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Un invitado insospechado

Tras presidir la reunión del Pacte Nacional, Rigol obtuvo su cuota de protagonismo en el acto final de 'Ara és l'hora'

Forcadell evitó en esta ocasión hacer nuevos requerimientos al Govern

XABIER BARRENA / BARCELONA

Prueba de agudeza visual. Cójase una foto del acto central de la campaña por el 'sí-sí', en la plaza de Catalunya, el 19 de octubre. Compárese con una de ayer, del mitin final de la misma campaña para el 9-N. Y búsquese la novedad. A diferencia de hace tres semanas, el expresidente del Parlament y coordinador ahora del Pacte Nacional pel Det a DecidirJoan Rigol, ocupó ayer un lugar de honor en el escenario. Es más, de los principales oradores, este democristiano y a la vez hombre de la máxima confianza de Artur Mas (sí, es posible) fue el primero en hablar, antes que Muriel Casals (Òmnium Cultural) y Carme Forcadell (ANC).

Y es que, en los últimos meses, la figura de Rigol, semirretirado de la trinchera política, ha recuperado protagonismo, como se explica en esta edición de EL PERIÓDICO, tanto cara al público (con el Pacte Nacional) como entre bastidores. La entronización definitiva se produjo, pues, ayer por la noche.

CONTRA EL ESTADO ESPAÑOL

Ahora una prueba de agudeza auditiva. Escúchese el discurso de Carme Forcadell aquel soleado 19 de octubre. Ante la estupefacción de los cuadros de CiU presentes, que no sabían si aplaudir o no, Forcadell dio un ultimátum a Mas: le exigió que convocara elecciones anticipadas "antes de tres meses" y, contra lo que se había especulado, no dijo una sola palabra sobre una eventual lista conjunta entre CiU y ERC, anhelo de la federación y pesadilla de los republicanos. En la fresca noche en los aledaños de Montjuïc, ayer, Forcadell obvió toda referencia a elecciones. El suyo fue un ataque al Gobierno central. Recurrió incluso al argumentario de Podemos, aquello de que el Ejecutivo del PP "prefiere rescatar a los bancos que a las personas". Reclamó un Estado catalán independiente para "perseguir a los corruptos" y finalizó su discurso, antes de perderse en consignas por el 'sí-sí', animando "a votar contra el Estado español". Dos años de campaña en positivo, de no ir a la contra, lanzados por la borda.

Del discurso de Casals cabe señalar que se ajustó a lo que será el 9-N, es decir, un proceso participativo. Exhortó a llenar las urnas en defensa "de la dignidad y las libertades catalanas". Es decir, como reivindicación, más que como proclamación de la independencia. En esa línea dibujó el marco donde cabe comparar el proceso de mañana: "Supone un reto aún mayor que la Via Catalana del 2013 y la 'V' de hace dos meses", aseveró.

Pese al gentío -mejor no dar cifras y dejarlo en gentío-, el ambiente fue más bien frío. Tanto en lo climatológico (como corresponde a esta época del año, por otra parte) como por la cantidad de intervinientes poco duchos en la oratoria. La muchedumbre se animó en pocos momentos a cantar el clásico "in, inde, independència" (sobre todo con la apelación al voto de Forcadell). Al final hubo rumba y una 'estelada' pirotécnica.