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Radiografía de la extrema derecha en Catalunya

Los grupúsculos ultra se reordenan y sus adeptos se concentran en organizaciones que redoblan su presencian a las calles

Júlia Regué

Una imagen de la concentración ultra del Doce de Octubre del 2016, en Barcelona, en la que se quemaron banderas independentistas.

Una imagen de la concentración ultra del Doce de Octubre del 2016, en Barcelona, en la que se quemaron banderas independentistas. / JOAN CORTADELLAS

El tablero de la extrema derecha en Catalunya se ha agitado en los últimos años. Algunas de las organizaciones tradicionales han perdido fuelle en pro de nuevos grupúsculos que han reflotado su presencia en las calles. Sus adeptos se han reordenado en las principales organizaciones actualmente activas:

Democracia Nacional (DN)

Fundado en el 1995, es el colectivo que reúne actualmente más adeptos. Emulando las artimañas populistas del Frente Nacional francés e inspirándose en la doctrina de la Nouvelle Droite (Nueva Derecha), sus líderes se esfuerzan en superar el fantasma del franquismo. Se autoproclaman "social-patriotas" y se sienten amenazados por la "mundialización capitalista". Se revuelven contra el secesionismo y la inmigración, ante la que reivindican la "preferencia nacional". 

Habituales en la marcha del 12 de octubre hasta Montjuïc, han alentado otras convocatorias a favor de la unidad de España en Manresa (12 de noviembre), Ripollet (1 de diciembre) y Barcelona (8 de febrero y 27 de mayo). Perpetraron también reiterados ataques contra la mezquita de la calle Japó de Nou Barris en Barcelona, por lo que se investiga a siete de sus miembros, entre ellos a su máximo responsable en Catalunya.

El presidente de la organización, Manuel Caudela, fue procesado (y finalmente absuelto) por el asesinato del militante antifascista Guillem Agulló, y su vicepresidente, Pedro Chaparro, participó en el ataque a la Blanquerna en el 2013.

Aunque su militancia crece, su apoyo electoral es irrisorio y no han cosechado avales suficientes para alistarse a las últimas contiendas electorales.

Falange Española de las JONS (FE de las JONS)

Herederos del legado de José Antonio Primo de Rivera, se definen "nacionalsindicalistas" y apuestan por la creación de un sindicato único y vertical entre empresarios y trabajadores que borre a los partidos políticos. Llaman a proclamar una "república presidencialista" y a deshacerse de las Comunidades Autónomas, con las que consideran que se entrega el "control ideológico" a las administraciones descentralizadas que tienen competencias en materia de educación.

Su actividad en Catalunya es escasa y amarrada a la cuestión nacional. Claman por la ilegalización de los partidos independentistas y de las entidades soberanistas. Férreos defensores de la unidad de España, apelan a una "milicia nacional movilizable" bajo la moral del "heroísmo", la "disciplina" y la "abnegación" que frene el desafío secesionista.

Plataforma per Catalunya (PxC)

Afincado inicialmente en Vic, Plataforma per Catalunya es uno de los partidos que ha logrado mayor arraigo en el territorio desde su creación en el 2003. Despunta por su marcado carácter xenófobo, que le propinó 67 ediles en Catalunya tras las elecciones del 2011 (2,3% de votos). Aún así, la siguiente cita electoral fue una debacle y se quedó con ocho asientos.

En las elecciones autonómicas del 2010 recogió 75.134 papeletas (2,40%), y en el 2012 decayó hasta registrar un 1,65% de los votos. No logró presentarse a la siguiente convocatoria. 

Dos años después, su intransigente líder (exdirigente de Fuerza Nueva durante la transición), Josep Anglada, fue defenestrado por una corriente interna encabezada por Robert Hernando. Anglada recuperó la Plataforma Vigatana e impulsó Som Identitaris (SOMI), siglas conjuntas con las que pretende concurrir ahora a las municipales del 2019.

Por su parte, PxC trató de alistarse a las generales bajo la confluencia 'Respeto', junto a España2000 y el Partido por la Libertad. Este movimiento político, que fue arropado por Pegida (un partido nacionalista y antiislámico alemán), firmó su fundación en Coma-ruga en el 2016, pero no ha desarrollado una  actividad destacable en las calles catalanas.

Somatemps

Fundada en el 2013 en Santpedor, esta organización pretende ser el 'think tank' del nacionalismo español en Catalunya con el juego de palabras "hi som a temps" (estamos a tiempo) [de parar al independentismo] y "sometent", organización paramilitar de autoprotección civil catalana disuelta por el Senado en el 1978.

Alberga distintas sensibilidades con el objetivo de debatir y ahondar en el concepto de la "catalanidad hispánica". Vuelcan también su actividad en las calles y han protagonizado protestas ante los estudios de TV-3, a las puertas de la sede del CiU por el caso 3% y en el Parlament. Lucieron pancarta propia en distintas manifestaciones a favor de la unidad de España y días antes de la consulta del 9-N salieron retirar carteles de la ANC para "limpiar ciudades y pueblos de provocaciones nacionalistas" y evitar la "batasunización" de la sociedad catalana.

Vox

Este partido político se dibuja como escudero del liberalismo económico y garante de la unidad de España. Creado en el 2013, aboga por recortar el "despilfarro" con la supresión de las autonomías y el cierre del Senado, y reivindica la bajada de impuestos y la lucha contra la corrupción.

Sus militantes defienden el apoyo a la familia, la vida y los valores y exigen la clausura de "mezquitas fundamentalistas", además de un control de la inmigración en base a "las necesidades de la economía nacional" y "su capacidad para integrarse y aceptar nuestros valores".

El partido ejerce como acusación popular en la causa contra el ‘procés’ y su abogado y secretario general, Javier Ortega, asegura que no desistirá "hasta ver a todos los golpistas del Govern y de los miembros de la Mesa condenados por rebelión, sedición y por delitos de malversación de caudales públicos".

Vox busca arraigar en Catalunya y, tras inaugurar su núcleo en Barcelona, recorren ciudades del Área Metropolitana con el objetivo de engrosar su base.

SOMCAT y MIC, al frente de la extrema derecha independentista 

El 'procés' no solo ha actuado de impulso para las organizaciones defensoras del nacionalismo español, sino que ha incentivado el surgimiento de colectivos de extrema derecha con acento independentista. Uno de ellos es 'Som Catalans' (SOMCAT), liderado por una exmilitante de PxC, Ester Gallego, disconforme con el tono españolista del partido. Otro, el 'Moviment Identitari Català' (MIC), activo en las calles y alejado de la institución. Ambos han sido expulsados de algunas convocatorias independentistas aunque su arraigo es muy residual.

El primero hace gala de no tener reminiscencias con el franquismo, reivindica los Países Catalanes como marco de referencia y su discurso se centra en el rechazo a la inmigración: "Más independencia, menos inmigración", corean sus militantes. Mantienen contactos con Vlaams Belang, un partido independentista y xenófobo de Flandes y con miembros del Frente Nacional francés.

El MIC defiende una "Catalunya catalana": "Lucho por ver desaparecer esta garrapata asquerosa tan arraigada, este espíritu castellano que tan cerca tenemos", reza uno de sus textos. Escuderos del paneuropeísmo, buscan la creación de un frente identitario. Su actividad principal es homenajear a personalidades como Daniel Cardona y los hermanos Badia. En su escrito 'Nos faltan héroes' aseguran que faltan figuras "que luchen por la liberación de la patria".