La campañana militar (16) / Artículo de Jesús Núñez Villaverde Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Lo peor está por venir en Ucrania

La ofensiva de Rusia es inminente, pero no está en condiciones de lograr una victoria inapelable, por lo que todo apunta a una prolongada guerra de desgaste

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Una mujer se encuentra frente a un edificio residencial muy dañado, después de la retirada de las tropas rusas de la ciudad de Chernihiv.

Una mujer se encuentra frente a un edificio residencial muy dañado, después de la retirada de las tropas rusas de la ciudad de Chernihiv. / /Ukrinform/dpa

El saldo de lo ocurrido en Ucrania desde que el pasado 24 de febrero Vladimir Putin lanzó la invasión ya es suficientemente trágico, tanto si se mide en vidas humanas perdidas como en el número de refugiados y desplazados o en la generalizada destrucción de infraestructuras de todo tipo. Pero desgraciadamente todo indica que, a las puertas de una inminente ofensiva rusa sobre el Donbás, lo que se avecina, como ya señaló Emmanuel Macron hace tan solo un par de semanas, es aún peor. Una idea que nace del convencimiento de que Putin no aceptará salir de Ucrania con las manos vacías y de que, en consecuencia, hará todo lo que sea necesario para doblegar la resistencia ucraniana.

Redespliegue ruso

Rusia ha recuperado cierto margen de maniobra una vez que ha decidido abandonar algunos de los frentes de batalla que había creado en la primera fase de una invasión que todavía no ha logrado ninguno de sus objetivos. Actualmente está desarrollando un redespliegue y una realimentación de sus fuerzas, mientras llama a filas a reservistas e instruye a sus nuevos reclutas, con la intención de contar con medios suficientes para dominar definitivamente todo el Donbás. Cuenta con que, de ese modo, con el añadido del mar de Azov, podrá garantizar la consolidación de su control de Crimea y quedarse con la parte más activa del país.

La acumulación de fuerzas que está realizando da a entender que planifica una pronta operación ofensiva directa, centrada en Donetsk y Lugansk, en la que empleará el grueso de las fuerzas que logre desplegar. Previsiblemente a eso se unirá una maniobra en tenaza que confluye en Dnipro, con fuerzas que avancen desde el norte y otras desde el sur para intentar encerrar en una bolsa a las tropas ucranianas que, en su mayor parte, están precisamente concentradas en esa zona. Para ello los atacantes procurarán también destruir las vías de comunicación circundantes (carreteras, ferrocarriles y aeropuertos) para hacer aún más difícil el esfuerzo ucraniano y procurar así su derrota.

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Por su parte, las limitadas fuerzas ucranianas no podrán volcar toda su capacidad defensiva en la zona, dado que no pueden desguarnecer otros frentes, como la defensa de la capital u Odesa. Así, en inferioridad numérica de efectivos y de medios, tendrán que multiplicarse para cerrar las vías rusas de aproximación; sin posibilidad de evitar los taques indiscriminados contra la población civil. Y aunque incluso puedan llevar a cabo algunos contraataques, está fuera de su alcance pasar a la ofensiva y expulsar a los invasores de su territorio. Al menos con las fuerzas y las armas de las que dispone actualmente.

En todo caso, como se ha demostrado hasta ahora, los resultados de una guerra no vienen determinados exclusivamente por el simple cálculo aritmético de medios desplegados en el campo de batalla. La moral y la voluntad de combate son factores decisivos, sobre todo cuando lo que está en juego es nada menos que la existencia misma de un Estado, como le ocurre a Ucrania. Pero es que, además, volviendo sobre el número de efectivos desplegados, Rusia no parece contar con más allá de unos 100.000 soldados, mientras que Ucrania cuenta, en ese frente de batalla, con unos 70.000. Unas cifras que, si se tiene en cuenta que la experiencia enseña que el atacante debe tener como mínimo el triple de fuerzas en presencia que el que se defiende, determinan que Rusia no está en condiciones de lograr una victoria inapelable. O, lo que es lo mismo, todo apunta a una prolongada guerra de desgaste.