Calentamiento global
Carme Borrell

Carme Borrell

Doctora. Miembro de la Red de Científicas Comunicadoras. Experta en salud pública de la Agència de Salut Pública de Barcelona

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Cambio climático y salud colectiva

La justicia climática se basa en la existencia de desequilibrios entre las responsabilidades sobre el cambio climático (sobre todo de los países ricos) y los daños causados (sobre todo en los países con menores ingresos) e implica la necesidad de implementar políticas para corregirlos, promocionando los derechos humanos y fomentando las alianzas comunitarias

La semana con más calor en Barcelona

La semana con más calor en Barcelona / MANU MITRU

El cambio climático es ahora mismo uno de los retos más importantes de la salud colectiva o salud pública. La Organización Mundial de la Salud prevé que, entre 2030 y 2050, el cambio climático causará aproximadamente 250.000 muertes adicionales al año solo por desnutrición, malaria, diarrea y efectos del calor.

Para entender la relación entre el cambio climático y la salud es importante tener en cuenta los diferentes factores que influyen como el contexto socioeconómico y político o los factores que se relacionan con la emisión de gases de efecto invernadero que son el actual modelo energético muy dependiente de los combustibles fósiles, la movilidad, el modelo agroalimentario o la construcción de las viviendas, entre otros. Y estos factores producen los siguientes impactos en la salud:

  • Los derivados del aumento de la temperatura y las olas de calor que repercuten en el incremento de la mortalidad y otros efectos que pueden empeorar la salud como, por ejemplo, la dificultad para realizar actividad física o la afectación en la capacidad de trabajar.

  • Las enfermedades transmisibles, como el aumento de la malaria o el dengue, por la proliferación de vectores y reservorios de agentes infecciosos en zonas donde no existían.

  • Impactos en la seguridad alimentaria y la desnutrición y también en la afectación de la disponibilidad y calidad de los alimentos.

  • Cada vez existen más evidencias de que el cambio climático está causando alteraciones en la salud mental de la población.

  • Los eventos extremos como las sequías, incendios, inundaciones o lluvias intensas causan lesiones por accidente, desplazamiento de personas y enfermedades. Ya hemos visto este verano de 2023 cómo la sequía ha afectado a la reducción de la disponibilidad y la calidad del agua, bien necesario para la salud humana y planetaria.

  • El transporte motorizado, sobre todo en las ciudades, produce el empeoramiento de la calidad del aire repercutiendo en el aumento de la carga de enfermedad y mortalidad.

No podemos dejar de mencionar la importancia de la justicia climática que se define como la desigual distribución, entre las personas y los territorios, de los efectos en salud del cambio climático. La justicia climática se basa en la existencia de desequilibrios entre las responsabilidades sobre el cambio climático (sobre todo de los países ricos) y los daños causados (sobre todo en los países con menores ingresos) e implica la necesidad de implementar políticas para corregirlos, promocionando los derechos humanos y fomentando las alianzas comunitarias, a fin de generar mejoras en la salud colectiva.

Todos estos aspectos deben tenerse en cuenta en las acciones que mitigan el aumento del calentamiento global y mejoran la salud de la población como el uso de los sistemas energéticos renovables, el transporte sostenible y saludable (como caminar o ir en bicicleta) o los sistemas agroalimentarios que producen menos emisiones (uso de alimentos de proximidad, menos consumo de carne…). También en las acciones de adaptación a los efectos del cambio climático en la salud como, por ejemplo, la protección frente al calor extremo o las consecuencias de la sequía.