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El lugar del periodismo

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El líder de Vox, Santiago Abascal.

El líder de Vox, Santiago Abascal. / Zipi / Efe

El lugar del periodismo

 

Hace ya un tiempo alguien me preguntó qué lugar debería ocupar el periodismo con respecto al poder. Frontal, esa fue mi respuesta. Pensaba antes y pienso ahora que nuestro lugar es ese y no otro, aunque nuestra historia más reciente nos sitúa al lado de los poderosos en demasiadas ocasiones o, lo que es peor, detrás de ellos, atentos a cualquier migaja de poder sobrante que puedan regalarnos. No todos, no siempre, pero sí muchos y sí desde hace demasiado.

No sé en qué momento nos creímos que no cuestionar al poder político no nos iba a pasar factura, pero es evidente que lo ha hecho y que nos hemos buscado el descreimiento de la sociedad, a la que nos debemos, aunque esto también lo hayamos olvidado. No todos, no siempre… ya saben.

Hemos cambiado preguntas por silencios cómplices en unos casos y por un activismo político descarado en otros, y a nadie se le escapa que detrás de esta dejación de funciones periodísticas hay muchas promesas sí, y muchas deudas heredadas cuyos intereses también se pagan con silencios.

Así es como el periodismo ha hecho el tránsito hacia el clientelismo, intercambiando sus roles naturales: el político ya no teme al periodista, ahora es el periodista el que teme incomodar al político. Un acuerdo tácito de no agresión de obligado cumplimiento.

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De esta forma hemos normalizado que los periodistas cenen con políticos o se reúnan a escondidas en situaciones opacas. Nos parece una evolución lógica y natural que los que hoy son periodistas, mañana tengan un escaño y hemos aceptado en los medios a los “periodistas de carné”, aquellos que consultan el argumentario de su partido de cabecera antes de escribir un artículo o participar en una tertulia. No todos, no siempre…

El buen periodismo está, que nadie les haga dudar de su existencia, en él se refugian todos los que han entendido que este oficio sí se constituye como el cuarto poder, pero en contraposición a los demás no en connivencia. Son los y las periodistas que se sitúan siempre enfrente.

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