Pros y contras

Luchas compartidas

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Manifestación independentista tras las recientes autonómicas catalanas.

Manifestación independentista tras las recientes autonómicas catalanas. / JORDI COTRINA

En el torrente emocional que supuso el ‘procés’, las cuestiones sociales quedaron relegadas o difuminadas bajo la aspiración de crear un país nuevo. La situación fue lacerante para una parte de la izquierda no nacionalista, que no solo se vio impotente para situar en la agenda las urgencias sociales ocasionadas por la crisis económica, sino que, además, se vio acusada de traición a Catalunya. Aun así, es justo reconocer que al ‘procés’ también se sumaron muchos que creyeron ver una oportunidad para zarandear el sistema y construir un país más justo, más igualitario, donde la diversidad fuera admirada y no castigada. Un país sin mordazas.

Con la retirada de las aguas del ‘procés’, tan ilusionantes y aglutinadoras para tantos, han emergido los elementos que lo integraban. Algunos delatan la más descarnada lucha por el poder. Otros revelan múltiples intereses, desde económicos a mediáticos. Por supuesto, anhelos nacionalistas. Pero, también, la ambición de combatir los múltiples abusos a los que está sometida nuestra sociedad. Son muchos los que pueden encontrarse en estas luchas. Al fin, un reto para la izquierda, para todas las izquierdas. Despegarse del pasado para construir un mejor futuro.