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JUICIO DEL 'PROCÉS'

Los Mossos avisaron a Puigdemont de una "escalada de violencia" el 1-O

El comisario Manel Castellví explica que reprocharon al Ejecutivo catalán que su mensaje no "se atenia a la realidad"

El mando reconoce que el operativo policial desplegado para el referéndun unilateral era "insuficiente"

Ángeles Vázquez / J. G. Albalat

El comisario Manel Castellví, saliendo del Tribunal Supremo en febrero del 2018.

El comisario Manel Castellví, saliendo del Tribunal Supremo en febrero del 2018. / DAVID CASTRO

Es la primera vez en el juicio del procés que se celebra en el Tribunal Supremo que un mando de los Mossos d'Esquadra daba su versión sobre lo ocurrido en septiembre del 2017 y el 1-O y después de que la policía de la Generalitat fuera acusada de pasividad. El comisario Manel Castellví, que ha comparecido como testigo, no se ha mordido la lengua y  ha admitido este jueves que uno de los escenarios que se preveían para el 1-O era una "escalada de violencia" cuando la policía actuara en los centros de votación. Así se lo transmitieron los mandos de la policía de la Generalitat, entre ellos el 'major' Josep Lluis Trapero, a los miembros del Gobierno catalán en una reunión celebrada en el Palau de la Generalitat el día 28 de septiembre, dos días antes del referéndum unilateral. En ese encuentro participaron el entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, el vicepresidente Oriol Junqueras y el 'conseller' d'Interior, Joaquin Forn.

En esa reunión, los mandos de los Mossos, según el testigo, le dijeron al 'president' que había unas declaraciones del Govern que "no se atenía a la realidad" y que "se estaban enviando un mensaje de tranquilidad y "normalidad" a la población, como si el 1-O "fuera una jornada electoral". Advirtieron a Puigdemont que tanto ellos como los miembros del Ejecutivo presentes estaban apercibidos por el Tribunal Constitucional. Por parte de los Mosos participaron, además de Trapero y Castellví,  los comisarios Ferrán López,  Joan Carles Molinero y Emili Quevedo.

"Forn no habló", ha precisado." Junqueras dijo que entendía cual era nuestra posición pero que el Gobierno iba a tirar adelante el referéndum. Puigdemont aseguró que comprendía nuestra posición pero que había un mandato del pueblo y que se llevaría a cabo el 1-O", ha insistido.  "Esa respuesta, personalmente, me dejó frustrado", ha confesado. El día 1 de octubre, en su opinión, se iba a producir una situación en que habría "dos dualidades antagónicas", ya que la policía intentaría acceder a los colegios para retirar urnas y algunos concentrados se opondrían. "Eso es un conflicto, un desorden (...) si la escalada de violencia aumenta todo corre mas riesgo", ha recalcado. "Les dejamos claro que nosotros acataríamos el mandato judicial por el que se prohibía el referéndum", ha incidido el comisario. Según Castellví, pidieron a Puigdemont que desconvocara la consulta soberanista. "A partir de aquí, la reunión finalizó", ha concretado. 

En un reunión anterior, del día 26 de septiembre,  los responsables de los Mossos ya habían trasladados al Ejecutivo catalán su preocupación por la "gran movilidad" que se iba a producir el 1-O y que, aunque se hacía llamamientos a que las personas se comportaran pacíficamente, "este hecho no quita que cuando la fuerza actuante (la policía) fuera a actuar, esa actitud pasiva se pueda transformar en activa". "En el análisis de riesgo nos equivocamos todos", al no prever la afluencia tan masiva de ciudanos a los centros de votación. Ha admitido que el operativo policial, en su conjunto,  "eran insuficiente". Fueron destinados 6.000 guardia civiles y policías nacionales y 7.800 mossos.

Diálogar y mediar

El comisario ha explicado que se decidió enviar a los centros de votación solo dos agentes del cuerpo con la misión de "dialogar y media" con las personas que se concentraran en los locales para intentar cerrarlos.  Ha precisado que la policía de la Generalitat clausuró 134 centros de votación, algunos a través de esa mediación, de los más de 2.300 que habían repartido por toda Catalunya. A las incisivas preguntas del fiscal Javier Zaragoza, no ha podido especificar si estos colegios electorales eran en poblaciones grandes o pequeñas.

El comisario ha relatado que en los días previos al 1-O y para cumplir en mandamiento judicial de impedir el referéndum, agentes de los Mossos se desplazaron locales que habían sido designados como centros electorales y levantaron 4469 actas. En ese momento, no se cerraron los locales porque en su interior se estaban realizando "actos lúdicos" y no acciones de promoción del referéndum.