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IDEAS

Carta al señor ministro

Óscar López

Excelentísimo señor ministro de Cultura y Deporte, don José Guirao. Me dirijo a usted como veterano plumilla cultural que las ha visto de todos los colores en el mundo del libro. Le escribo porque el otro día leí que tiene la intención de crear una Dirección General para el fomento de la lectura. Mira que bien. Claro que ese interés es patrimonio también de sus predecesores, en el ministerio que le honra dirigir, y en todos los ayuntamientos y comunidades autónomas del país. Soy consciente de que hay que darle tiempo y dinero, pero como probablemente no tenga ni una cosa ni lo otro, le suplico no se demore y disculpe mi atrevimiento por lo que le voy a decir.

Ruego potencie las bibliotecas escolares, prepare a sus responsables y no las deje en manos de voluntarios

Ruego le comente a la persona que escoja para el cargo que si quiere fomentar la lectura debería potenciar las bibliotecas escolares, preparar a sus responsables y no dejarlas en manos de voluntarios que hacen lo que pueden; que le pida a la ministra de Educación que permita que los profesores de literatura utilicen horas lectivas para reciclarse y así ofrecer mejores lecturas a sus alumnos; que se meta a muerte contra el pirateo; que se reúna con los medios de comunicación, públicos y privados, para establecer sinergias y encontrar fórmulas que eviten que la información cultural sea residual; que cuando den subvenciones al cine o a series de TV se les exija a los guionistas que los protagonistas lean, que necesitamos convertir el libro en un objeto cotidiano; que los políticos alguna vez hablen de sus lecturas y no solo de sus programas políticos y de la Roja; y que en el Congreso de los Diputados y demás parlamentos se legisle para fomentar la lectura con el consenso de todos los partidos, y así evitar que, cuando sea nombrado su substituto, no se cargue lo bueno que usted y su director general hayan podido hacer.

Como confío hará usted con el trabajo bien hecho de sus antecesores. Me dejo cosas en el tintero pero estos 2.200 caracteres no dan para más. Un último ruego: no pongan en marcha campañas de fomento de la lectura de tres meses con un lema más o menos original. Cuestan dinero y no sirven para nada. Les deseo lo mejor. Por el bien de los libros. Y de los lectores.

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