Ágora | Artículo de Sílvia Paneque Sureda Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Por un Pacto Nacional del Agua en Catalunya

La sequía, a pesar de las últimas lluvias, es uno de los efectos más inmediatos del cambio climático y hacerle frente es uno de los grandes retos de país

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Por un Pacto Nacional del Agua en Catalunya

David Aparicio

Catalunya es especialmente vulnerable al cambio climático y tenemos que estar preparados para las consecuencias. La sequía es uno de los efectos más inmediatos y hacerle frente es uno de los grandes retos de país. Pero no hay estrategia ni visión de futuro por parte del Govern de la Generalitat y acumulamos una década de inacción y de carencia liderazgo -como en tantos otros ámbitos-. Los y las socialistas lo tenemos claro: el mejor servicio que podemos hacer en Catalunya es ofrecer una alternativa a un gobierno que no funciona, ofreciendo a la vez pactos puntuales de país que nos permitan avanzar. Por eso, proponemos un Pacto Nacional del agua.

En los próximos meses podemos tener dificultades por la sequía, a pesar de las últimas lluvias, y en las próximas décadas el agua se convertirá en uno de los bienes más preciados. La situación no es buena, las reservas se encuentran al 53%, 13 de las 18 unidades de explotación de la cuenca fluvial están en prealerta y uno en alerta, con 22 municipios del Alt Empordà afectados.

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El Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, en inglés) concluye que la zona mediterránea es especialmente vulnerable al cambio climático: ascenso de temperatura por encima de la media y un 30% menos de precipitaciones hasta 2050. Según la Agència Catalana de l’Aigua (ACA), el litoral catalán sufrirá un 22% en disminución de disponibilidad de agua, con posibles rachas secas de más de 20 días consecutivos.

Las infraestructuras están obsoletas. El 40% de las redes de distribución de agua tienen más de 30 años y la red de radares de predicción meteorológica, más de 20. La última inversión en agua es la desaladora del Llobregat de 2009 y el porcentaje de ejecución del presupuesto en este ámbito el año pasado fue solo del 27%. Este año se han reducido 100 millones de euros en saneamiento y abastecimiento de agua.

La respuesta política es urgente y los y las socialistas reclamamos recursos para garantizar un Pacto Nacional del agua, la transición hídrica, el aumento del aprovechamiento y garantizar la salud del ciclo del agua y los caudales de los ríos.

Los planes de sequía a los que la consejera Jordà fía su acción política son una herramienta indispensable de contingencia para tomar decisiones en función de las reservas de agua. Pero tan necesarios, como insuficientes. Tenemos que ir más allá y establecer un sistema que no se encuentre periódicamente en situaciones de emergencia a la espera de la lluvia.

Los y las socialistas pedimos reducir el déficit hídrico del sistema Ter-Llobregat mediante la reutilización, mejorar las plantas potabilizadoras y gestionar los acuíferos del Llobregat y Besòs, para garantizar la disminución de la dependencia de las lluvias y tener un ciclo del agua sostenible y resiliente. La salud de la biodiversidad de ríos y riberas depende de esto, y también de que se cumpla la reducción del trasvase del Ter de los 140 a los 90hm3, pendiente de hace años.

Las plataformas ecologistas e industrias del agua comparten un mismo objetivo y las instituciones políticas, con los fondos Next Generation y la colaboración privada, podemos cambiar la gestión del agua para hacerla más eficiente.

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Las ampliaciones de las plantas desaladoras que contempla la ACA son necesarias pero no suficientes. Hay que mejorar los acuíferos, modernizar las potabilizadoras del Besòs y Sant Joan Despí y, sobre todo, invertir 1100 millones entre 2022 y 2027 para crear infraestructuras de regeneración de aguas. Hoy, en Catalunya, solo se reutiliza un 33% del agua, el resto no se aprovecha.

El siglo XXI ha abierto a nuevas oportunidades, infraestructuras y tecnología de la gestión del agua. Ha llegado el momento de un gran Pacto Nacional del agua y estamos convencidos de que la altura de miras tiene que hacerlo posible mucho más pronto que tarde.