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Desinformación

Clara Jiménez: "Políticos de cualquier color mienten en prime time todos los días"

Silvia Cobo

Clara Jimenez, cofundadora de Maldito Bulo.

Clara Jimenez, cofundadora de Maldito Bulo. / XAVIER GONZÁLEZ

Maldita se ha convertido en el azote de la desinformación en España. Maldita Hemeroteca nació como un proyecto de varios periodistas en su tiempo libre. Esta iniciativa periodística independiente ha crecido en varias ramas como son hoy Maldito BuloMaldita Ciencia y Maldito Dato. Su análisis del discurso político público y de redes sociales, les han colocado hoy como actor de referencia en cuanto a bulos y desinformaciones. Hablamos con Clara Jiménez, cofundadora de Maldita junto a Julio Montes, cuando nos encontramos en plena batalla por las elecciones generales del 28 de abril. 

¿Lo primero que tenemos que hacer es dejar de hablar de ‘fake news’? ¿Por qué es problemático este concepto?

Nosotros nunca hablamos de fake news, siempre hablamos de desinformación. En primer lugar porque es un concepto que no significa lo mismo para todo el mundo. Cuando Trump llama ‘fake news’ a la CNN no significa lo mismo que cuando yo digo que algo es una noticia falsa. Los políticos la utilizan como arma arrojadiza contra los periodistas. En segundo lugar, cuando oímos ‘fake news’ nos hace pensar en algo con formato de noticia, un titular, un texto o un enlace. Pero la realidad de la desinformación es mucho más amplia: un audio, memes, cadenas de whataspp... Esa es la desinformación que se está consumiendo hoy. Por último, la batalla está también en las palabras: las mentiras, son mentiras, y las verdades, son verdades. Y las noticias falsas, no son noticias y no han querido ser nunca noticias, no les demos esa categoría. 

¿Cómo es un día en Maldito Bulo?

El jefe de redacción de Maldita entra a trabajar a las 7 de la mañana, y empieza a hacer un escaneo de lo que nos ha llegado por twitter el día anterior y revisa una serie de herramientas que tenemos para medir qué contenidos se han viralizado la noche anterior. Más tarde llega el resto de redacción que trabaja en diferentes frentes. La parte de Maldito Dato se dedica al 'fact check' político: escuchan todas las entrevistas de la mañana, de la tarde anterior y los mítines políticos para verificar si los datos que aportan los políticos son verdad o mentira. Maldita Ciencia se dedica a verificar lo que la comunidad nos consulta, temas relacionadas con la salud, curas contra el cáncer, sobre alimentación o teorías conspiranoicas. En Maldito Bulo, con ese escaneo que hacemos a primera hora, los mensajes de avisos que recibimos a través de Whataspp -unos 250 al día-,  y los mensajes en Facebook y en Twitter, nos hacemos una idea sobre qué se está viralizando ese día.

¿Cuánto tardáis en verificar algo? 

Los del día es lo primero que intentamos parar. A partir de ahí empieza un proceso: algunos bulos son fáciles de desmontar, y otros requieren más tiempo, incluso semanas, porque que para obtener una respuesta, debemos hacer una petición de transparencia que a veces se nos deniega. Tras reclamar, podemos tardar meses en obtener una respuesta. En verano se viralizó una cadena de Whatsapp que decía que Sánchez se había gastado medio millón de euros en cambiar los muebles al llegar a la Moncloa. Preguntamos, pero no querían entrar en el tema. Hicimos la petición, y se habían gastado 3.000 euros. No era tan difícil explicarlo.

¿Y por qué crees que lo hicieron?

Los partidos políticos creen que si los medios no cuentan algo, eso no existe. Pero la realidad nos demuestra que hay mucha gente que solo se informa a través de redes sociales y Whatsapp, eso significa que hay un espectro de gente que no consume medios de comunicación y que si nadie les da un input de verdad, solo consumen el input de la mentira. Eso es en realidad de lo que habla la gente, no solo de lo que hablan los periódicos.

¿Cómo elegís qué bulo váis a verificar y cuál no? ¿Os planteáis que en algunos casos les ayuda a tener más visibilidad?

En Maldita trabajamos con una metodología. Solo en casos de crisis y por causas de salud pública, lo primero es parar los bulos.  En el resto de casos, solamente entramos cuando alcanzan un punto de viralidad y elegimos los temas a los que se les asigna un verificador. Cuando se lleva a cabo la verificación se presenta a un grupo de 18 personas, de las que solo 8 tienen voto. Esas personas plantean preguntas al verificador sobre el tema que ha verificado. Tiene que  haber 4 votos a favor y ninguno en contra para que eso se publique. De hecho, alrededor del 25% de las verificaciones no ven la luz, porque creemos que no tenemos suficientes datos para poder decir a la gente que algo es mentira.

Estamos en precampaña. ¿Tenemos que presuponer que haya partidos políticos que lancen desinformación y luego escondan la mano?  

Como verificadores, yo no tengo pruebas para afirmar que hay partidos lanzando campañas de desinformación y si las tuviese, las publicaría. La realidad es que nos encontramos con desinformaciones que atacan a determinados partidos, y pasa con todos. Pero lo que me preocupa más es que tenemos a políticos de cualquier color diciendo mentiras en prime time y que eso no les penaliza. No necesitan generar campañas anónimas de desinformación, les damos un altavoz todos los días y nos mienten. Nos dan datos falsos todos los días.

¿Qué opináis de la nueva ley de protección de datos ahora recurrida al Constitucional? ¿Va a favor o en contra de la difusión de desinformación?

Te daré mi opinón: me da miedo que se haya hecho una legislación 'ad hoc' de cara a poder utilizar los datos personales de los ciudadanos según su ideología política, me parece muy peligroso.

¿Qué temas son los más sensibles para generar desinformación en el ámbito político?

En los últimos meses, un tercio de las consultas que recibimos en Whatsapp tienen que ver con las personas migrantes y refugiadas, casi otro tercio tiene que ver con cuestiones de género, y el resto es una mezcla de bulos sanitarios y políticos, etc.  Hace más de un año nos dimos cuenta de que cuando un bulo empezaba en España, en pocas horas estaba en otros países readaptado. El video de un supuesto marroquí agrediendo a una enfermera, se utilizó como si fuera un argelino en Francia, un refugiado en Italia… No nos ha pasado una sola vez, creemos que existe un patrón de interconexión.

¿Cuáles son las redes donde creeis que se dará más la batalla de la desinformación en estas elecciones?

Los periodistas y los políticos estamos muy centrados en Twitter, pero tiene poca penetración en España. Facebook y sobre todo Whatsapp son las redes más mayoritarias. Sin duda es Whatsapp donde va estar la batalla, y además nos hemos dado cuenta de que los bulos llegan antes a Whatsapp que a Twitter o Facebook.

Se habla de Whatsapp como el gran caballo de troya de los bulos, al ser entornos privados. ¿Es la red que más os preocupa?

No podemos monitorizar Whastapp como lo hacemos con Twitter, así que pedimos a nuestra comunidad a que nos reporte cuando les llega algo sospechoso. De esa manera conseguimos enterarnos, pero a la vez, nuestros usuarios -así se lo pedimos- se convierten en prescriptores. Una vez que nosotros publicamos una verificación, son ellos mismos los que lo difunden en sus redes de confianza. Eso mejora el impacto que tienen: te crees más algo que te llega por un amigo o familiar. Whatsapp está en una situación complicada porque trata de hacer cosas pero le queda mucho por hacer tras lo ocurrido en sitios como Brasil

Hablamos de redes y algoritmos, de partidos políticos, ¿pero qué responsabilidad tiene el ciudadano? ¿Somos demasiado crédulos? ¿Difundimos solo aquello que confirma nuestras propias ideas?

Obviamente compartimos lo que nos parece interesante, y muchas veces son cosas que reafirman nuestras ideas, pero no tiene que ver tanto con que seamos crédulos, como que nadie nos ha enseñado a consumir información en la era digital. Antes, cuando consumíamos información tocábamos un periódico, veíamos o escuchábamos un informativo, teníamos lo que llamamos ‘anclas’. Ahora cuando nos envían un link en whatsapp o nos movemos online, no tenemos esas anclas que nos dicen, "esto es un medio o "esto es una página web que no es un medio", o esto es "sátira". Esas anclas las hemos perdido y en ese proceso el ciudadano tiene que reeducarse en cómo consume la información, aprender que cuando accede a un enlace tiene que pararse a mirar: qué otras noticias publica, cuándo se publicó, si está firmado… Hay que desarrollar nuevas habilidades

¿Qué proyectos tenéis de cara a las elecciones generales del 28 de abril?

Junto a la organización First Draft estamos liderando un proyecto en el que vamos a colaborar con otros medios españoles, verificando los datos del discurso público político durante esta campaña. Es una manera de decir a los ciudadanos que la verdad es la verdad y es capaz de ser verificada por medios de comunicación distintos.

Acabáis de uniros a Facebook como socios verificadores. ¿Cuál va a ser vuestro papel?

Nuestro acuerdo con Facebook no cambia nuestra manera de trabajar. Seguimos teniendo nuestro flujo de noticias. Facebook ahora nos da la información de qué se está viralizando en su plataforma. Pero luego seguimos nuestras rutinas: se le asigna un verificador, éste lo verifica, los verificadores verifican al verificador, se vota y se publica. En el momento que informemos de nuestra verificación a la plataforma, avisará a todos los que ya lo hayan compartido, de que nosotros lo hemos marcado como bulo. Cuando alguien vaya a publicarlo después, Facebook le avisará de que lo hemos marcado como bulo.