Traducciones al catalán

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Niños suben a un tanque de la Segunda Guerra Mundial, durante el desfile militar en la Plaza Roja.

Niños suben a un tanque de la Segunda Guerra Mundial, durante el desfile militar en la Plaza Roja. / MLADEN ANTONOV

Si me piden cuáles son los fenómenos literarios que han animado el mundo editorial en catalán en la última década, sin duda habrá que citar las traducciones de literatura rusa. Tras unos años sin constancia a la hora de publicar los clásicos y las novedades de la Rusia poscomunista –que leíamos en versiones de Josep M. Güell, Jaume Creus y alguna otra voz ocasional–, ahora vivimos la eclosión de un grupo de traductores que renuevan y amplían el catálogo ruso, muchos de ellos surgidos de la maestría de Ricard San Vicente en la Universidad de Barcelona, y con la complicidad de editores que arriesgan. Como muestra dos ejemplos recientes. Uno es la versión en verso de Eugeni Oneguin, de 'Pushkin' (Club Editor), a cargo de Arnau Barios: un prodigio de recursos narrativos que, además, dialoga con nuestra tradición poética. El otro es el novísimo 'Crim i càstig' de Dostoievski (Bernat Metge), traducido por Miquel Cabal Guarro, que nos hace entrar en el estilo roto y nervioso de Dostoievski, es decir, en la mente agitada y neurótica de su protagonista, Raskólnikov.

En la misma cuerda hay que situar a Marta Nin, Marta Rebón o Àngels Lloria, todas con traducciones reconocidas. En este panorama también sobresale Xènia Dyakonova, quien desde los 17 años vive en Catalunya. Dedicada a divulgar la literatura rusa con gran rigor y entusiasmo, Dyakonova acaba de publicar una nueva versión de 'El mestre i Margarida', de Bulgàkov (Proa) y está subiendo otro Everest, 'Anna Karènina', de Tolstoi. Pero no solo eso: su bagaje de lecturas y recuerdos se percibe a Apunts de literatura russa, recopilación de ensayos publicados en 'Cal•lígraf', que funciona como un catálogo de esta nueva ola de traductores. El mundo literario de Dyakonova se amplía en una obra más personal, y quien la quiera conocer hará bien en leer su segundo libro de poemas en catalán, 'Dos viatges' (Ed. del Buc), y el relato mensual que actualmente publica en la revista 'L’Avenç': el repaso a las letras del alfabeto ruso le permite revivir episodios familiares y de la historia literaria de Rusia, y al leerla entiendes que todo –sus traducciones, lecturas y vivencias– son vasos comunicantes.  

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