LA ESTABILIDAD DEL EJECUTIVO CATALÁN

Una CUP partida en dos consuma el veto a los presupuestos

El Govern monta en cólera contra los anticapitalistas y deja la legislatura en el aire

Puigdemont y Salellas negociaron hasta el final en busca de un acuerdo

Varios diputados de la CUP, en la sede nacional del partido, tras la reunión del consejo político.

Varios diputados de la CUP, en la sede nacional del partido, tras la reunión del consejo político. / JULIO CARBÓ

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XABI BARRENA / FIDEL MASREAL / BARCELONA

Partida en dos partes casi iguales, por solo tres votos de diferencia, la CUP ha ejecutado este martes el tiro de gracia a los presupuestos del Govern para el 2016 y quién sabe si también a la legislatura catalana. Tras tres horas de reunión del consejo político de la formación, los diputados Eulàlia Reguant y Albert Botran han afirmado que, a pesar de que el pasado fin de semana se estuvo muy cerca de llegar a un acuerdo, y de que el Ejecutivo hizo el mismo martes una última oferta (que llegó demasiado tarde), el partido ha decidido tumbar los presupuestos del 2016 y reclama que se abran ya las negociaciones para las cuentas del 2017.

Puede decirse que la CUP se siente decepcionada. Y el Govern, al menos la parte convergente, indignado. Unas declaraciones del diputado Benet Salellas, uno de los ‘duros’ de la CUP, el lunes sorprendieron a propios y extraños por su cariz conciliador, al abrir una puerta a la esperanza de un pacto que permitiera que los presupuestos fueran al menos admitidos a trámite. Salellas detalló en RAC-1 que había habido contactos. Según ha podido saber este diario, estos fueron al máximo nivel, en concreto con el ‘president’ Carles Puigdemont y la ‘consellera’ de Presidència, Neus Munté.

Como ha explicado Botran, las bases de ese pacto preveían un mayor compromiso con el límite de déficit, con los impuestos cedidos del Estado y con aquellos suspendidos por el Tribunal Constitucional. El detalle del calibre de los interlocutores de Salellas no es baladí y quizá sirva para entender el pronunciamiento de la ejecutiva de CDC, que señaló, ese mismo día a mediodía, que no se harían “más cesiones a los anticapitalistas”, a pesar de que el interlocutor había sido el mismísimo Puigdemont.

EL CLIMA PREELECTORAL

“Lamentamos que cada nueva aportación al debate por parte del Govern sea entendida por sectores de CDC como una cesión”, ha afirmado Botran, quien también ha señalado que “el clima preelectoral” hace imposible una discusión serena, en una velada crítica a los continuos ataques que el candidato convergente al 26-J, Francesc Homs, ha lanzado a los anticapitalistas

La secuencia de los hechos remite a la tarde del lunes, cuando se hace llegar a la CUP una nueva oferta, que sería lo acordado el fin de semana “pero muy recortado”, según los anticapitalistas. Y el mismo martes, una hora antes del inicio del consejo político, la Conselleria de Presidència pone sobre la mesa nuevas cuestiones. Con todo, la oferta llegó cuando ya entraban los miembros del consejo político a la sede nacional de la organización. “Esto no es serio”, se ha quejado Botran.

Así las cosas, en el cónclave de este martes se han contabilizado 26 votos a favor de retirar la enmienda, 29 a favor de mantenerla y 3 abstenciones. Los anticapitalistas han penalizado que el Govern hubiera presentado un proyecto de presupuestos sin haberlo consensuado antes con ellos. ¿Significa esto que se rompe el pacto con Junts pel Sí? La CUP ha sido muy tajante en eso. No. “No ha sido ni el primero ni va a ser el último desencuentro en este proceso hacia la construcción de la República Catalana” ha afirmado Botran.

IRA CONVERGENTE

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La reacción convergente ha sido fulminante. Fuentes de la dirección han acusado a  Botran de mentir durante la rueda de prensa al afirmar que Junts pel Sí y el Govern no quisieron negociar previamente. “Tenemos enfrente a gente que no son de palabra y que nos han embaucado”. La conclusión de la portavoz del Govern, Neus Munté, fue que “la legislatura queda tocada” ante el “incumplimiento flagrante” de la CUP. Munté ha sostenido que el Govern “no renuncia al objetivo político de la legislatura para dejar el país a las puertas de la independencia". Sin embargo, nadie en CDC considera que las cosas seguirán igual.

Todo queda en manos del ‘president’ Puigdemont, que este miércoles, antes de inciarse el pleno del Parlament, reunirá al grupo de Junts pel Sí para analizar la situación. Tres son las posibles salidas. La primera sería asumir la prórroga presupuestaria y esperar al 2017, como quiere la CUP. La segunda es la que han defendido tanto Homs como el ‘expresident’ Artur Mas en sendas entrevistas a EL PERIÓDICO: buscar otros socios. Y la tercera sería convocar elecciones, pero CDC no está en un momento precisamente ideal para afrontarlas.