Continuidad o giro a la derecha

Tras la era Merkel: algunos hombres grises

Ninguno de los candidatos que compiten por dirigir la CDU genera entusiasmo, sino más bien sensación de provisionalidad mientras se dirime la continuidad o un giro a la derecha

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La cancillera alemana, Angela Merkel, durante la rueda de prensa que ha ofrecido tras la clausura de la cumbre del G-20.

La cancillera alemana, Angela Merkel, durante la rueda de prensa que ha ofrecido tras la clausura de la cumbre del G-20. / CHRISTIAN MARQUARDT (EFE)

Tras terminar la presidencia rotatoria de la UE, Alemania se enfrenta a un año complicado por diversas razones. Para empezar, se elegirán seis parlamentos estatales y el Bundestag. Se trata, por tanto, de un año súperelectoral, con el añadido de la salida de Angela Merkel de la cancillería tras 16 años liderando al país y a la UE. Pero el paso previo será la elección del presidente (porque no hay candidatas mujeres) de la CDU durante la segunda quincena del mes de enero, tras la dimisión de Annegret Kramp-Karrembauer (AKK), la candidata propuesta por Merkel, a principios de 2020 como consecuencia de las alianzas tejidas en Turingia entre liberales, conservadores y la AfD.

Ni el procedimiento de la elección, ni el contexto pandémico en el que se desarrollará -será un congreso 'online'-, ni los candidatos a liderar esta nueva etapa de la CDU generan altas expectativas. Más bien, se trata de un trámite de emergencia en el que ninguno de los tres hombres grises que compiten por la victoria genera entusiasmo, sino más bien sensación de provisionalidad. De hecho, ninguno de los contendientes suena como potencial candidato a la cancillería alemana del 26 de septiembre de 2021.

Tres son los candidatos para presidir el partido que Merkel lideró durante 18: Merz, Röttgen y Laschet son sus apellidos. Todos ellos hombres, procedentes de Renania del Norte-Westfalia, el estado más poblado y también aquel con una mayor tradición socialdemócrata. En un año tan crucial como el que ahora comienza las distintas familias del partido no quieren arriesgar y, desde luego, no van a hacer experimentos. La única diferencia entre ellos son los matices. Se conocen bien, proceden de la misma agrupación estatal y llevan en campaña por el liderazgo durante casi un año.

Tres candidatos, tres almas

Los tres candidatos conforman las tres almas en disputa en el partido. Merz representa el ala más derechista del partido, reformista y neoliberal, y ve en este proceso la manera de volver a controlar a un partido que perdió primero a manos de Merkel en el año 2000 y después a manos de AKK en 2018. Una victoria sería su gran revancha. Por su parte, Röttgen, actual presidente de la comisión de Exteriores del Bundestag, representa la izquierda del partido y su lado más violeta. Laschet  se identifica con el centro político y el pragmatismo. Gobernador de Renania del Norte, y el más continuista con la filosofía de Merkel, está apoyado por una buena parte del partido que, apuesta por alguien con experiencia de gobierno, si bien su mala gestión de la covid-19 le puede pasar factura en este proceso. Por el momento, Merz encabeza las encuestas internas y Röttgen y Laschet se disputan la segunda posición, aunque este último tiene aliados poderosos en el partido. El resultado está muy, muy ajustado, 29%, 25%, 25%, tanto que cualquiera de ellos puede ser el vencedor.

Lo que suceda el 16 de enero será la clave para identificar cuál será la estrategia política que seguirá la CDU en este año electoral. Tras el nombramiento del nuevo presidente, tendrán lugar las elecciones en los estados de Renania-Palatinado y en Baden-Wurtemberg el 14 de marzo, y será entonces cuando comience la negociación con el partido hermano de la CDU, los bávaros de la CSU con su presidente Markus Söder al frente. En esa negociación va a ser determinante la unidad del partido y la fuerza con la que llegue su nuevo presidente ya que las relaciones entre ambos han estado cuajadas de tensiones políticas durante los últimos años.

Una victoria del ala más derechista de la CDU, Merz, tendría una mayor capacidad de entendimiento con la CSU, más conservador y extremista y con buenas relaciones a la derecha del espectro político. Esta situación podría lanzar a Söder como candidato de la coalición en las elecciones federales, rompiendo con la moderación de Merkel y poniendo tierra de por medio con los socialistas. En todo caso uno de sus principales hándicaps residiría en que nunca un bávaro fue bien visto por los estados del norte y del este del país, algo que le restaría posibilidades en su carrera electoral.

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Si, por el contrario, la victoria fuera a parar a manos de Laschet, la elección del candidato a la cancillería se encontraría con un potente adversario, el actual Ministro de Sanidad, Spahn, uno de los más importantes apoyos de Laschet para llegar a hacerse con la presidencia de la CDU. La disputa entonces tendrá lugar entre Söder y Laschet y, a buen seguro, será encarnizada.

Como si de un castillo de naipes se tratara, lo que acontezca en el congreso de la CDU determinará, sin ningún género de dudas, la política alemana de los próximos años. Continuidad y moderación o ruptura y viraje a la derecha.