Investidura
Jordi Mercader

Jordi Mercader

Periodista.

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El PSC y la amnistía

La lectura del texto registrado permite certificar la debilidad negociadora del PSOE debida a sus urgencias para asegurar La Moncloa

Debate de investidura de Pedro Sánchez, en directo

Salvador Illa: "He compartido la decisión de la amnistía con Sánchez y no se toma por criterios electorales"

Ley de amnistía: en qué consiste, cómo se justifica y a quién beneficiará

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, con el líder del PSC, Salvador Illa

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, con el líder del PSC, Salvador Illa / ZOWY VOETEN

La amnistía es una reivindicación de los independentistas negada a rajatabla hasta hace cuatro meses por el PSOE y el PSC, argumentando su inconstitucionalidad. Defendiendo esta posición y apostando por la reconciliación y el diálogo, el PSC obtuvo una victoria electoral incontestable en el mes de julio. Es muy probable que PSOE y PSC hubieran considerado en la intimidad cuál debía ser el momento oportuno para dar luz verde a una ley del olvido, como culminación de un ciclo de desinflamación y normalización de la política catalana. La aritmética de la investidura cambió el escenario.

Félix Bolaños defiende ahora el giro de Pedro Sánchez en esta materia con el mismo énfasis con el que antes rechazaba cualquier posibilidad de acometerla. Sin embargo, deja por aclarar un misterio. De ser la amnistía tan manifiestamente constitucional y tan determinante para avanzar en la resolución del conflicto político catalán, ¿por qué no se aprobó antes?

Salvador Illa ya ha asumido el riesgo de esta maniobra política, especialmente para los socialistas en general y el primer partido de Catalunya en particular. La amnistía no ha llegado ni en la forma ni en el fondo que hubieran preferido el PSC. Sus tesis son conocidas: lo imprescindible es la reconciliación entre catalanes, paso previo para alcanzar un consenso sobre el futuro de Catalunya. ERC y Junts, a pesar de sus discrepancias, coinciden en que lo indispensable es la amnistía, porque esta puesta a cero les permite avanzar hacia la independencia.

La distancia entre PSC y el independentismo oficial se mantiene respecto del sentido de la amnistía. Para el independentismo, tenía que ser un reconocimiento de las injusticias cometidas por el Estado y la justificación de sus errores; para el PSC, el olvido debía sustentarse en la autocrítica sincera de las dos partes y la aceptación expresa de la Constitución como marco de la solución.

La lectura del texto registrado permite certificar la debilidad negociadora del PSOE debida a sus urgencias para asegurar La Moncloa. La confusión del proceso de la investidura con el de la redacción de la ley de amnistía permite a los dirigentes de ERC y Junts hacer creer que votar a Sánchez es la contrapartida exigible para certificar el olvido de las consecuencias del 'procés'. Votos por olvido, sin asunción pública de sus errores, lo que sí hará el Estado. El independentismo ha invertido mucho tiempo en recriminarse mutuamente la incompetencia exhibida durante estos años, sin embargo, aún está por vivir el día en que un dirigente de la causa, a poder ser el presidente de la Generalitat, se dirija a los catalanes no independentistas, como poco la mitad de los ciudadanos del país, lamentando los excesos cometidos por su parte; muchos, simple exhibición de arrogancia.

Este déficit fundamental para consolidar la reconciliación no ha desanimado al PSC en su apoyo entusiasta al pacto liderado por el PSOE. El PSC es un partido con un significativo paréntesis en su denominación oficial y convive con ello tanto en las grandes noches electorales como en las vigilias de acuerdos históricos firmados en su ausencia. Los socialistas catalanes tienen mucha experiencia en gestionar estas delicadas situaciones en las que el PSOE o bien tiene prisa para asegurar sus intereses (caso Sánchez) o entra en pánico por las consecuencias de la ambición catalana (caso Zapatero). Entonces, el PSOE tiende a confundir a los adversarios del PSC con los representantes genuinos de Catalunya y el PSC asume su solidaridad con el arrebato.