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BRONCA CS-PP

Rivera rompe con Rajoy y sitúa a Catalunya como llave electoral

Acusa al Gobierno de no cortocircuitar el voto delegado para que se forme Govern

El presidente le llama "aprovechategui" por usar el 'procés' como alimento partidista

Juan Ruiz Sierra Iolanda Mármol

Mariano Rajoy y, a su izquierda, Soraya Sáenz de Santamaría, este martes en la sesión de control en el Senado. / JOSÉ LUIS ROCA

Mariano Rajoy y, a su izquierda, Soraya Sáenz de Santamaría, este martes en la sesión de control en el Senado.
Rivera echa en cara a Rajoy que no haya recurrido al Constitucional el voto delegado de Carles Puigdemont y Toni Comín.

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Catalunya es la pieza que preconfigura el tablero electoral en toda España. El 'procés' espoleó el auge de Ciudadanos, precipitó el declive del PP y, este miércoles, rompió la relación de amor-odio entre ambos partidos, enfrascados desde los comicios del 21-D en una pugna por absorber el voto conservador y centrista. El cisma carece de efectos tangibles en lo inmediato, puesto que Cs respaldará igualmente los Presupuestos, pero tiene una carga simbólica sustantiva. Tanto es así que, después de que Albert Rivera anunciase el cisma, el Gobierno le advirtió de que los españoles juzgarán su "lealtad" con la crisis catalana.

"Veo que está usted de aprovechategui . Le pido que se comporte como el PSOE en el tema de Catalunya"

Mariano Rajoy

Presidente del Gobierno

El líder de Ciudadanos había llegado al Congreso de los Diputados con el humor revuelto y espetó un "hasta aquí hemos llegado". Se queja de que Mariano Rajoy lleva cuatro meses sin informarle sobre la situación en Catalunya, que no ha recurrido la decisión del Parlament de permitir el voto delegado, y, en definitiva, de una aplicación del 155 que considera blanda e insuficiente. "Vigile de cerca lo que pasa en Catalunya", le dijo. Si no lo hace, añadió, Ciudadanos dejará de respaldarle. Rajoy desoyó la amenaza y le llamó  "'aprovechategui'", acusándole de utilizar el conflicto catalán en beneficio partidista.

Socio de investidura

La respuesta debió herir a Rivera, que salió airado a los pasillos del Congreso, y dio por roto el acuerdo en declaraciones ante las cámaras, visiblemente enfadado por el trato de Rajoy. Recordó que él es "socio de investidura" del presidente y le reprochó su "inacción". Cuando le preguntaron si su nerviosismo corría en paralelo a la formación de un nuevo Govern y al desvanecimiento de una repetición electoral en la que su partido podría seguir subiendo, respondió tajante y dijo no aceptar lecciones.

"Hasta aquí hemos llegado con esta displicencia. No vamos a seguir apoyando al Gobierno en esto"

Albert Rivera

Presidente de Ciudadanos

La bronca se visibilizó en la conversación que los segundas espadas de ambos partidos en el Congreso mantuvieron fuera del hemiciclo. El PP admite en conversaciones informales que el tono de Rivera inquietó tanto a  Rajoy que el presidente pidió a su coordinador general, Fernando Martínez-Maíllo, que sondease al vicesecretario de Cs, José Manuel Villegas, informa Pilar Santos. Hablaron en los pasillos del Congreso y el dirigente popular llegó a la conclusión de que se trata de un "desahogo" sin efectos.

Pataleta de niño pequeño

El recado último a Rivera llegó a mediodía desde el palacio de la Moncloa. El portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, advirtió a Rivera de que serán los españoles los que juzgarán si se ha utilizado el conflicto catalán con fines espurios. "En temas de Estado es importante la lealtad, la responsabilidad y actuar con madurez", avisó. Y se mostró convencido de que la ciudadanía "valorará" este tipo de comportamiento.

Desde las filas del PP abundan en la idea de que la ruptura de Rivera responde a una "pataleta" de niño pequeño y defienden que la posición gubernamental respecto a Catalunya no admite dudas sobre la voluntad de restaurar el orden constitucional. En Ciudadanos, sin embargo, atribuyen la "inacción" a la caída del PP en las encuestas y a la voluntad de Rajoy de "pasar página" al permitir que "se haga una votación fraudulenta". 

El gesto de Rivera no tiene implicaciones, puesto que el 155 ya está en vigor, pero revela que la pugna por el centroderecha entre PP y Cs ha mutado ya a una guerra electoral abierta. Catalunya y el nerviosismo por la presión de las encuestas (en direcciones opuestas, pero en ambos partidos) van camino de definir victoria y derrota.

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