Opinión | En clave europea

Eliseo Oliveras

Riesgos económicos en la UE

La UE destinará 1.100 millones de euros a limitar la amenaza de los ciberataques

Sede del Banco Central Europeo (BCE) en Frankfurt (Alemania).

Sede del Banco Central Europeo (BCE) en Frankfurt (Alemania). / DPA / BORIS ROESSLER

La Unión Europea (UE) sufre un marcado deterioro económico que la deja cada vez más rezagada respecto a Estados Unidos y que compromete la capacidad europea para afrontar las inversiones indispensables para la transición energética, el desarrollo industrial y tecnológico, la integración de nuevos estados miembros y el mantenimiento de la cohesión social y la estabilidad política. Esta debilidad económica y la política de austeridad reinstaurada a partir del 1 de enero convertirán en inalcanzables las inversiones adicionales anuales de 745.000 millones de euros, estimadas por la Comisión Europea, tan solo para la transición energética y para recuperar el retraso tecnológico, lo que acentuará el declive europeo frente a EEUU y China. El contrato que acaba de suscribir la Comisión Europea con la norteamericana Oracle para servicios de “nube” informática a las agencias e instituciones de la UE ejemplifica el retraso tecnológico europeo.

La tasa anual de crecimiento económico de la UE quedó reducida al 0,1% en el tercer trimestre de este año, encaminándose hacia una recesión o un crecimiento muy débil en 2024, según Eurostat. Alemania, Austria, República Checa, Estonia, Irlanda y Suecia ya sufren una reducción anual del producto interior bruto (PIB), que oscila del 0,4% de Alemania al 4,7% de Irlanda. Incluso los países que habían resistido mejor hasta ahora, gracias a la importancia del turismo en su economía, sufren las consecuencias de la subida de los tipos de interés del Banco Central Europeo (BCE), de más de dos años de precios energéticos e inflación muy elevados y de pérdida de poder adquisitivo: el crecimiento anual de España se limitó al 1,8% en el tercer trimestre, el de Francia bajó al 0,7% y el de Italia quedó reducido a cero.

La producción industrial también está retroceso, con una caída anual del 5,1% en la eurozona, que llega al 7,2% en los bienes de consumo duradero, según los últimos datos de Eurostat correspondientes a agosto. La construcción registra otro retroceso anual del 0,1% en la eurozona, que llega al 0,6% en la construcción de edificios. El consumo per cápita de los hogares en la eurozona acumulaba tres trimestres de retroceso a mitad de año y la mejora de los ingresos disponibles de los hogares en los dos primeros trimestres de este año no compensa la pérdida acumulado en los seis trimestres precedentes, según Eurostat.

Estados Unidos a la cabeza

En contraste, Estados Unidos creció a una tasa anual del 4,9% en el tercer trimestre, gracias al elevado gasto social del gobierno durante la pandemia (doble del europeo), a los masivos subsidios industriales, a las subidas salariales y a los beneficios obtenidos de la guerra en Ucrania (multiplicación de la producción de la industria de defensa, exportaciones de gas a Europa a precio de oro). Desde 2007, el crecimiento del PIB per cápita en EEUU ha sido del 19,2%, mientras que en la eurozona se ha limitado al 7,6%, casi 12 puntos porcentuales menos, con una creciente brecha que deja a la UE cada vez más rezagada.

Las subidas de tipos de interés en EEUU y la eurozona tienen contextos muy diferentes. Mientras en EEUU se han producido en una situación de pleno empleo para frenar una inflación impulsada por un fuerte consumo, la inflación europea es fruto del disparo de los precios energéticos, que se acentuó al imponer sanciones energéticas a Rusia, pese al grave daño que causaría a la economía europea dada su dependencia total del exterior en hidrocarburos. El 97% del gas y el 91,7% del petróleo y de los productos petrolíferos que necesita la UE son importados, según Eurostat, y las sanciones energéticas a Rusia impulsaron la especulación y el aumento de precios, y de rebote los de la electricidad, debido al disfuncional sistema mayorista europeo en el que la electricidad producida por gas marca el precio global. EEUU, autosuficiente y exportador en materia energética, no se ha visto afectada por ese disparo de los precios energéticos que ha sufrido Europa.

La guerra en Gaza ha reactivado la escalada en el precio del gas europeo y en menor medida del petróleo Brent. Pese a que las reservas de gas superan el 99% en la UE, el precio del gas en su mercado de referencia TTF holandés se ha encarecido el 30% en el último mes, mientras que el precio de referencia en EEUU sólo ha subido el 6%. El precio de referencia del gas en la UE es además cuatro veces superior al de EEUU y la reforma del mercado del TTF del gas europeo, prometida por la Comisión Europea en septiembre de 2022, parece olvidada.