28 sep 2020

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ENTREVISTA CON MOTIVO DE LA PRIMERA VISITA OFICIAL DEL REY FELIPE A EEUU

Charles Powell: "Las relaciones entre España y EEUU pasan por un momento dulce"

El director del Real Instituto Elcano destaca la importancia de la reunión entre el rey Felipe y Obama en el Despacho Oval

Admite que hasta la llegada de Carter a la Casa Blanca, la democracia en España no fue una prioridad para EEUU

RICARDO MIR DE FRANCIA / WASHINGTON

El historiador Charles Powell posa para EL PERIÓDICO para una entrevista en el 2011.

El historiador Charles Powell posa para EL PERIÓDICO para una entrevista en el 2011. / JOSÉ LUIS ROCA

El rey Felipe VI se reúne este martes con Barack Obama en la Casa Blanca, en el evento más importante de su primera visita oficial a Estados Unidos desde que heredó el trono. Para analizar el viaje del Monarca, este diario habló la semana pasada con el director del Real Instituto Elcano, Charles Powell. Historiador por la Universidad de Oxford, Powell es autor de 'El amigo americano', un libro que repasa los vaivenes de la relación entre España y EEUU desde la dictadura hasta la democracia.

--Juan Carlos y Sofía, siendo todavía príncipes, visitaron EEUU por primera vez en 1971. ¿Hay algún paralelismo entre aquella visita y esta del nuevo rey Felipe VI?

--No veo mucho paralelismo. La situación de don Juan Carlos y doña Sofía era mucho más precaria. Eran príncipes de España desde junio de 1969. Don Juan Carlos aspiraba a sustituir a Franco cuando muriese, pero era consciente de que había una gran incertidumbre sobre la posibilidad de que eso se produjera y sobre la consolidación futura de la institución. Ahora estamos en un contexto totalmente distinto. España es un país totalmente normalizado en términos democráticos y la Monarquía, a pesar de la abdicación de don Juan Carlos, ha demostrado tener una notable capacidad de adaptación. El rey Felipe VI, como demuestran las encuestas, goza de una gran popularidad, entorno al 70% aprueba su gestión. Y las relaciones España-EEUU son mucho menos asimétricas de lo que eran en los años 60.

--Felipe VI estudió Relaciones Internacionales en Georgetown y conoce bien EEUU. ¿De qué manera podría contribuir esa cercanía a las relaciones bilaterales?

--Precisamente hemos estado con el Rey dos horas esta mañana discutiendo la agenda de la visita y lo que se pone de manifiesto es su conocimiento del país. Yo casi me atrevería a decir que es el país del mundo que mejor conoce por haber vivido en él y por haberlo estudiado. En un país como EEUU las monarquías son bien recibidas, pese a ser una joven República. Existe una tendencia natural entre los norteamericanos a recibir con simpatía y curiosidad a una institución que hoy les es ajena. Y esa es una carta que los Reyes pueden jugar muy a fondo. Por otro lado, don Felipe sigue siendo hijo de don Juan Carlos, que en su día protagonizó el proceso de normalización con EEUU y esa memoria se mantiene viva. Por tanto Felipe VI representa el futuro pero también engarza con el pasado. No se está empezando desde cero.

--¿Hay algún asunto central que se vaya a discutir durante esta visita o prima el carácter protocolario?

--Lo que pretende una visita así es tocar todos los palos, el económico, el político y de caracter más social. Yo creo que la visita va mucho más allá de lo protocolario. Yo diría que el elemento político más importante es el encuentro con Barack Obama en el Despacho Oval, es la primera vez que se produce, y eso tiene un relieve importante en la agenda bilateral. La segunda es la reunión con la Comisión de Exteriores del Senado, cuyos senadores son enormemente influyentes.

--¿Hay algún asunto en particular que se quiera abordar con Obama?

--Yo no he participado en esa parte de la discusión, que es una discusión interna con el Gobierno, imagino. No hay ningún problema en la agenda bilateral. Ahora mismo estamos en un momento dulce. Yo creo que las dos partes otorgan una gran importancia al protagonismo que recientemente han adquirido las bases: Rota, en relación a los buques del escudo antimisiles; y Morón, a la presencia permanente de tropas norteamericanas para poder desplegarse en África. Esto lo que demuestra es el valor que los americanos atribuyen a la relación estratégica con España.

--Varios congresistas estadounidenses apoyaron la semana pasada la celebración de una consulta soberanista en Cataluña. ¿Cree que el Rey podría pedirle a Obama apoyo para la unidad de España?

--Pues no lo sé. Ese tema no se ha tratado en la relación de hoy.

-- Pero entiendo que podría ser parte de las conversaciones...

--Pues no lo sé. Nosotros hemos hablado de política bilateral y de relaciones bilaterales.

--Usted escribe en su libro que durante la Transición el embajador Wells Stabler mandaba informes a la Zarzuela que no mandaba al presidente Suárez. ¿Se ha mantenido esa relación privilegiada de EEUU con la casa real, quizás en detrimento del Gobierno?

--Todos los embajadores americanos han tenido un acceso muy directo a don Juan Carlos y ahora a Felipe VI. Aquellas eran unas circunstancias muy difíciles. No hay que olvidar que don Juan Carlos, entre noviembre del 75 y diciembre del 78, actúo como monarca preconstitucional. Durante aquellos años participó muy directamente en el diseño de la política exterior y, por lo tanto, era lógico que eso se reflejara así durante la época de Stabler. En la actualidad es otro tipo de relación y tiene menos contenido político que en aquella época.

--¿Podríamos decir que la Monarquía ha sido el aliado más fiel de EEUU en España?

--El Monarca, don Juan Carlos, buscó el apoyo de EEUU durante la Transición y lo obtuvo en cierta medida. La tesis que yo sostengo en mi libro es un poco distinta de lo que podría parecer. El libro se llama 'El amigo americano' pero hay una cierta intencionalidad irónica. Debido al contexto de la guerra fría, el interés fundamental de EEUU fue garantizar el acceso de sus tropas a las bases de España y, con cierta frecuencia, antepuso esa prioridad al apoyo a la democratización. Estamos hablando de las presidencias de Nixon y Ford, la época bastante algida de la guerra fría. Hasta la llegada de Carter no se percibió una apuesta decidida en Washington por la democracia en España y, por tanto el Rey, es parte de ese pacto. Pero sí es cierto que don Juan Carlos ha cultivado a los sucesivos presidentes de EEUU y eso ha permitido reforzar la relación.

--¿Por qué diría que Obama no ha visitado todavía España? ¿Está costando restaurar el desencuentro que supuso la retirada de las tropas de Irak o tiene más que ver con la caída del peso diplomático de España en el mundo?

--Pues yo creo que tiene que ver más con EEUU que con España, con la visión de Obama del mundo. Obama es un presidente del siglo XXI, que siente como lejanos los problemas de la guerra fría y el legado de la segunda guerra mundial. Es un presidente que no ha cultivado con especial entusiasmo la relación con Europa. Es un presidente que por haber vivido en Hawái, es más del Pacífico que del Atlántico, como dijo en aquel famoso discurso en el Parlamento australiano, en el que afirmó solemnemente que "America is a Pacific nation", algo que no había ocurrido antes. No olvidemos tampoco el famoso 'pivot', aunque ellos ya no hablan de 'pivot' sino de 'rebalancing'. Parece bastante evidente que EEUU quería concentrar sus esfuerzos en Asia-Pacífico. La situación en Oriente Próximo no lo ha hecho del todo posible, pero parece claro que la relación con Europa ha cambiado, es menos estrecha de lo que fue. Y eso no podía dejar de tener ciertas consecuencias en la relación hacia España.

--En alguna entrevista ha dicho que las bases de EEUU sirvieron para apuntalar a la dictadura franquista. ¿De qué modo benefician ahora a España?

--Lo que yo he dicho es que el acuerdo de 1953 ayudó a Franco a sobrevivir y supuso una fuente de legitimación importante. Las bases en sí nunca fueron populares en España, fueron más bien un dolor de cabeza. La relación se normalizó gracias al convenio de 1988, que supuso el cierre de Torrejón. Ahí se quiebra la línea que se había seguido desde el 53. Ahora estamos ante otro tipo de relación. El protagonismo de las bases es bueno, porque pone de manifiesto el valor geoestratégico que España tiene para EEUU, pero no debería dominar la relación bilateral. Me gustaría ver más evidencias de una colaboración política y una visión estratégica compartida, pero quizás no es posible con este presidente. Sería interesante intentar elaborar un relato compartido que pusiera de manifiesto la aportación española a la relación.

--¿Pero qué gana España con las bases además de ese anclaje como aliado geoestratégico?

--A nivel más tangible, las Fuerzas Armadas, sobre todo la Armada, ganan mucho porque, además de cuestiones como las transferencias tecnológicas, garantiza la interoperabilidad de la Armada con la US Navy, que ya es una de las más altas del mundo.

--EE UU no siempre ha sido un territorio cómodo para la Monarquía. Medios como 'The New York Times' o la NBC han especulado sobre la presunta fortuna oculta del rey Juan Carlos. ¿De dónde cree que salen estas suspicacias?

--Salen de los periodistas, con todos mis respetos, y a los periodistas les gustan los escándalos. De hecho, el artículo de 'The New York Times' era de una extraordinaria frivolidad porque no aportaba absolutamente ningún dato contrastado de esa supuesta fortuna oculta del Rey. Se hacía eco de un estudio de un supuesto experto belga, de cuya credibilidad tengo muchas dudas. Me pareció un poco sorprendente, especialmente de que saliera después de haber invitado al Rey a una reunión en el periódico. Ni siquiera el 'Times' está a salvo de la frivolidad periodística.

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