Calentamiento global Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Soluciones climáticas naturales

Existen tres vías, basadas en la naturaleza, capaces de rebajar las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero

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Soluciones climáticas naturales

El acuerdo de Paris de 2015 se fijó como objetivo limitar el aumento de la temperatura media global “muy por debajo” de los 2ºC, idealmente a 1,5ºC, para finales de este siglo. Sin embargo, si continuamos como hasta ahora, es posible que en dicha fecha el cambio climático haya provocado un aumento de unos 3ºC sobre los niveles preindustriales (aunque algunos anuncios recientes en materia de política climática, por parte de los EEUU y China, podrían rebajar tal cifra).

Hoy en día sabemos que va a resultar prácticamente imposible doblegar la curva ascendente del calentamiento global apoyándonos, única y exclusivamente, en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. No solo porque las emisiones de ciertos sectores, como la agricultura y algunas industrias pesadas, no pueden reducirse a cero en el corto plazo. También porque necesitamos retirar, a una escala sin precedentes, los gases de efecto invernadero que, año tras año desde la revolución industrial, se han ido acumulando en la atmósfera.

Existen diversas opciones para hacer esto. Por ejemplo, cuando se quema biomasa para obtener energía, el CO2 emitido puede ser capturado y almacenado en el subsuelo. Este proceso, conocido como bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS, de sus iniciales en inglés) requiere vastas extensiones de terreno -lo que puede comprometer la seguridad alimentaria y la biodiversidad- así como tiempo para su desarrollo a gran escala. Otra opción es el uso de máquinas que capturan directamente el CO2 del aire, aunque esta tecnología (DACCS) se encuentra actualmente en fase de demostración y, hoy por hoy, todavía es cara.

Aplicadas conjuntamente a escala global, las Soluciones Climáticas Naturales (SCN) podrían comportar un ahorro de 10.000 millones de toneladas equivalentes de CO2 por año

También existe un subconjunto de soluciones basadas en la naturaleza, que pueden utilizarse específicamente para limitar el calentamiento global. Estas, conocidas como "soluciones climáticas naturales" (SCN), tienen como objetivo rebajar las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero por tres vías. Una consiste en proteger los ecosistemas intactos, por ejemplo, evitando la desaparición de masas forestales y, por tanto, la perdida de sumideros naturales de CO2. Otra vía es restaurar los ecosistemas originales, por ejemplo, reforestando o recuperando humedales para que puedan seguir absorbiendo carbono. Y la tercera es mejorar la gestión del suelo dedicado a cultivo, pastoreo o a la obtención de madera para, de este modo, reducir las emisiones de CO2, metano y óxido nitroso, al mismo tiempo que se aumenta la captación de carbono.

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Algunos cálculos estiman que, aplicadas conjuntamente a escala global, las SCN podrían comportar un ahorro de 10.000 millones de toneladas equivalentes de CO2 por año (recuerden que 2020 el mundo emitió aproximadamente cuatro veces más) que se repartirían, a partes iguales, entre emisiones evitadas y el incremento de la cantidad de carbono absorbido por los sumideros naturales. Por otra parte, debe tenerse presente que décadas de trabajo en el campo de las SCN muestran, de forma convincente, que estas pueden generar múltiples beneficios ecológicos y socioeconómicos a nivel local, de modo que su implementación puede ayudar, no solo a la mitigación del cambio climático, sino también a la adaptación de los ciudadanos a este fenómeno, la protección de la biodiversidad y la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible

En la actualidad las SCN tan solo reciben un pequeño porcentaje de la financiación destinada a combatir el cambio climático, lo que no refleja su verdadero potencial. Necesitamos incrementar urgentemente las inversiones, tanto públicas como privadas, en SCN de alta calidad, es decir, de aquellas que se aplican bajo rigurosos y contrastados estándares científicos, socioeconómicos y de equidad. Un tema crucial, porque hoy en día todavía existen no pocas incertidumbres a la hora de evaluar si un proyecto realmente constituye un sumidero de carbono, si este es permanente y si su puesta en marcha respeta los compromisos sociales y ecológicos exigidos por los objetivos de desarrollo sostenible. La próxima cumbre sobre cambio climático (COP26), que se celebrará en Glasgow en noviembre, es una buena oportunidad para tomar decisiones vinculantes al respecto.