Tribuna

Empresa y compromiso, el impulso definitivo

Es un momento clave para que las compañías hagan más patente su compromiso con la sociedad

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Unos niños participan en una actividad informática de CaixaProinfancia.

Unos niños participan en una actividad informática de CaixaProinfancia. / Fundación La Caixa

La emergencia sanitaria que vivimos es una de las pruebas más duras a las que se ha enfrentado la humanidad en su historia reciente. Algunos la equiparan con periodos de guerra. Otros recuerdan algunas de las crisis económicas más importantes de la edad contemporánea.

Debemos estar preparados, por tanto, para un periodo de dificultades cuya intensidad y duración son inciertas. Hoy por hoy, nadie está en condiciones de realizar pronósticos realistas al respecto. Lo que sí es evidente es que esta crisis ahondará determinadas brechas sociales que deberemos afrontar en los próximos años.

Me gustaría, no obstante, aportar una visión positiva y optimista. Tal como han destacado algunos expertos, esta pandemia es una crisis transformadora, que está actuando como catalizador de distintas fuerzas de cambio que estaban ya en marcha.

En este contexto, la misión de la empresa adquiere una importancia singular. Estamos en un momento clave para que las compañías redoblen sus esfuerzos y hagan más patente su compromiso con la sociedad y con la sostenibilidad del planeta.

La inversión sostenible y socialmente responsable es el nuevo paradigma empresarial del siglo XXI 

El momento es también idóneo para sentar las bases de un nuevo liderazgo transformador. Los gestores deben aprender a vivir en la incertidumbre, afrontar los problemas con determinación y saber aplicar medidas correctoras a tiempo. En este entorno complejo, es importante que el líder aflore la iniciativa y la creatividad de sus colaboradores. Y lo más relevante, a mi juicio, es que el directivo consiga que todos los empleados vibren y se identifiquen con los valores y la misión de la empresa.

En relación con esta misión, Reinhard Mohn, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 1998, destacó con acierto que «el beneficio empresarial solo se legitima desde la utilidad social». Esta misma idea inspiró en su momento el nacimiento de las cajas de ahorros. Cumpliendo con su doble vertiente financiera y social, destinan cientos de millones de euros al avance de nuestra sociedad año tras año. Solo durante los primeros meses de la pandemia, las fundaciones asociadas a la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) invirtieron más de 135 millones de euros para paliar los efectos de la covid-19.

El gran referente histórico de esta vocación social de las cajas de ahorros es Francesc Moragas, el abogado que fundó La Caixa hace más de un siglo, en 1904. Pionero en su tiempo, creó la entidad para estimular el ahorro y las pensiones, dignificar la vejez, erradicar la enfermedad y ofrecer un futuro mejor a las clases trabajadoras y a los más necesitados. Todos los que posteriormente le hemos sucedido trabajamos para preservar su legado.

En este sentido, me gustaría destacar el compromiso de la Fundación Bancaria La Caixa que, gracias a los dividendos de las empresas participadas por CriteriaCaixa, ha dedicado más de 5.000 millones de euros en los diez últimos años al impulso de proyectos sociales -especialmente dirigidos a paliar las desigualdades y la exclusión-, culturales, educativos y de impulso a la investigación. Esta dualidad financiera y social da continuidad al espíritu de las cajas de ahorros, al que me refería con anterioridad, basado en tres señas de identidad: la confianza, la excelencia en el servicio y el compromiso social.

Una ola de compromiso corporativo imparable

En los últimos dos años estamos viviendo una ola imparable de impulso transformador por parte del sector empresarial. Esto implica un replanteamiento de los principios mismos del capitalismo económico, que está convirtiendo la inversión sostenible y socialmente responsable en el nuevo paradigma empresarial del siglo XXI.

Y aunque los inversores con mentalidad social hace ya muchos años que desarrollamos nuestra actividad, asistimos ahora con entusiasmo a esta explosión de compromiso. En la Fundación La Caixa llevamos más de un siglo apostando por la acción social, cultural y científica como principios rectores de toda nuestra actividad.

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Lo que más me satisface de este cambio es que vayamos situando en el centro de nuestras preocupaciones lo que de verdad importa. Me refiero a las personas y a su bienestar. Estamos en el buen camino.    

*Presidente de la Fundación Bancaria La Caixa y de CriteriaCaixa.