Opinión | análisis

Sònia Gelmà

Periodista

Sònia Gelmà

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La hora del patio de Ansu Fati

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Sentado en la gradería de un campo espectacular, el Westfalenstadion. Ahí es donde Ansu Fati hubiera visto el estreno del Barça en la Champions, al lado de sus compañeros de generación, después de haber jugado su partido de Youth League. Soñando con jugar algún día con los mayores. Pero las lesiones, el fichaje frustrado de Neymar, su descaro y el atrevimiento de Valverde han alterado el plan convencional. 

En una aceleración inesperada de los acontecimientos, Ansu se vestirá de corto, falta saber si como titular o suplente. Casi sin querer, sin que nadie lo hubiera planificado, el Barça presume de cantera justo en casa de uno de los clubes donde la fecha de nacimiento tiene menos importancia. Y de pronto, Jadon Sancho a sus 19 años nos parece un veterano. E incluso Carles parece ir tarde, con sus 21 años.

Ansu Fati debe disfrutar del momento, aportar lo que pueda y sentirse tan libre como se le ha visto hasta ahora. Pero mientras el niño del juvenil se lleva las portadas de la ilusión, la responsabilidad es —y así debe ser— para los mayores de edad. Las aspiraciones del Barça en esta Champions dependerán como siempre de Messi, y de que está vez sí, el resto del equipo acompañe. Para eso ha llegado Griezmann, para eso ha fichado De Jong (otro futbolista insultantemente joven). Savia nueva para un equipo solvente en liga pero coleccionista de naufragios en Europa, sobretodo a domicilio.

Luis Suárez como faro

Se encienden los focos de la Champions y la estadística señala cruelmente a Luis Suárez. Cuatro años sin marcar fuera de casa es un dato que por calidad, talento, olfato y orgullo, el delantero centro del Barça no se puede permitir. Tampoco su equipo, que tiene parte de culpa en no haber generado el juego necesario para que él rompiera esa mala racha. 

El uruguayo ha estado bajo sospecha durante todo el verano tras un final de temporada decepcionante. Lesionado y oportunamente operado para poder participar en la Copa América, mientras revelaba alegremente que, por consejo médico, se había adelgazado tres kilos para que su rodilla sufriera menos durante la competición. Quizás aquello que tanto pudo molestar al aficionado azulgrana, ahora sea beneficioso para el Barça. Se le ve fino. Y se le ve acertado. Buena noticia para un Barça que en Dortmund, sin Messi en el equipo titular, necesitará de la “insistencia” de Suárez, que diría Valverde.  

Ansu Fati ilumina el panorama pero su sitio está fuera del foco, porque mientras Messi no esté en el campo, mientras Griezmann mira de adaptarse a esa banda izquierda que le han reservado, el faro debe ser Luis Suárez. Eso permitirá que Ansu Fati siga divirtiéndose, riéndose y jugando en su particular hora del patio. Viviendo con normalidad la anormalidad.