Informe PISA
Agnès Marquès

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Periodista

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Los mejores en empeorar

No sé de dónde, pero de alguna parte menos importante, menos trascendente, menos comprometedora para nuestro futuro debería salir dinero para cambiar de arriba a abajo un sistema pedagógico y social fallido

Todos los gráficos para entender el descalabro del informe PISA 2022

¿Por qué ha ido tan mal PISA y qué hará España para mejorar los resultados?

Aula de un instituto catalán.

Aula de un instituto catalán. / ZOWY VOETEN

Es un golpe duro: creerse de los mejores y ser de los peores. Me pasaba en los exámenes de mates. Salir convencida del resultado que me habían dado los ejercicios y, al querer contrastarlos con los demás, darme cuenta de que a nadie les daban lo mismo que a mí. Algún día había llegado a pensar -en un evidente ensayo fallido de seguridad en mí misma- que quizá todos los demás estaban equivocados. Pero no. Nunca fue así en el caso de las mates. Suspenso tras suspenso, cate tras cate recuperado con un 'sufi'. Un 'sufi', un suficiente para los que ahora ya no sepan lo que es, era un cinco pelado que sabía a gloria. Porque suspender era una jugada. En casa había malas caras y a final de curso podías repetir, así que por la cuenta que me traía iba con ganas a todas las clases de refuerzo, sin traumas, y asistí a todas las particulares que mis padres buenamente pagaron. Me puse las pilas y por suerte llegó el día que me libré de ellas para entregarme a las letras. Lo recuerdo con cierta épica aunque también ha pasado el tiempo en que consideraba algo gracioso no enterarme de nada en clase de mates: es una carencia que tarde o temprano evidencia limitaciones para la vida adulta. Por lo menos tengo el refugio de las letras.

El estrepitoso informe PISA que ya todos conocemos tampoco hace ninguna gracia. No sé de dónde, pero de alguna parte menos importante, menos trascendente, menos comprometedor para nuestro futuro debería salir dinero para cambiar de arriba abajo un sistema pedagógico y social fallido. Porque lo que reflejan esos resultados y las causas múltiples que se le atribuyen ya no es solo algo pedagógico. Es social, económico e ideológico. No queda ni tan solo el consuelo de que a otros les ha ido peor porque a la inmensa mayoría le ha ido mejor. Aunque los que ya tenemos mucho recorrido recordaremos que antes, tampoco hace tanto, argumentar que a tantos otros también les había ido mal no servía para nada, porque siempre había alguien que te respondía que en quien hay que fijarse es en los mejores.