La NASA y los ovnis

Jordi Serrallonga

Arqueólogo, naturalista y explorador. Colaborador del Museu de Ciències Naturals de Barcelona.

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“Klaatu barada nikto”

Mientras parece harto improbable que «platillos volantes» hayan violado nuestro espacio aéreo, la posibilidad de la existencia de vida extraterrestre en otros planetas es algo que la ciencia se toma muy en serio

Representación artística que muestra al Extremely Large Telescope en funcionamiento en el norte de Chile. El telescopio utiliza láseres para crear estrellas artificiales en lo alto de la atmósfera.

Representación artística que muestra al Extremely Large Telescope en funcionamiento en el norte de Chile. El telescopio utiliza láseres para crear estrellas artificiales en lo alto de la atmósfera. / Créditos: ESO/E-ELT.

¿Qué es un ovni? Un «objeto volante no identificado». Sigo [la tarde de este miércoles] la rueda de prensa, organizada por la NASA, sobre qué sabemos acerca de los fenómenos aéreos no identificados, y me pregunto si esto supondrá que los ufólogos hayan de cerrar la barraca. Y es que, el informe encargado –en octubre del año pasado– a un equipo de expertas y expertos independiente (biólogos, astrofísicos, diplomáticos, sabios en inteligencia artificial y periodistas... se han olvidado de los arqueólogos), podría sancionar o, por el contrario, desmentir los libros que, de estudiante, vendía en un quiosco de la estación de França: mientras que ‘Introducción a la Ciencia’ de Asimov acumulaba polvo, entre los viajeros del Talgo triunfaba ‘El poder mágico de las pirámides’ y lo que sonase a ovnis. 

Continua la emisión; uno de los expertos que lideran el informe, David Spergel, pone las cosas en su sitio. Ante los falsos y malintencionados rumores de que, por fin, la ciencia iba a admitir la existencia de visitantes extraterrestres –al más estilo película serie b– matiza que, a falta de conocer los resultados finales previstos para este verano, el objetivo de la investigación no está en la naturaleza real de los ovnis (claro, de saberlo, dejarían de serlo ipso facto) sino en definir un protocolo de trabajo sobre cómo analizar las nuevas sobre fenómenos aéreos «misteriosos».

Así, la responsable del programa de ciencias de la NASA, Nicola Fox, apoya a los expertos que, desde el principio de la iniciativa, han sido criticados por partida doble: de un lado los charlatanes que vieron peligrar el negocio (no son pocos los acusados, incluso desde dentro de la ufología, de mentir) y, del otro, la opinión de científicos que consideran esto una pérdida de tiempo.

Huelga decir que la mayor parte de los expedientes ovni han sido explicados; desde meteoros naturales, pasando por ilusiones ópticas, hasta ingenios humanos más o menos secretos: globos de exploración (la explicación del famoso incidente ovni de Roswell), prototipos balísticos, aviones civiles y militares... ¿Qué pensaron los pilotos aliados cuando, en 1944, vieron volar un artilugio sin hélices capaz de superarles en más de 200 km/h? ¿Un ovni? No. El Me262 alemán; primer avión a reacción que entró en combate. Ahora bien, por falta de pruebas, no siempre hemos podido dar con la explicación.

Mientras parece harto improbable que «platillos volantes» hayan violado nuestro espacio aéreo, la posibilidad de la existencia de vida extraterrestre en otros planetas es algo que la ciencia se toma muy en serio. El astrónomo y divulgador Carl Sagan defendió dicha posibilidad; lo cual no supone hablar de humanoides verdes, con ojos y manos, a lo ‘Mars Attacks!’. De existir vida ahí fuera, la evolución azarosa habrá labrado caminos diferentes a los que tomaron reptiles, insectos o humanos terrícolas. La semana pasada, el sueño de Carl Sagan, expresado en su novela ‘Contact’, se hizo realidad. Los observatorios captaron un mensaje encriptado extraterrestre: ¿"Klaatu barada nikto"? Seguimos buscando... solo fue un simulacro para así seguir alerta: «La verdad está ahí fuera».