Opinión | En clave europea

Eliseo Oliveras

Compleja ampliación de la UE

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, el pasado 4 de noviembre en Kiev.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, el pasado 4 de noviembre en Kiev. / SERGEY DOLZHENKO / EFE

La Comisión Europea ha propuesto esta semana a los Veintisiete acelerar la ampliación de la Unión Europea (UE) con el inicio de las negociaciones de adhesión con Ucrania y Moldavia, la reactivación de las estancadas negociaciones con los países balcánicos y la aprobación del estatuto oficial de candidato para Georgia. La ampliación se ha convertido para la UE en un imperativo geoestratégico para reforzar la seguridad y estabilidad del continente en un mundo multipolar inestable y conflictivo. Pero la Comisión Europea soslaya las indispensables reformas políticas y financieras que debe realizar la propia UE antes del ingreso de nuevos estados miembros para garantizar la democracia, la cohesión interna y la propia viabilidad económica del proyecto europeo y de la ampliación.

Con la perspectiva de una Unión de 36 estados miembros, la reforma política e institucional es ineludible para evitar el bloqueo en la toma de decisiones y el desbordamiento inoperativo en el número de comisarios en el Ejecutivo comunitario y de eurodiputados en el Parlamento Europeo. La reforma también debe dotar a la UE de mecanismos efectivos para hacer respetar los principios democráticos y las libertades fundamentales en los Estados miembros para que no se reproduzcan nuevas derivas autoritarias, como las de Hungría y Polonia, que los actuales instrumentos de control se han mostrado incapaces de corregir. Esta reforma debe adoptarse antes de la ampliación, ya que con 27 estados resultará extremadamente difícil, pero con 36 miembros será imposible. Ucrania, con 41,4 millones de habitantes, se convertirá en el quinto miembro más poblado detrás de Alemania, Francia, Italia y España, lo que le otorgará un peso político importante en la configuración de mayorías y minorías de bloqueo en el Consejo de la UE.

Los retos de Ucrania

El ingreso en la UE de un país del tamaño de Ucrania asimismo requiere previamente una ampliación sustancial de los recursos financieros europeos, porque con el actual presupuesto comunitario no habrá fondos suficientes para mantener las políticas agrarias y de cohesión de los actuales 27 miembros y al mismo tiempo las ayudas agrarias y regionales destinadas a Ucrania y de los otros nuevos estados miembros. Ucrania tiene más de 41millones de hectáreas dedicadas a la actividad agraria, 1,5 veces más que Francia y 1,7 veces más que España, y unos salarios y costes extremadamente bajos comparados con la UE. Sin esa ampliación de los recursos financieros europeos, la seguridad alimentaria de la UE y la supervivencia de los población rural de los Veintisiete estará en peligro, con el consiguiente riesgo de desestabilización política interna. El conflicto este año de Polonia, Hungría, Eslovaquia y Bulgaria con Kiev por las exportaciones agrarias ucranianas es un anticipo de los problemas que surgirán en las negociaciones de adhesión, al igual que el actual bloqueo de los puestos fronterizos por los camioneros polacos para denunciar el hundimiento de las tarifas por lo que consideran el dumping y competencia desleal ucraniana.

Antes de la invasión rusa, Ucrania ya era el país más pobre de Europa, con un producto interior bruto (PIB) per cápita en 2021 ocho veces inferior a la media de la UE e incluso 2,5 veces inferior al de Bulgaria, el país con menor nivel de renta de la UE, según el Banco Mundial. Sin una reforma y un aumento sustancial del presupuesto de la UE, las regiones pobres de los Veintisiete se quedarán sin ayudas europeas, porque el ingreso de países más pobres bajará el listón estadístico que da derecho a esas ayudas y hará artificialmente más ricos a los actuales receptores. Los países de Europa oriental se convertirán en contribuyentes netos, lo que también complicará las negociaciones cuando los gobiernos cuantifiquen lo que pierden. La ampliación costará a los Veintisiete 256.000 millones de euros, según cálculos del Consejo de la UE, sin incluir la reconstrucción de Ucrania.

Conflictos territoriales

La Comisión Europea también ha soslayado que la guerra en Ucrania y los conflictos territoriales de Moldavia (Transnistria) y Georgia (Abjasia y Osetia del Sur) impiden su ingreso en la UE. Hasta que Ucrania no firme un tratado de paz con Rusia con unas fronteras mutuamente aceptadas y que Moldavia y Georgia lleguen a un acuerdo con sus regiones separatistas respaldadas por Rusia, ninguno de esos países podrá ingresar en la UE, porque el artículo 42.7 de defensa mutua del Tratado de la UE convertiría a los demás estados de la UE en militarmente beligerantes contra Rusia.