Conflictos bélicos
Jesús A. Núñez Villaverde

Jesús A. Núñez Villaverde

Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH).

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Ucrania, ahora a la sombra de Palestina

Al menos de momento, no parece que la atención a Oriente Próximo vaya en detrimento de la que Occidente le está prestando a Ucrania

Zelenski se lleva más sistemas de defensa aérea, munición y misiles de su visita sorpresa a la OTAN

Escenarios de una invasión israelí de Gaza: deponer a Hamás evitando emboscadas

Volodímir Zelenski

Volodímir Zelenski / THOMAS COEX / AFP

A primera vista podría parecer que la visita efectuada el pasado día 11 por Volodímir Zelenski a la sede de la OTAN responde al temor de verse ensombrecido por la atención que muchos de sus miembros están prestando al brutal rebrote de violencia en Palestina, calculando que eso supondría el debilitamiento del apoyo recibido hasta ahora para resistir la embestida rusa. Son muchas las ocasiones en las que, al poner el foco mediático y político en un asunto que afecta a la estabilidad y al interés de las grandes potencias, se acaba dando de lado a otras no menos peliagudas, lo que acaba por producir efectos negativos tanto en la medida en que favorece a los violadores del derecho internacional para incrementar sus abusos aprovechando que la mirada está puesta en otro lugar, como en la que supone dejar desamparadas a las víctimas.

Ucrania sabe que su actual contraofensiva no le va a permitir expulsar a los invasores a corto plazo y que la cercanía del invierno traerá consigo un redoblado esfuerzo de Rusia por provocar su colapso por todos los medios posibles. Sabe, igualmente, que sin el apoyo militar y económico occidental no podrá mejorar su posición en el campo de batalla y evitar la derrota. De ahí que Zelenski esté redoblando su presencia internacional y sus demandas de más y mejores armas. Previsiblemente, la situación en Palestina no hará más que empeorar, al hilo de la incursión militar en masa que Israel va a lanzar para tratar de eliminar el peligro que representa para su seguridad la actividad de los grupos yihadistas que llevaron a cabo la condenable acción del pasado día 7. La implicación de Washington y otras capitales occidentales se va haciendo cada vez más evidente tratando, por un lado, de hacer frente a la crisis humanitaria que sufre la población de Gaza y, por otro, de evitar una escalada regional. Todo ello va a exigir una dedicación muy intensa por parte de los aparatos diplomáticos de muchos de los países que más se han significado hasta ahora en el apoyo a Kiev.

A pesar de todo ello y como una clara señal de que dicho apoyo no solo se mantiene, sino que se incrementa, basta mencionar la entrada en servicio de los misiles estadounidenses MGM-140 ATACMS. Por primera vez, han sido empleados en el exitoso ataque a dos aeródromos situados junto a las ciudades ocupadas de Berdiansk (sureste) y Lugansk (este). Con su precisión y sus 300 km de alcance Ucrania dispone ya de medios efectivos para poner bajo su radio de acción a todo el territorio que Moscú se ha anexionado en estos años, incluyendo toda la península de Crimea. Y de ahí se deriva que su mera presencia obliga a Moscú a reconsiderar la totalidad de su despliegue terrestre y aéreo, en la medida en que para salvaguardar sus propios medios no tiene más remedio que alejarlos de la línea del frente, lo que implica menor operatividad para sostener su empuje.

Y una lectura similar se extrae de lo que está ocurriendo en Avdiivka, donde las tropas rusas han sufrido considerables pérdidas en su intento por recuperar la iniciativa y, en términos más generales, en el resto de zonas de choque directo entre ambos ejércitos. Esto demuestra que las fuerzas ucranianas siguen recibiendo material cada vez más sofisticado -a pesar de las reiteradas amenazas rusas de escalar el conflicto a un nivel superior-, lo que les permite seguir avanzando. En definitiva, al menos de momento, no parece que la atención a Palestina vaya en detrimento de la que Occidente le está prestando a Ucrania.