VECINO DEL EIXAMPLE

¿Ensanchar el Ensanche?

El barrio ha recibido con sobresalto la noticia de que el ayuntamiento quiere remodelarlo, pero el Ensanche debe ensancharse

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Vista aérea del Eixample.

Vista aérea del Eixample. / AJUNTAMENT DE BCN

Solo ocupa el 7,5% de los 100 kilómetros cuadrados que tiene Barcelona. Sin embargo, nos diferencia y representa. Un barrio triste, dicen algunos. “Monótona y vergonzosa cuadrícula”, dijo Prat de la Riba. Un barrio vivo y cómodo, dicen otros. Los arquitectos en general lo adoramos, como símbolo de racionalidad igualitaria.  Pero también conocemos sus actuales defectos. No solo que se construyesen sus patios interiores que debían ser jardines, o que se amontonasen áticos encima. También sabemos que en 160 años han cambiado la movilidad, los usos y también los estándares de confort. El Ensanche se ha saturado y toca esponjarlo en dos sentidos: añadir verde y domesticar el tráfico. Y no se trata de volver al plan original de Cerdà, sino de aprovechar su flexibilidad para adecuarlo a la actualidad.

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Ahora los vecinos del Ensanche hemos recibido con sobresalto la noticia de que el ayuntamiento va a remodelarlo. Y pasa lo de siempre: ¡Oh no, que no lo toquen que lo van a estropear! Recelamos de todo cambio. Pero el Ensanche debe ensancharse. La pandemia lo ha dejado diáfano. Hay espacio para hacerlo, reduciendo las calzadas desproporcionadas y aprovechando los chaflanes. Cada cruce de calles genera una isla de 2.000 metros cuadrados, y eso, multiplicado por todos los cruces, supone más de 60 hectáreas para esponjarlo.

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Recordemos que el concurso que convocó el Ayuntamiento de Barcelona en su día lo ganó Rovira i Trías con un proyecto de ciudad afrancesada con calles estrechas de 12 metros y mayor altura y densidad. Nos podía haber ido peor. Esta vez, por suerte, desde Madrid nos impusieron a Cerdà.

Por cierto, el mes pasado pudimos ver una curiosa exposición en el Palau Robert, la de la hija ­–posiblemente ilegítima– de Cerdà, conocida como Esmeralda Cervantes. Una arpista niña prodigio, masona, comprometida con causas como el fin de la esclavitud, la paz y la emancipación femenina. Llegó a crear la Academia de Artes y Oficios de la Mujer en la Rambla en 1883. De tal padre, –o no– tal artistilla.