Nuestro mundo es el mundo | Tribuna de Joan Tapia Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

¿Desempate andaluz?

La derrota sería grave para Sánchez, pero al PP su previsible victoria podría crearle algún problema

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¿Desempate andaluz?

Falta menos de un mes para las elecciones andaluzas. Andalucía es la comunidad con más habitantes, la que envía más diputados al Congreso y fue (hasta 2018) el gran feudo socialista. Entonces, el PP logró la presidencia y Vox entró, por primera vez, en un parlamento autonómico.

¿Pueden ahora las andaluzas ser la señal del cambio político? La última encuesta del CIS para toda España indica un empate técnico entre el PSOE (30,3% de estimación de voto) y el PP, que con un 28,7% sube más de cinco puntos. Y Feijóo saca mejor nota que Sánchez (4,9 contra 4,3), aunque Sánchez es el presidente preferido: 19,5% contra 16,6%. 

La encuesta es mala para la izquierda. Podemos baja al 9,6%, tres puntos menos que en las últimas elecciones, mientras que Vox sigue subiendo hasta el 16,6%. 

Pero ¿es bueno para el PP que Vox crezca pese al efecto Feijóo que tiene mucho a favor? Es un profesional con cuatro legislaturas a sus espaldas y ha reemplazado a un líder del PP que quedó como sectario e incompetente. Y llega cuando el crédito de Sánchez se deteriora y la economía se complica.

Lo que pase en Andalucía puede pues influir mucho sobre las elecciones municipales (y muchas autonómicas) de mayo de 2023 que serán la antesala de las generales del siguiente diciembre. Salvo adelanto electoral, claro.

¿Cómo votarán los andaluces? Todas las encuestas predicen una victoria clara del PP. Moreno Bonilla ha sido un presidente tranquilo, poco rupturista y es el más apreciado en las encuestas. Pero no parece que el PP pueda sacar mayoría absoluta. Sube porque se come a Cs, pero el PSOE aguanta y Vox también sube.

Perder Andalucía podría ser fatal para Sánchez que abordaría el fin de mandato con problemas con sus socios y la derrota en un territorio emblemático. Pero la victoria del PP también podría generarle problemas. Si gana con 43-45 diputados (la mayoría absoluta es 55) y no suma más que toda la izquierda, tendrá que pactar con Vox, que exigirá entrar en el Gobierno y que Macarena Olona, azote de los dos grandes partidos, sea vicepresidenta. Malo para gobernar Andalucía y mal mensaje para el centro moderado de toda España.

Es difícil que Moreno Bonilla tenga mayoría absoluta, pero para frenar a Vox necesita sacar más escaños que toda la izquierda junta

Las cosas mejorarían para Moreno Bonilla y Feijóo si el PP tiene más escaños que la suma de toda la izquierda. Entonces puede exigir la abstención de Vox (como en Madrid) y gobernar en solitario. Y si Vox se niega, amenazar con la repetición electoral. El mensaje al elector moderado sería más centrado y se impediría así que Vox pudiera ser visto como un voto útil de la derecha. El “si van a gobernar juntos, voto a Vox para castigar más a la izquierda” ya no sería una certeza.

Y puede haber sorpresas. Inmaculada Nieto, la candidata de la coalición a la izquierda del PSOE, 'susurró' que podrían estudiar una abstención para que Vox no entrara en el Palacio de San Telmo. Y alguien (serio) me dice que Juan Espadas, el candidato del PSOE, es sensato y también podría abstenerse para evitarlo. ¿Lo permitiría Sánchez, que lo impidió en una comunidad menos relevante para el PSOE como Castilla y León? 

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Al final todo dependerá de la aritmética posible tras los resultados del domingo 19 de junio. Y como la aritmética puede ser enredada, Feijóo, buen gallego, ya ha dicho que él no decidirá pues sería interferir en las atribuciones de Moreno Bonilla. Entendido. 

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Mientras, Sánchez tendrá que seguir sufriendo las incoherencias de su coalición. Pero a Feijóo también le salen granos. En sectores del PP, por cerrazón o miedo electoral a Vox, no gustó que dijera en Barcelona que Catalunya es una nacionalidad histórica. Pero nadie alzó la voz. La reacción se ha visto esta semana cuando Elías Bendodo, el andaluz al que ha hecho coordinador general, declaró a ‘El Mundo’: “Creo que, efectivamente, España es un Estado plurinacional”. La rebelión, sobretodo en la prensa amiga, fue inmediata y Bendodo tuvo que corregirse: “España es una nación indisoluble de 17 autonomías con identidades propias”. ¿Será Feijóo un presidente demasiado abierto para un PP que siente el aliento de Vox en el cogote?

Y habrá que ver a Isabel Díaz Ayuso en su nuevo papel de presidenta del PP regional de Madrid. ¿Cómo digerirá que Moreno Bonilla no cuente con ella en la campaña andaluza?