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JUICIO DEL 'PROCÉS'

Marchena regaña al fiscal por reprochar a la testigo haber votado el 1-O

El ministerio público trata de recriminar a votantes haber participado en el referéndum

Uno de los testigos responde que si votar es un delito debería juzgarse a millones de catalanes

Ángeles Vázquez

Vista del tribunal que juzga el ’procés’, este jueves.

Vista del tribunal que juzga el ’procés’, este jueves. / EFE

El juicio del 'procés' volvió este martes a llenarse de votantes del 1-O. En esta ocasión propuestos por el expresidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) Jordi Sànchez y el 'exconseller' Jordi Turull. A diferencia de los requeridos por Oriol Junqueras, se centraron más en el ambiente festivo de la jornada que en las lesiones y la polémica actuación policial. Aun así los interrogatorios resultaron muy repetitivos y el presidente del tribunal, Manuel Marchena, se vio obligado a llamar la atención al fiscal Fidel Cadena por parecer que trataba de reprochar a una de las testigos haber votado en el referéndum que había sido prohibido por el Tribunal Constitucional. 

"Ella en principio es libre de decidir si vota, no vota; si lo considera legal, si lo considera ilegal. No puede usted en la pregunta formularle un reproche por haber ido a votar", interrumpió el magistrado al representante del ministerio público cuando le preguntaba si había votado, aunque sabía que el Constitucional había suspendido la consulta y el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya la había prohibido.

El presidente también limitó el interrogatorio al pedir a los testigos que no "enriquezcan con detalles sin relevancia jurídica" sus respuestas o sobre lo que ellos creían que era "la intención del AMPA" (Asociación de Madres y Padres de Alumnos) y a las partes que se centren en lo que pueda tener trascendencia para el tribunal. Y con las cosas más o menos claras, todos los testigos coincidieron en varios puntos, además de en lucir algún símbolo amarillo en el estrado a través de una pulsera, una bufanda o un lazo en la solapa.

Las líneas generales mantenidas por los testigos pasaron por negar haber sido animados por el Govern para ir a votar o encerrarse en los colegios, opción que eligieron de forma espontánea; ignorar quién se encargó de la organización o de dónde habían salido las urnas, y asegurar que los mossos se personaron en los colegios para evitar actividades relacionadas con el referéndum y para cerrarlos, aunque resultó imposible por la gente que había.

Fiesta de la democracia

Y durante todo el día el tribunal escuchó cómo los catalanes celebraron la "fiesta de la democracia", en palabras de Joan Porras, conocido por ir cada noche a Lledoners a dar las buenas noches a los políticos presos. Explicó que él se encerró en un colegio de Manresa, en el que en un principio no se dejó pasar a los mossos, pero horas después se les dejó coger las urnas, sin que hubiera violencia.

A la pregunta fiscal de si sabía que el referéndum estaba prohibido, el joven respondió: "No recuerdo si sabía que se había prohibido, pero si votar es un delito, tendríamos que estar sentados en el banquillo millones de catalanes".

Le siguió Virginia Martínez, profesora de secundaria jubilada, que contó cómo los agentes la impidieron acceder al centro en el que estaban su marido y su hijo; la redujeron y se burlaron de ella llamándola "subnormal" y grabando un vídeo mientras estaba tumbada en el suelo. Carme Budé, por su parte, destacó su derecho a votar, aunque sabía que el TC había suspendido el referéndum, y explicó que había madrugado "para no perderse ningún detalle" de la votación. 

Ella y algún otro testigo se cuidaron de resaltar que contestaban "por imperativo legal" a la acusación que ejerce Vox. "Hace muy bien", le respondió Marchena.

"Creí que no se tendría en cuenta"

Martí Carreras, que votó en Girona, explicó al tribunal que estaban en el centro "no para impedir" la actuación policial, "sino para dificultarla" y relató cómo los bomberos se pusieron entra la gente y los policías para evitar que los votantes fueran golpeados. "No hablaban con los bomberos y les dieron muy fuerte. A la gente lo que hacían eran golpes para separarnos y que no nos acercáramos más", señaló.

"Yo siempre entendí que ilegal es que no iban a tenerlo en cuenta (los resultados) y por eso aún tenía que ser más impresionante, que votaríamos muchos y que sería incontestable lo que se votaría", respondió Carreras a la pregunta de la fiscal Consuelo Madrigal de si sabía que el TC había prohibido el referéndum.

La abogada Mercé Alegre destacó el par de visitas que los mossos hicieron en el colegio en el que se encerró desde el viernes para poder votar el domingo. Según sus palabras, los agentes no pudieron hacer nada más que advertir que el centro se debia cerrar antes de determinada hora del domingo para cumplir el mandato del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya.