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ENTREVISTA

Antoni Bayona: "No se puede engañar con un Derecho pensado a medida"

El exletrado mayor del Parlament critica los malabares jurídicos que se emprendieron para sacar adelante las leyes de desconexión

"Ha habido mucha gesticulación y 'atrezzo' pero no se puede construir un Estado sin tener sentido de Estado", asevera

Júlia Regué

El exletrado mayor del Parlament, Antoni Bayona.

El exletrado mayor del Parlament, Antoni Bayona.

Antoni Bayona (Sabadell, 1954) resigue los entresijos del 'procés' en su etapa como letrado mayor del Parlament. Desde una perspectiva jurídica, subraya debilidades y excesos en el libro 'No todo vale' (Ediciones Península).

- ¿Hubo un exceso de ingeniería en el Parlament?

- Sí, aún me sorprende que, en un país con tradición jurídica, se haya querido intentar una vía para lograr la independencia prescindiendo de las cuestiones propias de un Estado de derecho en el que hay que cumplir las normas. Como digo en el libro, las prisas no son solo malas consejeras sino que han llegado a ser letales.

-¿No se calibró suficiente la envergadura de estas decisiones?

- No. En primer lugar, la vía unilateral tiene un problema de conflicto y un Estado miembro de la Unión Europea, una democracia con un Estado de derecho, aunque pueda tener déficits, no dejará perder la integridad territorial. En segundo lugar, no había acreditada una mayoría social clara. Y, por último, se cometió el error de considerar que el derecho no tenía mucho valor y que se podía establecer un sistema de desconexión sin tener en cuenta al Tribunal Constitucional. También lo digo por el juicio y las acusaciones que hay sobre la mesa. El 6 y el 7 de septiembre se forzó el reglamento, no se respetaron las minorías, y se produjeron situaciones que no se tendrían que haber producido.

- ¿Se desechó demasiado pronto la posibilidad de negociar?

- Se dio por sentado que desde el Estado no se quería negociar, cosa que podía tener fundamentos, pero se tomo la decisión de alinearse, emprender el camino de la unilateralidad y correr como en una carrera de 100 metros lisos cuando esto a lo mejor era una maratón.

- Usted chocó varias veces con la presidenta de la Cámara, Carme Forcadell, y asegura en su libro que le insinuó que debía abandonar el cargo.

- Teníamos una buena relación, no nos conocíamos y confió en mí. En el momento en que se empieza a decantar y toma decisiones por la vía unilateral me empiezo a sentir incomodo y se lo hago saber. Escribí un artículo jurídico en una revista sobre las debilidades del 'procés' que generó una reacción muy furibunda en JxSí y creo que le pidieron mi cabeza. Dudo mucho de que ella la quisiera. No me lo pidió expresamente, llegué a esa conclusión y le respondí que no había hecho nada incompatible. Aún así, le dije que mi cargo estaba a su disposición. No volvimos a hablar de eso.

- En su relato, habla de Forcadell como una presidenta arrinconada por los suyos.

- Mi percepción está fundamentada con cosas que vi. Tuvo que asumir personalmente unas decisiones que se presentaron como iniciativas parlamentarias cuando podían haber venido directamente del Govern. 

- Los letrados también estuvieron en el punto de mira.

- El 'procés' nos situó en la situación máxima. Somos asesores de la institución que no nos debemos a ninguna fuerza política. Cada grupo te intenta utilizar para que les des la razón. Es normal. El problema es que cuando el 'procés' toma un camino en el que queda muy en cuestión el valor jurídico, la situación se agrava. Unos querían que hiciéramos de jueces cuando no tenemos ese poder y otros que estuviéramos callados ante lo que sucedía.

- ¿Qué motivos trasladó a Roger Torrent para dejar el cargo en esta nueva legislatura? 

- Estaba quemado y era consciente de que no tenía la confianza de la mayoría. Cuando se formó gobierno tomé la iniciativa para facilitarle las cosas y él pudo elegir a otro. 

- Los independentistas estudian una reforma del reglamento que podría permitir la investidura de Carles Puigdemont. ¿Qué opina de ello?

- Está fuera de la lógica. El candidato tiene que presentarse en el Parlament, es de sentido común. Hay quien aún cree que el 155 fue un golpe de Estado y que hay un presidente legítimo, pero creo que la teoría de la legitimidad y la restitución está muy alejada de la realidad. La semana pasada el Tribunal Constitucional dejó claro que la investidura tiene que ser presencial y no creo que Torrent, llegado el caso, si no lo hizo en su momento, desobedezca. 

- También plantean que el Parlament es "inviolable". 

- No se puede engañar y decir que se puede hacer un Derecho pensado a medida y que es inmune. No se puede actuar sin tener los pies en el suelo. Esto no se sostiene y supone continuar con la lógica de que aquí la Constitución no se aplica, como si Catalunya ya fuera un Estado. A parte, si lo fuera, tampoco se haría porque habría división de poderes que Torrent, llegado el caso, si no lo hizo en su momento, desobedezca. 

- El independentismo ha perdido la mayoría en el Parlament porque los diputados suspendidos de JxCat han decidido no aceptar sustitutos.

- Esto evidencia la existencia de mundos paralelos. Ha habido mucha gesticulación y 'atrezzo' pero no se puede construir un estado sin tener sentido de Estado. La legislatura nace, para algunos, con el pecado original del 155, y no han querido darle normalidad. Este mandato está como en estado vegetativo. 

- El 'president' Quim Torra habla de no acatar la sentencia en caso de que sea condenatoria. ¿Qué escenario cree que se abre paso? 

- Convocar elecciones sería lo más razonable si presuponemos una sentencia dura. Lo otro que dice es sobre este famoso 'momentum' decisivo, apelando a una especie de movilización que permitiría implementar la república. Pero no lo acabo de ver y no veo a la sociedad catalana en estas condiciones. Alguien tendrá que pensar, aunque las emociones son muy potentes y el juicio las potencia. 

- Durante la vista en el Tribunal Supremo admiten que la DUI fue simbólica.

- Fue una declaración extraña. No había nada preparado para hacer efectiva la república y eso se tiene que tener en cuenta de cara al juicio. Se centran mucho en el 1-O, en si hubo violencia o no, y en el 20-S pero teóricamente la "violencia del levantamiento" debería ser para proclamar la independencia. No se está prestando atención a lo que no pasó.

- Usted reclama que "tal aventura merece un juicio, desde luego duro, pero seguramente no son los tribunales los que deben hacerlo. El juicio de verdad debe ser político y social, para exigir responsabilidades".

- Sí. No ha habido mucho de esto. La prisión y las altas penas que les piden les ha convertido casi en mártires y eso es un pez que se muerde la cola. 

Temas: Parlament