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ENTREVISTA

Margallo: "Daña más la imagen incumplir el Estado de derecho que retirar urnas"

"De llegar a este nivel, Francia, Italia, Alemania... hubieran actuado con más o igual contundencia", sostiene el exministro de Exteriores

Rafa Julve / Barcelona

El exministro de de Asuntos Exteriores y de Cooperación del Gobierno de España repasa la actualidad catalana para EL PERIÓDICO / RICARD FADRIQUE

El exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo es uno de los grandes animadores del 'procés' con sus declaraciones contra el independentismo. Ahora presenta el libro 'Por una convivencia democrática' (Deusto), en que plantea una reforma constitucional que, entre otros factores, clarifique el reparto de competencias, reforme el Senado e incluya cambios en la financiación y una disposición adicional "que respete los derechos históricos de Catalunya", lengua, cultura y derecho civil.

–Esa reforma que plantea debería aprobarse en referéndum, ¿no?
–Por supuesto. Pero esta reforma no está para responder al chantaje del separatismo catalán. Supone una adaptación de los pactos constitucionales a los cambios que se han producido. No obstante, su mera formulación serviría para encauzar la cuestión catalana.

–Y si en ese referéndum saliera un ‘no’ en Catalunya, ¿qué pasaría?
–El referéndum constitucional de 1978 tampoco obtuvo mayoría en el País Vasco y sin embargo la Constitución ha servido para encauzar el problema vasco, que está más encauzado que nunca y nadie allí discute la legitimidad de la Constitución.

–Por tanto, aunque dijeran ‘no’, los catalanes deberían aceptarlo.
–Esas son las reglas de la democracia. No se puede confundir quién es el soberano. El soberano es el pueblo español y no es aceptable que una parte suplante el papel del soberano. Lo que se computa es la mayoría de votos en el territorio nacional. Aunque con esas propuestas, estoy convencido de que en Catalunya se aceptaría esta reforma con claridad.

–¿Y para cuándo esa reforma?
–El día 2 de octubre hay que empezar a pensar en ello como primer paso hacia un proceso de modernización de España. 

–¿Y usted ve predispuesto al Gobierno de Mariano Rajoy?
–El presidente ha aceptado ya la creación de una subcomisión que analice la organización territorial, y esta no se puede modificar sin modificar todo el contexto. Lo que no se pueden tocar son los pilares del edificio: la unidad de España, la forma de Estado, la Corona, la igualdad entre españoles y la solidaridad.

–¿Y esos puntos por qué no pueden tocarse ni preguntar por ellos?
–Todos los países tienen unos principios que forman la identidad constitucional. Tocarlos sería suicida.

–"La cuestión catalana -dice en su libro- no se puede solucionar solo por medios jurídicos, aunque la vía jurídica es la única que cabe usar para combatir las desobediencias al Tribunal Constitucional". ¿Lo está haciendo bien el Gobierno estos días?
–Sí. La primera obligación de un Gobierno es hacer cumplir el Estado de derecho. Le voy a poner un ejemplo de ejecución coactiva, de medidas para mantener el Estado de derecho. Little Rock, Arkansas (EEUU). 1957. Pese a los tribunales, el estado mantenía la segregación racial y el veto a que los niños de color entrasen en las aulas. Entonces, el presidente Eisenhower le dijo al gobernador del estado: "La única seguridad que puedo darle es que la Constitución federal será sostenida por mí con todos los recursos legales bajo mi poder". 

–Y envió el Ejército a Little Rock...
–La 101 aerotransportada. Pero no extrapole. No estoy diciendo que haya que mandar el Ejército [a Catalunya]. Lo que digo es que hay que adoptar las medidas que el poder ejecutivo tiene. El artículo 116, alarma y sitio, el 155, que no es suspender la autonomía sino adoptar las medidas necesarias, como la sustitución de un director general. La ley de seguridad nacional, el Tribunal Constitucional, y tiene el Código Penal.

–Queda claro que usted apoya acciones como las de la Guardia Civil de requisar carteles del 1-O, que el Govern usa a su vez para llamar a votar por entenderlo como un ataque a la libertad de expresión.
–Cualquier acción o inacción será aprovechada por el independentismo. Cualquier medida es mala. Pero es que lo que se ha producido jamás se había producido en la historia de España. Ni siquiera el 6 de octubre de 1934. Entonces, Companys proclamó el Estado catalán dentro de la república española. Aquí estamos en algo que es más que un golpe de Estado. Un golpe de Estado es cambiar las reglas de funcionamiento de una nación al margen del procedimiento institucional, pero aquí lo que se quiere dinamitar es la nación.

"Aquí estamos en algo más que un golpe de Estado. Un golpe de Estado es cambiar las reglas de una nación al margen del procedimiento institucional, pero aquí lo que se quiere dinamitar es la nación"

–¿Y da buena imagen al exterior la  Guardia Civil retirando urnas?
–¿Da buena imagen una institución pública que por definición está obligada a obedecer la Constitución no lo haga? ¿Cree que Francia toleraría un referéndum en Bretaña? ¿Qué hizo Italia con el Véneto? ¿Qué hizo Alemania con un recurso sobre la autodeterminación de Baviera? ¿Qué hizo Obama ante quienes pedían un referéndum en Texas? Lo que está pasando daña la imagen de España, pero es peor y más daña la imagen de un Gobierno incapaz de mantener el Estado de derecho que una retirada de urnas para mantenerlo. De llegar a este nivel, Francia, Italia, Alemania… hubieran actuado con más o igual contundencia.

–¿Contempla la detención del ‘president’ Carles Puigdemont?
–Eso lo tiene que decidir un juez. El TC le ha advertido de que puede ser detenido. La situación es mala. E insisto, el problema es si es mejor decir las instituciones del Estado van a funcionar o decir las instituciones del Estado han dejado de funcionar. Hay que intentar romper los menos platos posibles en este proceso.