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Opinión | Tribunales
Albert Soler

Albert Soler

Periodista

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Una pirula asturiana

Los tribunales deberían limitarse a declarar la inocencia o la culpabilidad de los acusados, y no entrar en cuestiones literarias

La Ciudad de la Justicia, acogió días pasados el juicio por este intento de homicidio

La Ciudad de la Justicia, acogió días pasados el juicio por este intento de homicidio / Miguel Pérez

La noticia judicial de la semana es que un gijonés ha sido absuelto de la acusación de decirle a una trans que andaba por la calle «te amo, mujer con pirula». Imagino que en la decisión del tribunal habrá pesado el origen del acusado, porque ya se sabe que los asturianos son muy sensibles al amor, no pueden evitar demostrarlo. El mismo Quini, quien siendo jugador del Barça estuvo 25 días secuestrado, perdonó después públicamente a sus secuestradores e incluso renunció a la compensación económica a que fueron condenados. Eso solo es capaz de hacerlo un asturiano, gente que rebosa amor hacia los demás, sean secuestradores o trans, incluso si son ambas cosas a la vez, que no fue el caso de quienes se llevaron a Quini. Un catalán, por ejemplo, podría llegar a perdonarles, pero jamás renunciaría a la compensación económica, ni aunque fuese de un solo euro.

Volviendo al inocente -así ha sido declarado- de la semana, el tribunal destacó que no observa en la frase ningún delito contra la integridad moral ni ánimo alguno de herir, aunque reconoce que «mujer con pirula» no es un comentario muy afortunado, y añade que «difícilmente podría considerarse una expresión memorable o merecedora de perdurar en la historia literaria». Ahí yerra el tribunal, puesto que los caminos de la historia de la literatura son inescrutables, si ha perdurado el «Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas», bien puede hacerlo el «te amo, mujer con pirula», tal vez no tan elaborado pero no exento de pasión y sinceridad.

Los tribunales deberían limitarse a declarar la inocencia o la culpabilidad de los acusados, y no entrar en cuestiones literarias, o cualquier día condenarán a un asesino en serie añadiendo en la sentencia que «aun teniendo que condenar al acusado a 25 años de prisión, este tribunal debe destacar que literariamente sus crímenes resultaron impecables, con su planteamiento, su nudo y su desenlace». Respecto a si un piropo es afortunado o desafortunado, eso solo depende del resultado del mismo: si de ahí sale un romance y un matrimonio, o por lo menos una noche de lujuria y desenfreno, habrá sido afortunado; si lo que sale es una denuncia en el juzgado, habrá sido sin duda un piropo desafortunado, en el sentido de que la fortuna le habrá sido esquiva. Así de pragmáticas son las cosas del amor, uno nunca sabe cómo valorar un piropo hasta conocer su resultado. El del gijonés fue desafortunado, salta a la vista, le pudo costar nueve meses de cárcel. Si acaso, debería constar como agravante el término «pirula» para referirse al órgano sexual masculino, es vergonzoso que siendo el castellano un idioma tan rico en sinónimos para definir esta parte de la anatomía -los hay hortícolas, avícolas, musicales y hasta mecánicos- el acusado se conformase con «pirula», seguro que eso fue lo que más ofendió a la (o el) trans. Aunque a lo mejor se trata de un modismo de aquella región, en la mili tuve un cabo asturiano y hablaba muy raro, no recuerdo si decía pirula.

Decirle a un (o una) trans «te amo, mujer con pirula» es, en sí mismo, una prueba irrefutable de amor. Quien pronuncia una frase así está situando el amor que anida en su corazón por delante de detalles menores como que la persona amada posea o no posea pirula.

-Pero si no se conocían de nada.

Más a su favor: a primera vista aquel hombre estaba seguro de ambas cosas, la mujer que tenía enfrente tenía pirula y que la amaba con locura. El amor a primera vista existe, la historia de la literatura está repleta de ejemplos, como sin duda sabe un tribunal tan versado en temas de letras.

Uno no pudo asistir al juicio por pillarle Asturias a trasmano, pero es de suponer que buena parte del proceso estuvo dedicada a determinar si la persona denunciante tiene o no tiene pirula, para esas cosas existen los peritos judiciales. La pirula no es un tema menor (con perdón), ya que, en caso de carecer la denunciante de la misma, el procesado habría incurrido en un delito de injurias, no se puede ir por la vida acusando de tener pirula a quien no la tiene. Y viceversa tampoco, claro.

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