Albert Sáez

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Director de EL PERIÓDICO

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El oportunismo como forma de populismo

El presidente de Argentina, Javier Milei.

El presidente de Argentina, Javier Milei. / EFE

El mal de nuestra época es el populismo, no solo la extrema derecha. La tentación del simplismo y de las soluciones fáciles también la padece en la izquierda. ¿Dónde está hoy el cielo de Pablo Iglesias? En el mismo limbo que la independencia exprés de Puigdemont. Y en el mismo limbo en el que acabarán las promesas que hacen Abascal y Orriols a los jóvenes de lo felices que serían en lo que ellos llaman una Europa (España/Catalunya) cristiana. No es fácil mantener el quicio cuando la agenda política la marcan Puente y Milei. Allí están los resultados de Esquerra el 12-M. Y ahí está el nerviosismo del oasis mediático madrileño con la racionalidad que ha intendado poner Feijóo en el asunto argentino. El repudio a Milei no puede ser en todo caso una sumisión a la pulsión populista que impregna esta tercera legislatura de Sánchez. Lo aprovecha todo para seguir en el poder en nombre de la necesidad de frenar a la extrema derecha a la que, precipitadamente, el PP ligó su suerte tras las municipales. 

Recapitulemos. ¿Es la mejor forma de combatir a la extrema derecha no llamar a Milei cuando gana las elecciones? ?¿Es justificable que un ministro lance un bulo sobre el presidente de otro país (en el que hay invertidos 18.000 millones de accionistas españoles)? ¿Son las palabras de Milei más graves que las que antaño dijo Maduro o que las acusaciones de Israel sobre la connivencia del gobierno con Hamás? No. Pero Malei vino en la precampaña de las europeas y ayudó a fijar el framework que le interesa a la Moncloa: el 9-J va de Sánchez contra la ultraderecha global. De la misma manera que el 12-M pretendió que fuera un plebiscito tras su período de reflexión. Sánchez aprovecha cualquier oportunidad para sacar provecho y eso no sería ningún problema si sus votantes se lo toleran. El problema es que de por medio resucita a Puigdemont, pide una audiencia con el Rey para no decirle nada o deja a los españoles en Argentina sin embajador. El populismo tiene un precio. 

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