Salud pública Opinión Basado en interpretaciones y juicios del autor sobre hechos, datos y eventos

Calidad del agua del grifo en Barcelona

La mejor garantía del agua es el exhaustivo control, tanto químico como microbiológico, al cual se encuentra sometida, junto con una estricta gestión de los riesgos sanitarios

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Agua potable del grifo

Agua potable del grifo / KOEN VAN WEEL (EFE)

La gestión del suministro de agua de consumo de calidad y segura, ya esté en el área metropolitana de Barcelona o en cualquier otra población de la UE, requiere de un eficiente tratamiento de las aguas del medio natural, con tecnologías de última generación para su adecuada potabilización, además de un exhaustivo control diario de su calidad. El agua del grifo está sometida a muchos más controles que cualquier otro producto alimentario y su calidad y garantía sanitaria se aseguran durante las 24 horas del día.

Además, en el área metropolitana de Barcelona el suministro de agua de boca se lleva a cabo bajo un estricto sistema de valoración y gestión de riesgos sanitarios, certificado por la norma internacional de seguridad alimentaria ISO 2200, que garantiza que el agua del grifo es tan segura como cualquier alimento de una gran marca que pueda encontrarse en un supermercado.

La legislación sobre calidad del agua del grifo ha ido mejorando en los últimos años, de manera que se han ido fijando niveles máximos progresivamente más bajos de los parámetros legislados y regulando nuevos compuestos, de acuerdo con los adelantos científico-técnicos y las recomendaciones de organismos de reconocido prestigio, sobre todo la OMS.

La nueva Directiva Europea de Aguas de Consumo incluye varios contaminantes de nueva preocupación, que será obligatorio determinar antes del año 2026. Diferentes compañías suministradoras de agua potable de Europa, entre ellas Agbar en el área de Barcelona, ya han empezado a medir estos nuevos parámetros, a pesar de no ser todavía legalmente obligatorios: con la regulación de estos compuestos, en los próximos años aún habrá un incremento, si cabe, de la seguridad sanitaria del agua. Por otro lado, se promoverá la información a los consumidores, para reforzar la confianza en el agua del grifo y fomentar su consumo.

La presencia de cloro en el agua del grifo garantiza, en definitiva, la correcta potabilización y su protección sanitaria hasta que llega a los hogares

El control de todos estos nuevos compuestos requiere de metodologías analíticas complejas y esto comporta necesidades de inversión en equipamientos avanzados de última generación, personal altamente cualificado y laboratorios punteros donde poder hacer los análisis.

Hay que ser conscientes que, el hecho que actualmente se determinen más contaminantes, no quiere decir que hace 20 años no pudieran estar presentes, sino que simplemente no se disponía de capacidad tecnológica para medirlos. En este sentido, han sido capitales los adelantos científico-técnicos, como también lo han sido en la mejora del tratamiento de aguas destinadas al consumo humano y la mejora en la gestión de su control y vigilancia, que hacen que actualmente estemos más protegidos. Por eso, hay que tomar conciencia del privilegio que conlleva la disponibilidad de agua del grifo seguro y, por otro lado, continuar promoviendo entre la ciudadanía, mediante campañas de difusión, una mayor confianza en la química y la tecnología, entendidas como más elementos de garantía de la calidad del agua y, por tanto, de la salud.

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Uno de los temas que preocupa más a la ciudadanía es el gusto y el olor a cloro del agua del grifo, en gran parte debido a la presencia de cloro. Primeramente, hay que tener presente que la desinfección es un elemento esencial para evitar que tengamos problemas de salud: de hecho, se considera el cloro como el compuesto químico que ha salvado más vidas humanas desde su introducción a inicios del siglo XX, junto con la penicilina. Su presencia garantiza, en definitiva, la correcta potabilización del agua y su protección sanitaria hasta que llega a los hogares. En segundo término, es un hecho que tanto el olor como el gusto a cloro han disminuido de manera considerable en el área de Barcelona durante las últimas décadas, gracias a la modernización de las técnicas de tratamiento y desinfección de las aguas. Es posible mejorar todavía más el gusto, si bien esto requiere de técnicas de tratamiento costosas y de incrementos de consumo energético que, en el actual contexto de cambio climático e impulso de la economía circular, es necesario valorar muy bien.

En síntesis, hay que tener presente que la mejor garantía de la calidad del agua del grifo es el exhaustivo control de calidad, tanto químico como microbiológico, al cual se encuentra sometida, junto con una estricta gestión de los riesgos sanitarios: esta vigilancia y gestión permanentes han de permitir que la ciudadanía pueda tener total confianza.