20 oct 2020

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Muere Julio Anguita, un comunista de los de antes

Llevó a la izquierda del PSOE a su mejor resultado en 1996, asumió la teoría de las dos orillas y practicó la pinza con el PP contra Felipe González

Jose Antonio Sorolla

Julio Anguita, en un mitin durante la fiesta del PCE del 2001.

Julio Anguita, en un mitin durante la fiesta del PCE del 2001. / DAVID CASTRO

Julio Anguita, fallecido este sábado en Córdoba a los 78 años, pasará a la historia política española por haber llevado a la izquierda del PSOE a su mejor resultado, antes de la aparición de Podemos, pero también por haber contribuido, con su teoría de las dos orillas, al relevo en el poder de la izquierda por la derecha cuando la pinza que fomentó con el PP contra Felipe González derivó en el triunfo de José María Aznar.

Maestro de profesión, carrera que estudió en Barcelona, Anguita forjó su militancia política en la clandestinidad. Afiliado al PCE en 1972, siempre defendió la trayectoria del partido del interior frente al del exterior dirigido por Santiago Carrillo. Elegido en 1979 alcalde de Córdoba, renovó el mandato con mayoría absoluta en 1983 cuando ya era conocido como “el califa rojo”. Entonces se inició su época de esplendor frente a un Carrillo que acababa de reducir el PCE a la nada (4 escaños) en las elecciones de 1982, sepultado por la marea socialista al mando de Felipe González y Alfonso Guerra.    

En 1984, formó Convocatoria por Andalucía, que obtuvo un 18% y 19 escaños en el Parlamento de Sevilla, mientras el PCE, dirigido ahora por Gerardo Iglesias, solo podía remontar de cuatro a siete escaños en el Congreso. Estos éxitos predecían la llegada de Anguita a la dirección nacional del PCE, del que fue elegido secretario general en 1988 y al frente de la alianza en la que se integraron los comunistas, Izquierda Unida, un año después, solo unos días antes de la caída del Muro de Berlín. En las elecciones de 1989, IU consiguió 17 escaños y uno más en 1993. 

Hombre de principios inmutables, con carisma, pero también intransigente y dogmático, su concepción del comunismo nada tenía que ver con el eurocomunismo en el que se había alineado años antes Carrillo. Gran orador –“pico de oro”, le llamó Sabina en un rap--, la salud empezó a jugarle una mala pasada en la campaña electoral de 1993, cuando sufrió su primer infarto.

En esa terrible legislatura, de 1993 a 1996, dominada por el GAL y la corrupción, fue cuando Anguita puso en práctica su teoría de las dos orillas, que se resumía en que en una orilla estaban el PSOE y el PP –no eran lo mismo, pero hacían lo mismo— y en la otra IU. Con ese aparato teórico, no le importó colaborar con el PP en lo que se llamó “la pinza” para denunciar duramente al Gobierno de Felipe González mientras Aznar gritaba “¡Váyase, señor González!” y él soñaba con el sorpasso al PSOE. Los socialistas encajaron en 1996 una derrota inevitable por méritos propios, pero también por la presión de la pinza, que se tradujo asimismo en la pérdida de autonomías y alcaldías de la izquierda, en beneficio del PP, en 1995. Anguita se negó a pactar con el PSOE en muchos ayuntamientos y autonomías esgrimiendo su famosa trilogía del “programa, programa, programa”. 

El deterioro del PSOE llevó a IU a lograr en 1996 su mejor resultado –21 escaños y 2,6 millones de votos--, pero pronto, al año siguiente, se inició el descenso a los infiernos por las discrepancias internas en IU y la rigidez de Anguita. El ala socialdemócrata de Nicolás Sartorius, Cristina Almeida y Diego López Garrido se escindió para acabar, algunos, en el PSOE. Las divergencias venían de lejos y se habían manifestado ya en 1992 con el tratado de Maastricht, que Anguita repudió. En 1998 sufrió un segundo infarto y dos años después se retiró de la primera línea política. Su sucesor, Francisco Frutos, recuperó el pacto con el PSOE, con Joaquín Almunia, pero solo logró 8 escaños.

En estas dos décadas alejado de la política, apoyó a Alberto Garzón y el pacto con Podemos, se abrazó al Pablo Iglesias más antisocialista en la etapa del sorpasso que nunca llegó y al final respaldó el Gobierno de coalición con el PSOE como un mal menor. 

Las reacciones

El ministro de Consumo y coordinador federal de IU, Alberto Garzón, ha expresado su pesar por el que fuera el líder de su partido, Julio Anguita: "Hemos perdido al más grande. Nuestro amigo, nuestro camarada", ha afirmado. "Aún no me lo puedo creer. Sigo llorando y no sé cuándo dejaré de hacerlo", ha escrito Garzón en su cuenta de Twitter, en un emotivo mensaje en el que subraya que le echará de menos. "Has sido y serás la inspiración de muchos. Gracias por tu ejemplo. Seguimos tu lucha. Descansa en paz", ha añadido.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha expresado a través de un tuit su pésame. "Lamento profundamente la muerte de Julio Anguita. Un hombre coherente, honesto, siempre crítico, que defendió de manera incansable la igualdad y la justicia social. Mi cariño para su familia, compañeros y amigos", asegura el presidente del Gobierno.

Un referente ético y político

El vicepresidente de Derechos Sociales y líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha definido al fundador de Izquierda Unida como "el mejor referente político", una persona que, según ha confesado, le marcó el camino a seguir. "Julio Anguita se atrevió siempre a señalar al poder. Dijo las más crudas e incorrectas verdades con todo en contra y, hasta el final, nos indicó el camino que algunos quisimos seguir", ha escrito Iglesias en su cuenta de Twitter. Para el vicepresidente del Gobierno, con Anguita no sólo se va "un referente ético" sino "nuestro mejor referente político. Hasta siempre", concluye su tuit.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, también ha despedido a Anguita y ha señalado que "ha muerto un maestro". Colau lo ha despedido en su perfil de Twitter: "Nos ha dejado un referente ético y político de profundas convicciones republicanas".

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha recordado que cuando Anguita hablaba en la televisión provocaba "el silencio". "No ha habido silencio más respetado en los barrios de tierra, hormigón y uralita que el silencio de cuando salía Julio Anguita en la tele", ha escrito en las redes sociales. "Uno de los nuestros hablaba. El mejor de todos ellos", añade.

Desde un bando ideológico totalmente opuesto, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ha reconocido la capacidad del histórico dirigente de IU para "llegar a acuerdos a pesar de las discrepancias". En su cuenta de Twitter, Moreno ha escrito que Anguita tenía todos sus "respetos y reconocimiento por su aportación a la política en España". Ha añadido que era "un hombre comprometido con sus ideas y capaz de llegar a acuerdos necesarios a pesar de las discrepancias" y ha expresado sus condolencias a sus compañeros y a su familia.

Nacido en Fuengirola (Málaga) en 1941 pero afincado en Córdoba desde la infancia, Anguita ingresó en 1972 en el Partido Comunista de España (PCE), del que sería secretario general. En las elecciones municipales de 1979 fue el candidato del PCE a la Alcaldía de Córdoba, cargo que alcanzó y ostentaría hasta 1986 en una etapa en la que fue apodado como el "califa rojo" al ser el único alcalde comunista de una capital española.

Diputado en el Parlamento andaluz durante las dos primeras legislaturas, en febrero de 1989 fue elegido secretario general del PCE y un año después se convirtió en coordinador general de IU, con quien fue candidato a la Presidencia del Gobierno, llevando a la coalición a obtener sus mejores resultados electorales en las generales de 1993 y 1996, año en el que alcanzó el 10% de los votos y los 21 diputados en el Congreso. Dejó la Secretaría General del PCE en diciembre de 1998, y un año después renunció a la candidatura a la Presidencia del Gobierno tras sufrir un problema cardiovascular.