ELECCIONES A LA JUNTA DE ANDALUCÍA

Casado radicaliza al PP por miedo a Vox

El presidente endurece el discurso en Andalucía para evitar la fuga de votos por la derecha

Herrera, contrario a la recentralización del Estado que propugna el líder conservador

Pablo Casado, en una tienda del centro de Adra (Almería), municipio que visitó en la campaña andaluza.

Pablo Casado, en una tienda del centro de Adra (Almería), municipio que visitó en la campaña andaluza. / EFE / CARLOS BARBA

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Pilar Santos / Madrid

Pablo Casado sabe que las elecciones del domingo en Andalucía deben servirle para asentarse como nuevo líder del PP y toda su estrategia política está orientada a esos intereses a corto plazo. Según fuentes de la dirección del partido, es en ese marco en el que hay que entender el endurecimiento de su discurso con el que está intentando frenar la fuga de votos hacia Voxla formación de ultraderecha a la que algunos sondeos dan hasta 4 escaños. El problema es que está desatendiendo al votante de centro (y dejándoselo a Ciudadanos) y que no puede prever las consecuencias a medio plazo de esa radicalización de los mensajes.

Casado, volcado en la campaña andaluza desde el día en que empezó, ha aprovechado los mítines para elevar el tono en asuntos sociales y políticos delicados. Aunque Andalucía es una de las comunidades que más inmigración ilegal recibe y pese a que ha sabido integrar y evitar conflictos sociales, Casado ha incidido en la imagen más negativa de los que llegan a España y quieren “disfrutar de ayudas sociales” sin respetar las leyes españolas.

Los actos electorales también le han servido a Casado para pedir la “recentralización” de las competencias de sanidad y educación. Fuentes de la dirección consideran que es necesario recuperar el control de la educación en Catalunya para frenar el sentir independentista. En plena campaña, los dirigentes populares no están entrando a analizar al detalle las propuestas, aunque en este último caso Juan Vicente Herrera, presidente de Castilla y León, no se puedo callar. “Yo soy un perro viejo, llevo 27 años en la política autonómica en Castilla y León y, aunque me tenga que ir con cierta desazón, no seré yo quien predique en mi organización política la recentralización de España", declaró antes de alabar el modelo autonómico.

Casado también cree que el Ejecutivo central debería recuperar la competencia de prisiones, que Catalunya tiene transferida. Un debate que aumentará ante la negociación en marcha con el Gobierno vasco para consumar esa misma transferencia en los próximos meses.  

El PP, en "una esquina"

Estas propuestas, más su deseo de volver a la regulación del aborto de los 80 y su posición contraria a la ley de la eutanasia, han escorado a Casado a un extremo del espectro electoral que su antecesor, Mariano Rajoy, evitó ocupar. “El partido no puede irse a una esquina. Hay que ocupar todo el centro”, le decía Soraya Sáenz de Santamaría en julio a Casado en la campaña de las primarias.  

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Juanma Moreno, el candidato del PP a la Junta, ‘sorayo’ de pro, está defendiendo postulados más moderados. No repite sus mensajes antiimigración ni da por hecho que hablará con los radicales de Vox, como sí admitió el secretario general del partido, Teodoro García Egea. La situación de Moreno es delicada porque sabe que si no queda segundo (por detrás del PSOE, pero por delante de Ciudadanos), Casado puede deshacerse de él con el argumento de que no era su candidato.

En la dirección de Ciudadanos, un partido al que algunas encuestas le dan el doble de los escaños actuales (de 9 a 18), consideran que el “miedo a Vox” ha ganado a Casado y celebran que libere el centro. Con más distancia que García Egea, Albert Rivera dijo que está dispuesto a “escuchar” a Vox y “ver qué condiciones ponen” si sus escaños son necesarios para una alianza de derechas que saque a Susana Díaz (PSOE) de la Junta, a la que los sondeos colocan en primer lugar.