PSOE y Junts
Álex Sàlmon

Álex Sàlmon

Periodista. Director del suplemento 'Abril' de Prensa Ibérica.

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La negociación oculta

Sánchez ya es presidente. No tiene que disimular sus intenciones políticas. Lo perseguido lo ha logrado, aunque sea prisionero de sus pactos

El PSOE y Junts se reúnen este sábado en Ginebra con un verificador

Feijóo denuncia la "ocultación" de Sánchez sobre la cita con Junts: "¿Quiénes son los mediadores? ¿Qué están negociando?"

Carles Puigdemont se reúne en Bruselas con el número tres del PSOE, Santos Cerdán

Carles Puigdemont se reúne en Bruselas con el número tres del PSOE, Santos Cerdán

Las mesas negociadoras que están en marcha tienen características muy diferentes. Mientras en la que está trabajando el Gobierno de Sánchez y el de Aragonés tiene fecha y lugar, la de Puigdemont y Cerdán marca en el calendario un día indeterminado de fin de semana y un territorio como el suizo que, a estas alturas, solo es presunto territorio. Como ven, nada que ver.

Este detalle no debería pasar desapercibido. Lo que está relacionado con las negociaciones de la Generalitat con Moncloa tiene un relato verosímil, lo que pasa por cuestiones que entroncan con la proposición de ley sobre la amnistía adquiere una apariencia oculta, cerrada, casi en la clandestinidad. Un Gobierno democrático y libre como el de Pedro Sánchez no debería jugar en estos parámetros.

Sánchez ya es presidente. No tiene que disimular sus intenciones políticas. Lo perseguido lo ha logrado, aunque sea prisionero de sus pactos, y no precisa de ocultaciones que dejen más con la boca abierta a sus electores. Sin embargo, muy pocos son los que conocen el nombre de los llamados mediadores, muy pocos los que saben en qué lugar se celebrarán esas reuniones, ni cuándo serán. Un cúmulo de ocultaciones y secretismo que, repito, dejan en muy mal lugar a un país democrático como España. Todo obligado por una investidura, aunque el caso solo afecte a dos partidos y no al Estado. Porque es eso: PSOE y Junts. Y lo ha repetido de forma sibilina y reiterada el propio presidente del Gobierno.

Y, además, todo pasa por el nombre y apellido de una fundación suiza, Henri Dunant, que apunta a ser más de parte del independentismo que a tener impronta equilibradora. Ya les va bien. Por ello se sienten a gusto. Lo que para Puigdemont se trata de un ingrediente negociador concreto, para el PSOE debería descubrirse como una organización que trabajó en ello tras algunas de las revueltas de aquel 2019 más conocidas.

La prueba del algodón muestra colores diferentes entre la primera de las negociaciones y la segunda. Mucho se esconde detrás de esta incertidumbre. Una de las dos oculta piezas del ajedrez catalán.