Amnistía
Joaquim Coll

Joaquim Coll

Historiador

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La derecha hiperventila

Sánchez será un cínico, sin duda muy hábil, pero no un dictador ni un psicópata. España no va a dejar de ser una democracia

El PP y el PSOE se enzarzan en el Parlamento Europeo por el debate de la amnistía

Ley de amnistía: en qué consiste, cómo se justifica y a quién beneficiará

Votación en el Parlamento Europeo

Votación en el Parlamento Europeo

El miércoles se asistió una sesión bochornosa en el Parlamento Europeo de la que los únicos satisfechos fueron los separatistas, porque la democracia española quedó a la altura del betún. Convertir el pacto del PSOE con Junts y ERC en un asunto europeo, buscando la implicación de los otros grupos políticos, es un claro error. Los contrarios a la ley de amnistía tienen muchísimos argumentos, tanto jurídicos como éticos, pero pretender que la Eurocámara y la Comisión Europea se posicionen en contra es un ejercicio inútil y contraproducente. La imagen de España se ve arrastrada por el fango, y solo va a crear euroescépticos entre los frustrados. Cuando la ley se apruebe por el Congreso, pues poco importa lo que diga o haga el Senado, el PP podrá presentar recurso de inconstitucionalidad y puede que su ejecución quede paralizada por los jueces, hasta conocer la opinión del alto tribunal. Y aunque pase su examen, habrá que ver cómo se aplica y, en cualquier caso, acabará en el TJUE. Entre tanto, los contrarios a la amnistía, que no son solo de gente de derechas y extrema derecha, sino reflejo de una opinión mayoritaria en la sociedad española, incluyendo un porcentaje significativo de votantes socialistas, tienen todo el derecho a seguir manifestándose y protestar.

Ahora bien, la derecha corre el riesgo de hiperventilar y acabar suscribiendo afirmaciones hiperbólicas. Sánchez será un cínico, sin duda muy hábil, pero no un dictador ni un psicópata. España no va a dejar de ser una democracia, aunque el daño a las instituciones y a la convivencia está hecho. El PP lleva años bloqueando la renovación del CGPJ, y eso desde Bruselas también se censura. El problema es que la derecha siempre exagera. Y las críticas a la amnistía, que personas de izquierdas también suscribimos, pierden fuerza porque los populares tuvieron la misma actitud de beligerancia extrema cuando se concedieron los indultos. Si entonces hubieran tenido una actitud más moderada, o posteriormente reconocido su acierto, ahora se les escucharía sin la sospecha de que lo de menos, para ellos, es la amnistía.