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Dos miradas

Malversación

Malversación

Emma Riverola

La decisión de la justicia alemana acalla a los que ya elucubraban sobre posibles pactos ocultos entre Madrid y Berlín, y da argumentos a Sánchez

Posible delito de malversación y no de rebelión, eso es todo lo que la justicia alemana considera "aceptable" en la acusación contra Carles Puigdemont. Muy poco, ínfimo, para los que interpretan la realidad con la mirada sesgada de la represalia. Los líderes del 'procés' hicieron muchas cosas mal, pero no se utilizó la violencia. Podemos enfrascarnos en discusiones interminables sobre la poderosa imagen de las concentraciones masivas. Cualquier manifestación, cualquier ocupación de la calle es un desafío. Un clamor contra un poder determinado, sea el que sea. Como cualquier imagen, es susceptible de ser interpretada desde la mirada propia. Incluso es lógico que la institución/sistema/orden interpelado se sienta intimidado, pero la justicia solo puede basarse en hechos. Y acusar de violento un movimiento que, además, el 1 de octubre sufrió un ataque policial impropio, es situar la acción de la justicia en la categoría de venganza.

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La decisión del tribunal alemán es una buena noticia. Porque sitúa la percepción del resto de la causa en una línea más certera y la aleja de una rebelión que no existió. También porque acalla a los que ya elucubraban sobre posibles pactos ocultos entre España y Alemania (acoger inmigrantes a cambio de extraditar por rebelión a Puigdemont). Y porque da argumentos al Gobierno de Sánchez para abordar el problema de un modo muy distinto al de Rajoy. Bálsamo en vez de ácido.

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