LOS FONDOS EUROPEOS

No desperdiciemos la ocasión

La economía española tiene una gran responsabilidad de cara al aprovechamiento de los créditos y subvenciones de la Unión Europea

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Imagen de la fachada del Parlamento europeo, en Bruselas.

Imagen de la fachada del Parlamento europeo, en Bruselas.

Hace unos días leía un detallado estudio sobre los fondos europeos que se van a poner a disposición de los países miembros, para hacer frente a los grandes retos que tienen nuestras economías, especialmente el Next Generation UE y el Marco Financiero Plurianual. Al acabar la lectura se me ocurrió… lo que a todos se nos ha ocurrido cuando nos hemos enterado de que la Unión Europea proyectaba poner grandes cifras a disposición de los gobiernos, empresas e instituciones: cuán necesarios van a ser esos créditos y subvenciones para la economía española, y qué responsabilidad tan grande tenemos sobre el aprovechamiento de esta oportunidad.

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Y me alegró ver que hay muchos que hacen frente a esa responsabilidad, concretamente los más de 150 profesores firmantes de un documento del ‘Grupo de Trabajo sobre actuaciones para la reconstrucción del entorno productivo’ en el contexto de los programas mencionados más arriba. El documento incluye más de 110 propuestas, algunas muy amplias, otras muy concretas, sobre actuaciones que tienen cabida dentro de los programas mencionados, para la “transformación de la economía española hacia una economía moderna, más eficiente y con una mayor cohesión social, que pretenda alcanzar una senda sostenida de crecimiento compatible con la conservación del medio ambiente”. Aquí me gustaría hacer comentarios sobre algunas de esas propuestas, sobre todo de las que implican llevar a cabo reformas, especialmente necesarias para que los proyectos sean aceptados por la Comisión Europea.

Condiciones para el éxito

Hay un nutrido grupo de propuestas sobre la reforma de las Administraciones Públicas, que son una condición importante para el éxito del conjunto. Incluyen la traslación al empleo público de criterios del sector privado, la profesionalización de la alta dirección pública, “desvinculada del ciclo electoral y protegida de la interferencia política”, los planes de colaboración público-privada, la evaluación “rigurosa e independiente” de los programas públicos, el desarrollo pleno y cumplimiento estricto de las normas de transparencia, la simplificación administrativa y la coordinación de las normas entre diversos niveles de la Administración, además de la “implantación extensiva y completa de la Administración digital”. Cualquiera que tenga relaciones con órganos administrativos de cualquier nivel aplaudirá estas propuestas –salvo, probablemente, algunos de los propios funcionarios, directivos y políticos–.

Otro bloque que me parece importante es la reforma del mercado laboral, desde el desarrollo tecnológico de las oficinas públicas de empleo (vistos los retrasos y bloqueos de los últimos meses) hasta la reforma integral del mercado laboral “eliminando la elevada e injustificada precariedad laboral”, el refuerzo de los programas de formación, asesoramiento y activación, los programas para la formación en el puesto de trabajo, el “refuerzo de la colaboración de las empresas con el sistema educativo reglado, en especial el de enseñanza profesional”, y el refuerzo de las relaciones entre los servicios públicos de empleo y las empresas.

Una economía dinámica y eficiente

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Otro bloque que me parece importante para el futuro de la economía española es el de la educación, incluyendo la promoción y dignificación de la formación profesional y el impulso de la Formación Profesional Dual, “la eliminación de la autoselección en escuelas públicas debido a barreras económicas en el acceso a la educación concertada”, incluyendo la “revisión del importe de los conciertos”, y la rendición de cuentas de centros escolares públicos. La calidad del sistema educativo, al servicio de los alumnos y de sus familias; la disposición de medios adecuados y la flexibilidad de su adaptación a las condiciones cambiantes van a ser claves para la consecución de aquella economía dinámica y eficiente que necesitamos.

“La estrategia global debe apoyarse –dice el documento– en un sistema educativo que garantice la igualdad de oportunidades con una oferta de titulaciones actualizada, unos mercados eficientes y competitivos y una Administración Pública eficaz, definitivamente al servicio de todos los ciudadanos”. A corto plazo, las ayudas europeas son del todo necesarias, pero se han de entender siempre como motores de arranque de una economía que sea capaz, en el medio plazo, de proporcionar rentas adecuadas a todos los ciudadanos, empleo, innovación y un sistema social justo y solidario. No desperdiciemos la ocasión.