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Rajoy equipara al PSOE y a Podemos para dañar a Sánchez

El jefe del Ejecutivo arremete contra el líder socialista, que le acusa de estar «solo»

El presidente apura los plazos de los cambios y mantiene en vilo al Gobierno y al PP

JUAN RUIZ SIERRA / MADRID

Mariano Rajoy tiene a gala tomarse las cosas con mucha calma, no ponerse nervioso y esperar para tomar una decisión, o incluso no tomarla en aras de que el asunto a tratar se solucione por sí mismo, pero su reacción a los resultados en las recientes elecciones autonómicas y municipales, que han supuesto para el PP la pérdida de la mayor parte de su poder territorial, ha desatado el desconcierto en su partido y en el Gobierno. Tres semanas después de anunciar que haría cambios en ambas instancias, el presidente continúa sin ejecutar nada. La hipótesis de que ayer era el día elegido para nombrar a los nuevos ministros había ganado fuerza, pero Rajoy miró hacia otro lado, primero durante una sesión de control en la que identificó a Pedro Sánchez con Podemos, y después en una reunión donde también participó el Rey.

La precampaña de las generales ha comenzado. La estrategia de Rajoy, tras los diversos acuerdos entre Podemos y los socialistas para desalojar al PP, consiste en responsabilizar de todo lo que haga el partido de Pablo Iglesias, y también las candidaturas municipales en las que se integró, al secretario general del PSOE. Incluso de los tuits injuriosos escritos en el 2011 por Guillermo Zapata, de Ahora Madrid, que le han obligado a dimitir como concejal de Cultura en la capital. En uno de sus intercambios más broncos (no solo por las palabras pronunciadas, sino también por los abucheos, aplausos e interrupciones de sus respectivas bancadas), el presidente del Gobierno acusó a Sánchez de hacerle el juego a la nueva fuerza, convirtiendo por el camino al PSOE en «un partido de izquierda radical, extremista y alejado de toda centralidad».

La pregunta del jefe de la oposición trataba de las recientes declaraciones del presidente de RTVE, José Antonio Sánchez («yo voto al PP y seguiré votando al PP», dijo), y tras señalar que aquellas palabras no entorpecían la independencia informativa del ente público, Rajoy entró de lleno en el binomio PSOE-Podemos. «Después de haber dicho en todos los foros que jamás se iba a aliar con partidos extremistas, radicales y a las órdenes de Venezuela, se ha aliado con ellos en toda España, saltándose la voluntad democrática de los ciudadanos que en los grandes ciudades votaron al PP y dando el poder a grupos extremistas que están dando un espectáculo en el Ayuntamiento de Madrid -señaló a Sánchez-. Los responsables no son esos concejales. El responsable es usted».

ENMIENDA A LA TOTALIDAD 

«Cuanto más nos ataque por esa vía, más centrado quedará Sánchez», dijeron los colaboradores del líder del PSOE, quienes sostienen que el lenguaje «frentista» de Rajoy les beneficia. Pero Sánchez también fue muy duro. Llevó a cabo una enmienda a la totalidad de la acción del Ejecutivo (desde la anunciada reforma electoral para que gobierne la lista más votada hasta la educativa, pasando por la ley del aborto y la amnistía fiscal) para concluir que Rajoy se había «ganado a pulso pasar de la mayoría absoluta a la soledad absoluta».

«El único cambio que esperan los españoles es el suyo tras las generales», concluyó Sánchez, que el pasado martes se convirtió en el candidato del PSOE a la Moncloa, sobre la remodelación del Ejecutivo. Pero Rajoy no quiso entrar. Sí lo hizo con Cayo Lara, de Izquierda Plural, quien en su pregunta al presidente, justo antes, dio por hecho que los nombramientos se conocerían ayer. «Gracias por informarme de que voy a remodelar el Gobierno. Es bueno enterarse todos los días de novedades, aunque sea por boca del señor Lara», ironizó el líder del PP, en una actitud que se repitió horas más tarde, durante un encuentro presidido por el Rey con la Fundación Carolina, ente dedicado a promocionar los nexos entre España y Latinoamérica.

ALONSO Y FEIJÓO

Rajoy salió de la cita para hacerse la foto de familia y con continuos encogimientos de hombros y arqueo de cejas hizo como si los nombramientos no fueran asunto suyo.

«¿Ya le ha comunicado los cambios al Rey?», le preguntaron.

«Ah, no, no…. No sé de dónde ha salido eso».

«¿No será hoy?»

«Según Lara, sí. Pero no sé».

Ni una sola pista sobre el momento ni el alcance de los movimientos de piezas en el Ejecutivo. Mientras tanto, dos de los nombres que más suenan para asumir mayores responsabilidades en esta inminente remodelación, Alberto Núñez Feijóo y Alfonso Alonso, también echaron balones fuera. El primero, presidente de Galicia, dijo que deseaba quedarse en su autonomía. El segundo, ministro de Sanidad, señaló que pretendía seguir «volcado» en el departamento.

Hoy, a las cinco de la tarde, se reúne la ejecutiva del PP. El propio Rajoy dijo el pasado lunes que en esa cita se conocerían los cambios. En el partido.