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ENTREVISTA CON LA NÚMERO 2 DE LISTA DE MARAGALL EN BARCELONA

Elisenda Alamany: "El Govern está marcado por la improvisación"

Roger Pascual

Entrevista con Elisenda Alamany. / FERRAN NADEU (VÍDEO: ASLI YARIMOGLU)

Elisenda Alamany ofrece su primera entrevista tras el acuerdo entre ERC y Nova para que sea la número dos de la candidatura de Ernest Maragall al ayuntamiento de Barcelona. Sus caminos han confluido en la lista republicana tras trayectorias paralelas: él salió del PSC por discrepancias con la consulta del 9-N del 2014 y ella de los 'comuns' por las derivadas del referéndum del 1-O. 

Maragall, que ya sabe lo que es ser atacado por excompañeros por pasar a ERC, ¿le ha dado algún consejo ante las críticas que ahora recibe usted?

Ambos compartimos la necesidad de estar a la altura de un momento excepcional. Él hizo la inflexión con el 9-N y la mía empieza el 1-O, aunque se mezclan otros elementos. Han pasado muchas cosas y eso hace que dos realidades distintas como la de Maragall y la mía vayan juntas para construir un proyecto fuerte. Comentamos que con tus principios ni se renuncia ni negocia: y en eso ambos hemos sido inflexibles con nuestras organizaciones.

¿Por qué ha dado el paso ahora y no en las generales o en unas eventuales catalanas?

Por el momento excepcional en el que toca arremangarse y estar a la altura. La Catalunya del 2019 no es la del 2015 y la actual no se parece a la de hace unos meses. Lo que hemos visto en el Supremo ha dejado tocada a mucha gente y toca construir una respuesta política y una nueva agenda de políticas públicas. Un proyecto robusto y solvente que nos haga más resistentes a una regresión de derechos fundamentales que vivimos.

¿Qué responde a las críticas de los 'comuns' que la acusan de tránsfuga y de actuar desde la ambición personal?

Quien quiera hacerlo en clave personal puede hacerlo, pero yo siempre he planteado el debate política en clave política.

Los 'comuns' avisan a ERC que el "transfuguismo" puede complicar futuras alianzas. ¿Puede dificultar acuerdos en Barcelona?

Si otros quieren reducirlo a términos personales son libres de hacerlo, pero no estarán a la altura de lo que las elecciones reclaman. Si alguien tiene un proyecto claro para Barcelona, cree que construir un país nuevo pasa por un soberanismo progresista y una agenda de políticas públicas renovada debería renunciar a los términos personalistas del debate. La ciudadanía puede estar cansada de estas disputas. 

Ha tenido un largo historial de desencuentros con Ada Colau. ¿Se imagina compartiendo con ella equipo municipal?

Me imagino compartiendo gobierno municipal con los que compartan las propuestas que creo que la ciudad se merece. Con avances en el derecho a la vivienda (en cuatro años la vivienda en la ciudad ha aumentado 250 euros), en la tasa de paro, cambio climático... La agenda de políticas públicas nos tiene que guiar y el resto dejarlo de lado. Mi manera de hacer política nunca ha pasado por vetar a nadie. 

Cuestión nacional aparte, ¿por qué un barcelonés no tiene que votar la candidatura de Colau y sí la de Maragall y suya?

Nova y ERC quieren construir un proyecto fuerte y solvente. La ciudadanía ha tenido la impresión de que que el gobierno de Barcelona ha tenido debilidad al quedar aislado muchas veces o no saber construir alianzas. La nuestra ya es una primera alianza pero podemos construir otras. Necesitamos gobiernos resolutivos que puedan construir alianzas y pasar de buenas intenciones a las nuevas soluciones.

¿Su acuerdo en Barcelona o la quincena de candidaturas de Guanyem que unen a independentistas y 'comuns' son el camino de cara al futuro?

Lo que les pedíamos a los 'comuns' era apostar por candidutaras ganadoras que no siempre tienen la misma composición en los territorios. La semana que viene iré a hacer campaña en Girona por candidatura en la que están la CUP, el Comú de Girona, Pirates y MÉS porque creemos que es una fórmula de goberno; en Badalona hemos optado por otra y en Barcelona por esta. Siempre me imagino la política poniendo los objetivos por encima de las siglas. Este es el espíritu que debería tener cualquier proyecto que quiera representar a la nueva política. Cosntruir un país nuevo desde un soberanismo progresista: que deje de estar supeditado a las tesis conservadoras que no nos han hecho avanzar ni en educación, sanidad, transporte, políticas de género... La ciudadanía ha quedado huérfana de respuestas a nivel institucional y una nueva izquierda debe de garantizar que esto no vuelva a pasar. Por eso pongo tanto énfasis en que el soberanismo progresista sea el que realmente tenga la hegemonía en Catalunya.

Hace un año votaba en contra de la investidura de Jordi Turull, que entró al día siguiente en prisión. ¿Votaría distinto hoy?

Me gustaría no volver a pasar por una situación así en la que tuvimos que votar a una persona que sabíamos que se iba a prisión. En algunos momentos, los 'comuns' no estuvimos a la altura. Y en ese en concreto, muchos no estuvimos a la altura. Pero pienso que es el momento de rectificar los errores y poder estar a la altura del momento que llegará después de los juicios. Nosotros nos arremangamos para estar fuertes para ofrecer una respuesta. Por eso no podíamos quedarnos de brazos caídos en contiendas electorales como las generales y municipales porque necesitamos alianzas para ser más fuertes.

¿Qué reacción debería dar, bajo su criterio, el soberanismo catalán a una eventual sentencia condenatoria?

La tendremos que construir entre todos. La primera es seguir construyendo alianzas pero buscar una estrategia de futuro, para ver como arrastramos grandes mayorías sociales y políticas comprometidas con el derecho a la autodeterminación. Hemos abusado del simbolismo y ahora toca hablar de cómo se construye un proyecto de país para que tenga sentido para gente que no se ha sentido acompañada por las institucuones.

¿Apoyaría otro intento de DUI?

Estamos en momento de grandes consensos y la DUI no cuenta con ese gran consenso que nos permitiera avanzar como país.

¿Hay que ejercer la desobediencia? ¿Las energías del soberanismo se tienen que centrar en batallas simbólicas como las de los lazos?

Cuando uno dice que quiere practicar la desobediencia siempre tiene que pensar para qué, si eso te deja en mejor o peor situación y si eres capaz de asumir las consecuencias. El tema de los lazos mide el autoritarismo del Estado. Pero creo que tendríamos que centrar los esfuerzos en cómo combatirlo. Pienso que la ciudadanía tiene la impresión que hemos abusado del simbolismo. Hay que pasar página del simbolismo. Más que hablar de los lazos hay que hablar del autoritarismo que practica el Estado. 

¿Cómo valora la estrategia del Govern de Quim Torra desde su investidura?

La estrategia de Torra tiene profundas debilidades. Las movilizaciones que ha habido alrededor del Parlament en los últimos tiempos son una buena muestra. No le puedes decir a la gente que construyes país nuevo con recetas viejas. Necesitas nuevas respuestas políticas. El Govern está marcado por la improvisación.

Mantendrá el acta de diputada?

No descartamos ninguna opción pero de momento la mantengo.