "Debemos apostar por una regeneración justa, sin actitudes inquisitoriales, pero con claridad y firmeza ante la opinión pública. Es el demarraje que necesita el partido para llegar a nuestra meta cuanto antes", continuó.