Ágora | Artículo de Carme Borrell Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Cambio climático en Europa

Un informe publicado en ‘The Lancet’ proporciona un marco para monitorizar los avances en la lucha contra el calentamiento global y pone en evidencia la urgente necesidad de profundizar en políticas más ambiciosas contra el cambio climático que repercutan en la salud de la población

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Imagen del julio pasado en Barcelona, un verano especialmente caluroso.

Imagen del julio pasado en Barcelona, un verano especialmente caluroso. / FERRAN NADEU

El viernes 28 de octubre se presentó un informe sobre el cambio climático en Europa publicado en la revista ‘The Lancet’ en el que se determina que en el continente la temperatura media del aire ha aumentado 2,2ºC desde la época preindustrial (1850-1900), superando en alrededor de 1°C  el aumento de la temperatura media mundial.  Se pone en evidencia que siendo Europa una importante economía mundial con alta responsabilidad en la emisión de gases de efecto invernadero, debe ser clave en la respuesta mundial al cambio climático.

El informe, realizado por 44 personas investigadoras, presenta 33 indicadores para monitorizar el avance del cambio climático y su impacto en la salud. Los principales resultados mostrados se presentan a continuación.

1. Impactos, exposiciones y vulnerabilidades del cambio climático. Este apartado consta de 11 indicadores relacionados con el impacto del calor, los acontecimientos extremos como incendios o sequías, las enfermedades infecciosas sensibles al cambio climático (dengue, malaria…) y los alérgenos relacionados con el crecimiento de las estaciones cálidas. El informe destaca el aumento de estos indicadores en los últimos años. Así, por ejemplo, el calor afecta sobre todo a las personas mayores con enfermedades crónicas y que viven en áreas urbanas, y esta vulnerabilidad relacionada con el calor ha aumentado un 6% entre 1990 y 2019, incrementándose también la mortalidad asociada a este factor.

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2. Adaptación, planificación y resiliencia para la salud. Los seis indicadores de este apartado valoran la existencia en cada país de trabajos que analicen la situación sobre las vulnerabilidades relacionadas con el cambio climático y los planes para poderse adaptar a las consecuencias en la salud. También se tiene en cuenta la capacidad de los sistemas de información de disponer de indicadores sobre el clima (temperatura, hidrología, eventos extremos, etc.). Además, hay un indicador sobre el aumento de espacios verdes en las ciudades para paliar las islas de calor y otro indicador sobre el uso de aire acondicionado (teniendo en cuenta sus ventajas para disminuir la temperatura pero sus efectos negativos como la emisión de gases de efecto invernadero, la contaminación del aire o el consumo energético). Los indicadores de este apartado muestran avances como la existencia de planes o el aumento de las zonas verdes, pero es necesario dar más prioridad y recursos a este tema.

3. Acciones de mitigación y beneficios colaterales para la salud. La región europea representa el 8% de la población mundial pero es responsable de aproximadamente el 11% de las emisiones mundiales de CO2 procedentes de los combustibles fósiles y del 11% de las procedentes de los alimentos. El informe de 2022 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático ha puesto de manifiesto la urgencia de la acción climática y el gran riesgo que implica incumplir el objetivo de lograr un calentamiento no mayor de 1,5°C por encima de los niveles preindustriales. Los siete indicadores de este apartado intentan recoger las acciones que mitigan el aumento del calentamiento global y que, en concreto, estudian el uso de los sistemas energéticos (fósiles o renovables), el transporte sostenible y saludable (como caminar o ir en bicicleta) o los sistemas agroalimentarios que producen menos emisiones (uso de alimentos de proximidad, menos consumo de carne…). A pesar de las mejoras de estos indicadores, las acciones actuales no son suficientes para alcanzar los acuerdos de París.

4. Economía y finanzas (cinco indicadores). Esta sección tiene en cuenta aspectos económicos relacionados con el cambio climático y la salud como por ejemplo las pérdidas económicas causadas por eventos extremos o la pérdida de horas de trabajo por el exceso de calor. Muestra también que los gobiernos de 28 países europeos siguen subvencionando los combustibles fósiles.

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5. Política y gobernanza. Consta de cuatro indicadores que analizan cómo el cambio climático se tiene en cuenta en las revistas científicas y en las redes sociales. También se valora el compromiso político y empresarial con la salud y el cambio climático. Se destaca sobre todo la necesidad de que aumente la implicación política.

Este informe será útil para monitorizar los avances en Europa, pero al mismo tiempo pone en evidencia la urgente e inaplazable necesidad de profundizar seriamente en políticas más ambiciosas contra el cambio climático que repercutirán también en la salud de la población.