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Albert Sáez

Director de EL PERIÓDICO

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Feijóo es la solución y no el problema

Feijóo se la juega en una investidura encaminada al fracaso

Feijóo se la juega en una investidura encaminada al fracaso

Cuando Alberto Núñez Feijóo fracase el viernes en su intento de lograr la investidura tras ganar las elecciones del 23J, muchos de los que le han llevado a ese callejón sin salida acelerarán la presión para derrocarlo. No lo harán las gentes más inteligentes de su propio partido, empezando por Juan Manuel Moreno Bonilla o Isabel Díaz Ayuso. Pero esa camarilla mediático empresarial que necesita llegar a la Moncloa como sea, lo intentará. Grave error de análisis. Núñez Feijóo ha ganado las primeras elecciones generales a las que se ha presentado. Cosa que no hicieron en su momento ni Aznar ni Rajoy. Lo ha hecho semanas después de que el PP hubiera recuperado un nivel de poder institucional en ayuntamientos y autonomías que hacía un lustro que no tenía. ¿Por qué Feijóo no será presidente del Gobierno? Básicamente porque la manera cómo le obligaron a gestionar sus pactos con Vox le ha inhabilitado para encontrar ningún otro socio pese a su talante y a la moderación de sus planteamientos. Un cambio de candidato no haría sino agravar el problema, sobre todo, si vamos hacia una repetición electoral.

Si entendemos cuál es la auténtica realidad del PP, Feijóo es la solución y no el problema siempre y cuando le dejen hacer lo que necesita y no le lleven a callejones sin salida como cuando le forzaron a obligar a María Guardiola a sumar precipitadamente con Vox en Extremadura. El PP necesita volver a la política de Estado que significa entender que la política es el resultado de los pactos y no de la confrontación. Y eso empieza por desbloquear la renovación de los órganos constitucionales o por afrontar debates como el de la financiación autonómica con otra perspectiva que la de la comunidad de Madrid. Avanzar internamente en ese necesario reposicionamiento le será más fácil a Feijóo en caso de repetición electoral que en caso de liderar la oposición, pero enfrente tendrá a un adversario más fuerte en el primer caso que en el segundo. Hay un PP herido por la victoria del PSOE en el 2004 tras el 11-M, por la Gürtel y por Bárcenas, por la negativa de Sánchez a votar a Rajoy y por la moción de censura que le derrocó. Pero la política no se hace nunca desde las heridas sino a base de cicatrices bien curadas. Y eso lo sabe Feijóo.