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CAMINO DE LAS URNAS

El independentismo da carpetazo a la lista unitaria cara al 21-D

Los exsocios buscan pactar con la CUP y los 'comuns' parte del programa electoral

Esquerra sopesa incluir en su hoja de ruta una "reflexión" sobre un referéndum acordado

Xabi Barrena

La secretaria general de ERC, Marta Rovira, en una reunión del consejo nacional del partido

La secretaria general de ERC, Marta Rovira, en una reunión del consejo nacional del partido / ELISENDA PONS

A un lado, un partido político de centroderecha, uno de centroizquierda y otro de izquierda anticapitalista (si es que finalmente se presenta) en defensa del proyecto independentista. Al otro lado, uno de centroderecha, uno de centroizquierda y Ciutadans, con la camiseta de la Constitución, de toda ella, también del artículo 155. En medio, o aparte, o a un lado, abogando por la soberanía de Catalunya, es decir abjurando de la Constitución y del 155, y también por la unión con todos los pueblos de España, desmarcándose de la independencia y de la DUI del 27 de octubre, Catalunya En Comú coaligada -ahora sí, ya sin Albano Dante Fachín- con Podem.

Ese es el reparto de papeles para las elecciones del 21 de diciembre, al cierre de esta edición, cuando los partidos independentistas siguen negociando entre ellos cuán juntos, pero no revueltos, quieren concurrir a los comicios. El plazo para la inscripción de coaliciones vence este martes. Y no habrá lista única.

Movimiento "coordinado"

El PDECat, a través de su coordinadora Marta Pascal, y del ‘president’ cesado, Carles Puigdemont, en una acción que en el partido aseguran que fue “coordinada”, sacudieron el tablero la semana pasada. Una, al abogar por una lista unitaria, el otro, desde Bruselas, ofreciéndose como candidato.

El siguiente paso fue elegir a Puigdemont como candidato, entre otros motivos, para ahorrarse unas primarias difíciles. Con un Santi Vila al que las propias bases piden que se sancione disciplinariamente por haber dejado en mal lugar a sus compañeros de Govern, en una entrevista, y con el otro hombre que sonaba, Josep Rull, en el centro penitenciario Madrid VII, los neoconvergentes tenían un problema.

Contactos entre los partidos los ha habido y los habrá. Posconvergentes y republicanos se culpan de no querer, realmente, una lista común. “Frente unitario, sí; coalición con el PDECat, no” es el mandato del consejo nacional de ERC. Tampoco transige Esquerra con que sea Puigdemont el que lidere, sí o sí, la lista. “No lo quieren ni discutir”, afirma una voz del partido.

La condición de Esquerra de que se una la CUP, cuando a vencimiento del plazo para las coaliciones el partido  aun no ha decidido formalmente si concurrirá a las elecciones, menos aun si irá en solitario o en coalición, es vista por los posconvergentes como una mera excusa.

Varios frentes, varios plebiscitos

Descartada la lista unitaria, las conversaciones se centran ya en los puntos programáticos a compartir por las distintas fuerzas. En este caso se va a un doble frente. Uno, secesionista, con la defensa de la República Catalana, y otro de ‘democrático’, que quiere contar con Catalunya en Comú, a favor de la “liberación de los presos políticos” y  en contra del artículo 155. “Estas elecciones son también una forma de validar ética y políticamente" a los encarcelados, apunta ERC.

Esto afecta, y mucho, a los partidos constitucionalistas. En el plebiscito de plebiscitos que parece convertirse este 21-D de múltiples lecturas, una de ellas será el del apoyo de la ciudadanía catalana a la Carta Magna y al artículo 155. En el 27S se quedaron en el 39% y 52 diputados. Y sanciona, por si no estaba ya claro de antemano, que las pretensiones de Inés Arrimadas o Miquel Iceta de acceder a la presidencia de la Generalitat de la mano de todas las fuerza no independentistas son harto difícil de satisfacer.

Los republicanos estudian incorporar en su programa alguna reflexión sobre un referéndum pactado, como hizo el domingo Joan Tardà y próxima al manifiesto que 150 personalidades (entre ellas, David Fernández, de la CUP) firmaron este lunes. Algo que sirva para acercarse a la base de los ‘comuns’ “sin renegar ni de la declaración de independencia ni del 1-O”. ERC cree que cabe esa reflexión que evite presentarse, solo “con un inflexible programa de plazos difícil de cumplir (como se ha demostrado) para la activación de la independencia”.

Los republicanos tratan de ampliar la base, no solo suya, sino del independentismo. Abren los brazos, por ejemplo, a Albano Dante Fachín, pero son conscientes de que el trago de pasar de Podem a ERC, cuando la alianza de esta con el PDECat es tan reciente, puede ser demasiado difícil para el exlíder podemista y sus seguidores.

La lista 'paraguas'

En este tesis es donde nace la ‘lista paraguas’, con la que, según ERC, el independentismo sumará sus mejores resultados. “Cada uno en su espacio, sin perder electorado alérgico al electorado vecino”, señalan en la sede de la calle de Calàbria, con el recuerdo del 27-S bien fresco. En aquella ocasión, la suma de CDC más ERC (es decir, Junts pel Sí) fue la más baja de ambas fuerzas en todas las elecciones autonómicas previas.   

Y de la misma manera que los republicanos huyen de un pacto con los posconvergentes, tampoco defienden uno, a dos, con la CUP. “Tenemos el partido muy bien posicionado en el tablero y un eventual acuerdo con los anticapitalistas nos desplazaría. Y a la CUP, lo mismo, con lo que por los dos extremos se perderían votos por el camino”.  Cierto es que por la frontera de ERC podrían ser recogidos por el PDECat (el mal menor, en la lectura secesionista que impera en Esquerra), pero esque por el lado de la CUP podrían ir a la abstención o a los ‘comuns’.

De hecho, la voluntad de no desdibujarse ideológicamente fue la que movió, en un principio, al propio PDECat a no querer repetir Junts pel Sí y poder mostrar su perfil más centrado y moderado, ergo, más alejado de la CUP y ERC. En esa línea Vila, y su ‘independentismo procesista’ era un candidato ideal.

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