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Casado plantea el 28-A como un plebiscito para frenar el independentismo

El líder del PP plantea que solo hay dos opciones, o ellos o el "pacto Frankenstein" de Pedro Sánchez junto Podemos y los independentistas

Frente al "voto del cabreo", apela a la experiencia y a las iniciativas ya presentadas por su formación

Julia Camacho

Pablo Casado, el pasado día 2, interviene en un acto en Ferrol (A Coruña).

Pablo Casado, el pasado día 2, interviene en un acto en Ferrol (A Coruña). / EL PERIÓDICO

El presidente del PP, Pablo Casado, calificó este domingo como “sonoro pinchazo” la manifestación independentista del sábado en Madrid, asegurando que ha permitido comprobar la “tolerancia” hacia el planteamiento de las ideas soberanistas. “Pero una cosa es que lo puedan plantear en las calles y otra que tengan claro que legislativamente no se puede producir”, dijo. Por eso, retó al president de la Generalitat, Quim Torra, a que acuda al Congreso a defender su proyecto de independencia. Ante el convencimiento de que este escenario no se producirá, el líder de la oposición planteó los próximos comicios generales como un plebiscito "en el que sí votan todos los españoles". “¿No quieren referendo? El referendo será el 28 de abril, cuando haya que elegir entre el Gobierno de Frankenstein de Pedro Sánchez junto a los independentistas, Torra, Puigdemont, Batasuna y Podemos o uno del PP rescatando a España de la indignidad de estar a los pies de quienes quieren romper España”, apuntó.  


Casado se desplazó hasta Andalucía para acompañar al veterano dirigente Francisco de la Torre en la presentación de su campaña electoral para la reelección como alcalde de Málaga, la mayor ciudad que gobiernan los populares. Desde allí se refirió a la manifestación independentista de horas antes en Madrid. “Nos duele ver cómo en el centro de España se está pidiendo la ruptura de la unidad de la nación”, dijo, considerando que fue un “fracaso y un sonoro pinchazo”. Ya no solo por la asistencia de “60 organizaciones bien subvencionadas”, sino porque “pudieron ver que “no hubo ningún altercado, ni kale borroca ni nadie les insultó por llevar esteladas o insultar a la justicia”. “Había tolerancia, una sociedad madura que consagra el derecho a manifestarse”, destacó, poniendo el foco de sus críticas en la presencia de Carlos Sastre, “terrorista de Terra Lliure” a quien se pudo ver en la cabecera. “Fue un escarnio verle en Cibeles, o que vaya a los colegios a hablarles a nuestros hijos del futuro de España. Hay que acabar con el adoctrinamiento educativo y con las ikastolas de los independentistas en Cataluña".

Por eso, prosiguió, “una cosa es que entendamos que haya gente que viene a Madrid a pedir la independencia y otra cosa es que se les ponga alfombra roja desde el Gobierno y el presidente se reúna con ellos en Pedralbes para pactar con ellos 24 medidas”, dijo en alusión al último encuentro entre el líder socialista y el president de la Generalitat. “Está permitido, pero no es admisible”, abundó, resaltando que “por eso hay que desalojar a Sánchez de La Moncloa”.

"España irá hacia atrás"

El presidente de los populares aludió entonces a uno de los lemas coreados en la concentración, el “España, escucha”, y quiso contraponerlo al “independentismo, escucha” para recordarles que la Constitución española “es concordia y permite incluso la independencia si se va por los cauces de la soberanía nacional”. “No queremos que se callen o no se manifiesten, sino que si quieren la independencia, que vayan a las Cortes y vean si tiene apoyos o no”, dijo. “Que venga Torra, tan valiente que es, que siga los pasos del ex lehendakari Juan José Ibarretxe y lleve al Congreso una proposición de ley del Parlamento de Cataluña y compruebe si la soberanía nacional defiende la unidad o la ruptura”. 

En este punto, el líder del PP señaló que próximas generales son “las elecciones más importantes que hemos tenido en 40 años”, y subrayó que no basta con ganarlas, sino que también ha que lograr los apoyos necesarios para gobernar en un escenario multipartidista. “Es imprescindible que ganemos y gobernemos, porque si no España irá hacia atrás”, apuntó Casado, insistiendo en que los populares son el único partido que puede evitar que gane Pedro Sánchez. Casado planteó entonces la cita del 28 de abril como un plebiscito en el que decidir si "queremos que Torra siga mandando en toda España a través de un 'gobierno frankenstein' de Sánchez o queremos que haya una alternativa liderada por el PP, que nunca va a pactar con independentistas ni con los comunistas de Podemos ni con los batasunos de Otegui".

Así, reiteró que, en uno de los momentos más convulsos del país, lo que hay que hacer “no es sólo el voto del cabreo o del enfado”, en alusión a los posibles votantes que se vayan a Vox, sino “poner soluciones y votar al único partido que puede parar el desafío independentista”. Un freno a la ruptura de la unidad de España que, aseguró, no vendrá de Sánchez, ya que éste los necesita para seguir en La Moncloa, y que solo representa el PP, dado que es quien tiene experiencia de gestión y quien “alza la voz contra la grave situación que vivimos, pero damos alternativas”, en alusión a las diferentes propuestas normativas presentadas contra el independentismo, como la eliminación de los indultos para casos de rebelión, la retirada de subvenciones a entidades que protagonicen enfrentamientos callejeros o contra el adoctrinamiento educativo.