CAMINO DE LAS URNAS

Lluís Rabell: "El 27-S habrá que elegir entre la amnesia y hacer limpieza"

"Las cualidades de Romeva sirven para enmascarar que quien dirige la lista de Junts pel Sí es el tapado Mas"

"Si Catalunya pudiese hallar un encaje y un trato de igual a igual con el resto de España, ¿por qué no?"

Entrevista con el número uno de Catalunya sí que es pot, Lluís Rabell. / FERRAN NADEU / VÍDEO: RICARD FADRIQUE

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JOSE RICO / BARCELONA

Después de casi tres años al frente de la Federació d'Associacions de Veïns de Barcelona (FAVB), Lluís Rabell da el salto a la política para llevar a las instituciones la voz que ha representado en la calle. ICV, EUiA y Podem le han elegido como figura de consenso para su «confluencia».

-En septiembre del año pasado, usted le dejaba claro al entonces alcalde de Barcelona, Xavier Trias, que no formaría parte de ninguna lista en las elecciones municipales ni en ninguna otra contienda electoral. ¿Qué le ha hecho cambiar de opinión?

-Mantuve mi palabra en las elecciones municipales porque ya tenía un contacto directo con los asuntos políticos de la ciudad como presidente de la FAVB. Pero ahora se da una situación de excepcionalidad política que ha obligado a muchos activistas sociales a dar el salto. Catalunya Sí que es pot pretende articular una herramienta política con ambición de gobernar que pueda dar respuesta a los problemas que plantean los movimientos sociales, los sindicatos y la ciudadanía.

- Usted ha hecho campaña por Raül Romeva cuando era eurocandidato de ICV. ¿Qué piensa cuando le ve en la misma lista que Artur Mas?

-El 'president' Mas ha fichado a un político competente y una persona inteligente y con gancho. Pero justamente las cualidades de Romeva sirven para enmascarar que el peso político y la dirección de esta candidatura corresponde al tapado Mas.

-¿Por qué la hoja de ruta soberanista de Catalunya Sí que es pot, que pasa por volver a intentar negociar un referéndum con el Estado, sería más viable que la de Junts pel Sí?

-Porque nuestra propuesta pretende aglutinar y expresar un sentimiento ampliamente compartido, muy mayoritario en la sociedad catalana. Más del 80% de los catalanes quieren que este país puede decidir sobre su relación con España. Eso representa una fuerza política y social mucho más importante que puede abrir el camino del derecho a decidir, incluso para quieren defienden la independencia.

-Pero ustedes no fijan plazos para negociar con el Estado, ni para celebrar el referéndum. ¿Eso no es supeditar el proceso a la voluntad del Gobierno central?

-Se trata de tener la fuerza suficiente para condicionar lo que pasa en el Estado y la actitud del Gobierno central. Si llega a la Generalitat una propuesta ampliamente apoyada por la ciudadanía que exija con claridad el ejercicio del derecho a decidir, no solo tendremos fuerza cara a Madrid, sino que condicionaremos las evoluciones políticas en el conjunto de España. En este sentido, vemos con esperanza que partidos emergentes en el Estado defiendan el derecho a decidir de Catalunya. Tiene mucho coraje porque no es lo mismo reivindicar el derecho a decidir en Barcelona que reivindicar el derecho a decidir de Barcelona en Madrid.

-Pablo Iglesias prometió en Barcelona que respetará la voluntad democrática de los catalanes. La frase recordó aquel 'apoyaré el Estatut' de José Luis Rodríguez Zapatero.

-Todo dependerá de la fuerza que tenga nuestra candidatura, pero estamos hablando de un partido emergente que ha dicho cosas muy distintas de la socialdemocracia. Pablo Iglesias ha dicho algo muy valiente y muy meritorio: que no quiere la separación de Catalunya pero que defenderá aquello que los catalanes decidan libremente. Que gente de Vallecas diga eso en la capital del reino no es moco de pavo.

-Si en el próximo Parlament hay una mayoría de diputados independentistas, la primera iniciativa de Junts pel Sí será aprobar una declaración de independencia. Pero si gana Catalunya Sí que es pot, ¿cuál sería su primer paso en esta materia?

-Preparar las condiciones para organizar en el plazo más breve posible un referéndum vinculante, reconocido y reconocible. Eso pasaría, lógicamente, por una negociación con el Estado, y no sería lo mismo negociar con un Estado gobernado por Mariano Rajoy que con un Estado gobernado por fuerzas de cambio, como tenemos esperanzas de que pase después de las elecciones generales. De todas maneras, la idea de proclamar la independencia esconde el hecho de que la materialización de esa independencia se tendría que negociar también con el Estado. En cambio, lo que nosotros proponemos es negociar sobre la base de una mayoría mucho más amplia que la que podría recoger la lista de Romeva.

-En ese referéndum con todas las consecuencias que llevará en su programa electoral, ¿usted también votaría a favor de la independencia como hizo en la consulta del 9-N?

-Dependería de las condiciones en que se celebrase el referéndum. Si el 'sí' representa la voluntad democrática más clara de la afirmación de los derechos de Catalunya, votaría . Si a lo aspiramos mucha gente que votamos 'sí-sí' el 9-N, que es el respeto a las libertades nacionales y las potencialidades culturales y democráticas de Catalunya, pudiesen hallar un encaje y un trato de igual a igual en el marco de un proyecto compartido con el resto de España, ¿por qué no? Pero habría que ver cuál es la propuesta que hay y la configuración política al otro lado del Ebro.

-¿Qué les responde a quienes les acusan de ser el caballo de Troya del independentismo?

-Somos la única vía posible para canalizar las aspiraciones soberanistas de Catalunya. Eso del caballo de Troya es un insulto y un intento de reducir el debate político a una disyuntiva: o con la lista que pretende reelegir a Mas, o con Rajoy. Pero resulta que nosotros somos la candidatura de la gente que ha organizado las huelgas generales contra Rajoy y luchando contra reformas laborales que han apoyado algunos destacados tapados de la lista que encabeza nuestro amigo Romeva.

-Un Romeva contra el que, posiblemente, usted tendrá que debatir en campaña. ¿Le será más difícil atacarle por el flanco izquierdo?

-En absoluto, nosotros hablaremos de todo aquello que la lista que encabeza Romeva pretende evacuar de la campaña: el país que queremos, las políticas sociales, los recortes, las privatizaciones, las políticas presupuestarias, las políticas medioambientales y exigir responsabilidades sobre la corrupción que ha afligido a este país. Nos tememos que el 27-S habrá que elegir entre la lista de la amnesia o la lista de hacer limpieza en este país.

-¿Cuáles serán las prioridades sociales de su programa?

-Hay que hacer frente a la situación de emergencia social, la pobreza y la desigualdad. La primera decisión de un Govern presidido por nosotros sería un plan de medidas urgentes para paliar esta situación: una renta mínima de ciudadanía, medidas para corregir los déficits en vivienda y actuaciones contra la malnutrición infantil. Son necesidades que no pueden esperar.

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-Si ganan las elecciones pero necesitan apoyos para gobernar, ¿irían a buscar a Romeva?

-No descartamos a ningún socio. Lo más importante es llegar al Parlament con una fuerza determinante y un apoyo popular incontestable. A partir de aquí, polarizaremos y lideraremos alianzas con otras fuerzas políticas basándonos en programas compartidos.