01 dic 2020

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Análisis

Decenas de MIR se concentran frente al Parlament, el pasado miércoles, para reivindicar una mejora de sus condiciones laborales.

MARTA PÉREZ (EFE)

Formar los médicos del futuro es una inversión

Carme Valls-Llobet

La abrumadora necesidad de asistencia, empeorada por la pandemia, está haciendo imposible que se respeten los periodos de formación y que se reflexione sobre los casos visitados

Las reivindicaciones que están planteando nuestros profesionales en formación, nuestros MIR, que fueron tan aplaudidos, durante el pico de la pandemia, no están siendo escuchadas ni valoradas en sus justos términos. Desean mejorar su formación, y sus condiciones laborales y económicas, y no se limitan a aumentar su salario, aunque su sueldo base sea inferior al de las trabajadoras de limpieza, sino que su lucha tiene sus raíces en las carencias de las que adolece desde hace tiempo nuestro sistema sanitario, y cuyas soluciones se han ido aplazando mientras, enredados en luchas partidistas, nuestros políticos no han sabido gestionar las necesidades reales.

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El sistema de formación MIR, puesto en funcionamiento en la década de los 70 del siglo pasado, provocó una envidia sana en los profesionales sanitarios veteranos de los 60. El pacto implícito consistía en compaginar labores asistenciales con tareas de formación, cursos avanzados y monográficos y sesiones clínicas sobre los pacientes que se veían durante las tareas asistenciales. Pero las y los MIR están sosteniendo, el funcionamiento de las salas hospitalarias y los Servicios de Urgencia hospitalarios y la abrumadora necesidad de asistencia, empeorada por la pandemia, está haciendo imposible que se respeten los periodos de formación y que se reflexione sobre los casos visitados.

Las condiciones de trabajo también han puesto al límite el estrés físico y mental de los profesionales de salud. Después de 24 horas sin dormir, ¿cómo se recupera el ritmo circadiano? ¿Cómo se recuperan las facultades físicas y mentales, para atender bien a los próximos pacientes que llegarán? Los meses de pandemia ya han mostrado un incremento de demandas de ayuda psicológica para los profesionales en primera línea de atención. Si no cuidamos a los que cuidan, ¿quién va a cuidarnos en el futuro? ¿Dónde están los planes de prevención de riesgos para la salud de nuestros profesionales? La comparecencia de uno de los representantes de los MIR, el doctor Alex Mayer, en la Comisión de Salud del Parlament de Catalunya el 1 de Octubre, ya dejó los puntos claros, y vale la pena escucharla en el Canal Parlament.

La formación de los médicos y médicas del futuro no es un gasto, es una inversión, y por ello se necesita invertir en condiciones de trabajo dignas, y no sólo con dinero, sino con cambios profundos en la eficiencia. Las inversiones sanitarias han de ser transparentes. Las autoridades sanitarias catalanas han de explicar por qué se destinan 85 millones de euros para construir hospitales satélites prefabricados y no se plantean el aumento de personal sanitario. Tampoco creo conveniente contratar médicos sin formación, qua aumentan la inequidad del sistema. Una tarea más del consejo interterritorial de sanidad, embrión de la gobernanza compartida federal. Cuidar la equidad de la formación de los profesionales del futuro. Los MIR en formación, y en especial los especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria, son la apuesta por una sanidad pública de calidad.

*Médica. Autora del libro 'Medio Ambiente y Salud'. Miembro de la Red de Científicas Comunicadoras.